El directorio ejecutivo del Fondo Monetario Internacional (FMI) aprobó la revisión de Uruguay por artículo IV (que corresponde a cada país miembro del organismo tenga o no programa vigente). Allí destacó la “resiliencia” de la economía uruguaya, el “sólido acceso a los mercados” de deuda y “la encomiable decisión” del gobierno de mantener los objetivos fiscales pese al menor crecimiento económico, entre otros. A su vez, recomendó “esfuerzos adicionales” para lograr un superávit primario (antes del pago de deuda) hacia 2029.
Esta aprobación se dio, luego que un staff técnico del organismo visitara Uruguay (y elevara un informe) entre el 14 y el 25 de setiembre pasado.
Las reuniones que mantuvo el staff técnico del FMI en Montevideo
El staff técnico del FMI estuvo en Montevideo entre el 14 y el 25 de setiembre de 2026, encabezado por el jefe de misión para Uruguay, Raphael Espinoza. El equipo se reunió con el ministro de Economía y Finanzas, Gabriel Oddone; el presidente del Banco Central, Guillermo Tolosa; el ministro de Trabajo y Seguridad Social, Juan Castillo; el ministro de Educación y Cultura, José Carlos Mahiá; el ministro de Ambiente, Edgardo Ortuño; el director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, Rodrigo Arim; “así como con otros altos funcionarios gubernamentales y representantes del sector privado”, según el comunicado del organismo.
El comunicado del directorio recordó que “se prevé un crecimiento (de la economía uruguaya) del 1,3% para 2026, reflejando el impacto de la sequía, y una proyección del 2,4% para 2027 a medida que se reduzca la brecha del producto, impulsado por el consumo privado y la inversión”.
A su vez, “se espera que los déficits fiscales de 2026 y 2027 se mantengan en línea con los objetivos del presupuesto quinquenal, iniciando un proceso de consolidación que alcanzará un total acumulado del 1,5% del Producto Interno Bruto (PIB) para 2029” y “se prevé que la inflación se mantenga en torno al objetivo del 4,5”, añadió.
Para el directorio ejecutivo del FMI “si bien se proyecta un crecimiento del 1,3% para 2026 —debido al impacto de la sequía del año anterior en la producción agrícola—, el resto de la economía crece en torno a su nivel potencial, impulsado principalmente por el consumo privado, dado que una menor inflación ha favorecido los salarios reales. A pesar de la desaceleración, los objetivos fiscales de 2025 se cumplieron y se prevé que también se alcancen en 2026”.
El organismo destacó que “el país sigue demostrando resiliencia, respaldada por instituciones sólidas y marcos de política creíbles. Los efectos macroeconómicos directos del shock en los precios del petróleo y de la mayor incertidumbre en torno a la política comercial mundial han sido limitados, gracias en parte a la elevada proporción de energía renovable en Uruguay y a los favorables precios de exportación”.
“Uruguay continúa beneficiándose de un sólido acceso a los mercados, con diferenciales de rendimiento de la deuda soberana que siguen siendo los más bajos de la región y se sitúan cerca de sus mínimos históricos”, añadió.
Para el directorio del FMI “el presupuesto quinquenal y la actualización presupuestaria (Rendición de Cuentas) de 2026 tienen como objetivo reducir el déficit fiscal mediante un aumento de los ingresos, así como estabilizar la deuda pública a mediano plazo”.
Además elogió que “en un contexto de brecha del producto negativa, resulta encomiable la decisión de las autoridades de mantener los objetivos presupuestarios a mediano plazo”.
No obstante, el directorio del organismo recomendó que “realizar esfuerzos adicionales para llevar el saldo primario del gobierno central y el Banco de Previsión Social (CG-BPS) al 0,5% del PIB para 2029 ayudaría a situar la relación deuda/PIB en una trayectoria descendente y a generar colchones que podrían utilizarse en caso de que las condiciones financieras mundiales se endurezcan o si una crisis grave requiriera una intervención fiscal”.
