Entrevista a Ruibal: "Nadie puede decir cuánto va a impactar el nuevo convenio de la construcción en los precios"

El presidente de la Cámara de la Construcción afirmó que el efecto de la reducción de la jornada laboral será menor al estimado por empresarios. Puso el foco en la productividad y reclamó acelerar la obra pública.

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Alejandro Ruibal. Foto: Estefanía Leal.

El nuevo convenio colectivo de la construcción abrió el debate sobre cuánto puede encarecer las obras en Uruguay, pero Alejandro Ruibal, presidente de la Cámara de la Construcción y director de Saceem, rechaza las estimaciones que proyectan subas en los precios por parte de desarrolladores del sector. Sostiene que el impacto real recién podrá conocerse cuando la reducción de la jornada laboral se complete en 2030 y confía en que buena parte del aumento del costo será absorbido por mejoras de productividad, tecnología e innovación. En entrevista con El País, también habló del conflicto por el hormigón, la relación con el Sindicato Único Nacional de la Construcción y Anexos (Sunca), el ritmo de la obra pública y la necesidad de que Uruguay invierta más —y mejor— en infraestructura. Aquí un resumen de la entrevista.

-Hace algunos días se firmó el nuevo convenio colectivo de la construcción. En ese marco, ¿es correcto afirmar que el nuevo trato encarece el costo a la hora de construir?

-La gran pregunta es si con este acuerdo que firmamos se va a encarecer. Primero, siempre que hacemos un convenio, siempre hay una plataforma del lado del sindicato que implica costo muchas veces. Y muchas de esas cosas, en lo que implica costo, el empresario después tiene que ver cómo lo diluye, cómo lo maneja en la formación del precio.

En los costos, hay costos que se mueven y hay costos que no se mueven, como siempre. En particular, en la mano de obra, siempre que hay un convenio, independientemente de que sea reducción horaria o no, si es por aumento, si es por pedido que hace el sindicato, siempre hay un ajuste de costo, siempre. Eso hay que entenderlo, no es que ahora apareció el ajuste, no, siempre hay un convenio de ajuste de costo.

¿Cómo se lleva a los precios? Es otra cosa. Yo creo que lo que pasó ahora con este convenio en la construcción es que nos sacudió y nos hizo pensar en la industria de ver cómo puede desarrollarse más. ¿Qué quiero decir? Acá hay un tema que es la productividad. ¿Qué es la productividad? Es cómo puedo hacer yo para aumentar el rendimiento con los mismos recursos o mantener el rendimiento con más recursos. Eso es clave hoy en día para el mundo. Entonces, ¿cómo se hace esto? ¿cómo se aumenta la productividad? Porque yo creo que lo que provoca este convenio, que es un convenio a cinco años, que es muy importante, que es un convenio hasta el 2030, es que te da la posibilidad de que vos trates a fondo el tema de productividad mediante el uso de tecnología, que para eso se invierte en tecnología, mediante el uso de nuevas técnicas para aplicar en la organización del trabajo, mediante el uso de remuneraciones acorde a la productividad, o sea, la modernización. En este convenio, además, agregamos la flexibilización para el conformado de los horarios de las semanas, que es algo que no teníamos, esa flexibilidad. Siendo esta una industria al aire libre, que tiene lluvia, es muy importante poder tener eso. Entonces, yo te voy decir algo, todos esos números que yo vi que escribieron por ahí, están todos mal.

-¿Por qué? 

-Son números que nadie sabe. En el 2030, cuando recién ahí tengamos las cuatro horas, sabremos cuánto de eso va a ir al precio. Y te lo pongo en un ejemplo muy claro.

Vamos a tomar una obra de arquitectura, que son las que tienen más mano de obra, porque las carreteras tienen mucho menos mano de obra, tienen más máquinas, las obras de montaje tienen más grúas. Hablemos de arquitectura, que no es lo único que hay en construcción. En construcción hay muchas más cosas, tenés obra para UTE, para OSE, para las intendencias, pavimentos, rutas, puentes. Pero hablemos de los edificios. Un edificio es donde hay más mano de obra.

Hay que entender el concepto costo y el concepto precio. Sobre el costo, yo vi que en el artículo anterior tuyo me parece que había una confusión de algunos entrevistados, porque te hablaban de un porcentaje, que para mí que era sobre el costo. Eso no existe. Hoy en día es muy sencillo saber, porque con la Ley de la Construcción (la Ley 14.411), vos tenés que declarar las leyes sociales, que es lo que gastas en mano de obra.

Entonces, hoy en día es muy fácil saber lo que se gasta en mano de obra en un edificio. Entonces, ese valor del costo anda entre un 35% y un 40%, el valor de la mano de obra. Pero el precio es del orden del 20% a 25%, porque el precio se compone de la suma de la mano de obra, más los materiales, más los equipos, más los consumos que tenga, más los intereses financieros, más la ganancia.

Entonces, ¿cómo se arma la ecuación de una construcción? Vos tenés el 35-40% más o menos, de los costos está vinculado a la mano de obra. Cuando lo llevás a los precios, baja al 20-25%. Entonces, el aumento en el 2030, si se trasladara todo, impactaría sobre ese 25% del precio. Si fuera un 10% sería el 2,5% del precio. Si yo lo trasladara íntegro, sería un 2,5% del precio.