En ese aspecto, el staff técnico del organismo evaluó por dónde podrían pasar las medidas para alcanzarlo. “Entre las opciones figuran la reducción de los gastos tributarios (esto es exoneraciones de impuestos), la moderación de la masa salarial y la mejora de la eficiencia del gasto público”, así como “realizar revisiones del gasto en áreas que conllevan grandes desembolsos, como la salud y la educación, ayudaría a identificar aquellos gastos que, con el paso del tiempo, han perdido productividad”, indicó el informe del staff.
“De cara al futuro, Uruguay podría considerar fortalecer la presupuestación por resultados, lo que incluiría vincular más estrechamente los objetivos de los programas y los indicadores de desempeño con el proceso presupuestario”, añadió.
Marco fiscal, deuda y los shocks que logró sortear el Banco Central
El directorio del FMI destacó que “las recientes reformas del marco fiscal son un paso positivo. Su implementación efectiva, así como los esfuerzos por mejorar la transparencia fiscal, fortalecerán la credibilidad y fomentarán la sostenibilidad de la deuda”.
Sobre este último punto, señaló que “una gestión sólida de la deuda, que incluye una desdolarización progresiva, está mitigando los riesgos de refinanciamiento, de tasas de interés y de tipo de cambio”.
“Uruguay es pionero en finanzas climáticas, lo que le ha permitido ampliar su base de inversores y obtener financiamiento innovador de instituciones multilaterales”, añadió.
El directorio del organismo también destacó que el Banco Central (BCU) “ha logrado sortear diversos shocks mediante una respuesta rápida y adecuada”. Sugirió además “continuar con los esfuerzos para desdolarizar el sector financiero y desarrollar los mercados de capitales” porque ello “contribuirá a alcanzar una inflación baja y estable, además de favorecer el crecimiento”.
Mientras, la misión técnica del FMI recomendó fortalecer la independencia “de jure”y la autonomía financiera del BCU ya que “consolidaría los avances logrados en el marco monetario”.
Resaltó que “el nombramiento del primer presidente del BCU sin afiliación política (Guillermo Tolosa) constituye un paso adelante en la independencia ‘de facto’ de la institución”.
“Para alinear la independencia ‘de jure’ del BCU con la de otros países de la región, el nombramiento de los miembros del directorio debería seguir las mejores prácticas internacionales, lo que incluye establecer mandatos de duración fija que no coincidan con el ciclo electoral”, sugirió.
El "principal desafío" de política para Uruguay, según el FMI
El directorio del Fondo señaló que mientras que “la estabilidad macroeconómica está preservada, el principal desafío de política para Uruguay consiste en impulsar su crecimiento potencial”.
“El gobierno está promoviendo una agenda de reformas centrada en la oferta, con el fin de aumentar la productividad y acelerar la convergencia hacia los niveles de ingreso de las economías avanzadas. El proyecto de ley de Competitividad y la iniciativa “Uruguay Innova” deberían mejorar el clima de negocios, fomentar la inversión y apoyar la innovación”, estimó el FMI.
“Asimismo, profundizar las reformas en las empresas públicas —incluyendo una mejor alineación de los salarios con la productividad y la fijación de tarifas que reflejen los costos— ayudaría a reducir los costos de producción y fortalecer la competitividad”, sugirió.
Para el directorio del FMI “ampliar la oferta laboral y fortalecer el capital humano resulta también fundamental para sostener el crecimiento frente a las presiones demográficas”.
“Los esfuerzos deberían centrarse en reducir las brechas de género en la participación laboral, atraer trabajadores calificados y alinear mejor la educación y la formación con las necesidades del mercado de trabajo”, recomendó.
- El 65% desaprueba al gobierno y vuelve a caer el clima de negocios: ¿qué preocupa a los empresarios uruguayos? Récord de emisión de deuda en el mercado local en 2026 "fortalece estrategia de desdolarización", según el MEF Mercados financieros: el dólar en Uruguay baja y las acciones de Tres Cruces mantienen su calificación