Eso que dicen, va a subir 8% o 10%, ¿de dónde sacaron eso? Esto no es cierto, porque en el 2030, de acá al 2030, siempre pasa con los aumentos de la mano de obra que vos adquirís nueva tecnología, innovación, es así. Capaz que algo va a terminar pegando en el precio, pero seguro va a ser menos de 2,5%. Yo te digo que nadie puede decir cuánto va a impactar en el precio, nadie. El que diga, está suponiendo que hoy en día está haciendo eso, cosa que no es cierto, porque esto se va hacer a lo largo del año, y que no va a invertir en tecnología. Hace unos años se gastaba más mano de obra por metro cuadrado que ahora para hacer un piso de hormigón, para hacer un metro cúbico de hormigón.

Yo creo que el posible aumento de esto va a quedar absorbido en la organización del trabajo, en la incorporación de tecnología, la innovación y el mejor rendimiento también, que eso es otra realidad. No todas las obras son lineales. Las personas no son robots que producen todas las mismas obras.

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Alejandro Ruibal. Foto: Estefanía Leal.

-¿Y hay proyectos que tal vez hoy en día son viables y capaz podrían dejar de serlo por esta nueva estructura?

-No. No veo de ninguna manera que esto tranque nada, como no pasó en el mundo. Pero, además, de la manera que se hizo el convenio este, con la gradualidad, con la incorporación de la flexibilidad y con el dinamismo que tiene que tener, te digo que es imposible que alguien me diga que, porque aumentes un 1% un precio, va a ser inviable. No es cierto. Ahora, si la tendencia es a no preocuparse por la productividad, ahí sí te digo que va a ser un problema, pero no es el caso, porque inclusive nosotros estamos lanzando con el sindicato ahora, en breve, el primero de setiembre, la comisión de productividad.

Eso es nuevo. Pero eso es parte de la construcción. Entonces, ¿qué estamos diciendo? La productividad pasa a ser ahora algo central. Siempre fue así, pero ahora así como tenemos un nuevo convenio, también damos paso a cosas más creativas para mejorar en productividad.

Y no es un discurso, es la verdad. El que diga cuánto va a impactar ahora en los precios, no lo sabe, porque esto va a pasar dentro de cuatro años. En cuatro años hay un dinamismo bárbaro.

Entonces, yo creo que esto no va a impactar, prácticamente, en los precios. ¿Por qué? Porque, además, el empresario tiene que hacer los deberes. ¿Cuáles son los deberes del empresario? Invertir en tecnología, en innovación. ¿Y el deber nuestro y el del sindicato cuál es? Mejorar la productividad.

-Y, por ejemplo, a los empresarios ¿ve que les preocupa más el aumento salarial acordado o la reducción de la jornada en relación a la productividad? 

-No sé, yo creo que no hay una unanimidad de lo que piensan, cada empresario mira la realidad en función de dónde le aprieta el zapato a cada uno. Acá, lo que creo que sí es común a todos es la preocupación por la productividad. La preocupación de la productividad es la vida de la industria. Por eso, que ahora empecemos a hablar de productividad y a trabajar en planes de productividad con el sindicato, es una cosa que, la verdad, hay que felicitarlo, celebrarlo, hay que aprovechar la oportunidad. Es una derivada de tener un acuerdo de esta características. Nosotros tenemos, yo te diría esta palabra, la responsabilidad de manejar un nuevo convenio muy muy novedoso. Disruptivo, si se quiere, pero tenemos la responsabilidad de trabajar en la productividad justamente para tener una industria pujante, como la que queremos tener y que se siga desarrollando.

Alejandro Ruibal
Alejandro Ruibal.
Foto: Estefania Leal

-¿Las cámaras empresariales cedieron mucho en la negociación?

-Depende de lo que entiendas ceder mucho. Ceder cedimos, porque nuestra posición era que no queríamos y no veíamos la posibilidad de hacer reducción laboral, y, de hecho, habíamos planteado otros escenarios. Pero, la verdad, el mucho o poco ya no viene al caso, es lo que es, y uno tiene que jugar con las cartas que tiene en las manos, y las cartas que tengo en las manos son esas. Entonces, ¿qué tenemos que hacer? Actuar con responsabilidad y trabajar en productividad.

Ya sé que estoy pesado con la palabra productividad, pero es eso. Y ser responsable como empresario y administrar las variables que tenés. No las que pude haber tenido, las que quise tener o las que tenía hace 10 años, no. Es lo que hay.

-¿Y tras todos estos meses de negociación la relación entre la Cámara y el Sunca se deterioró un poco tras el acuerdo?

-Yo no diría que se deterioró, en algunos momentos se tensó, en otros momentos se destensó. Somos las dos caras de una misma moneda, porque no hay empresa sin trabajadores y no hay trabajador sin empresa. Entonces, lo sabemos de los dos lados. ¿Sabés qué rescato yo? La importancia de crear buenos ambientes de trabajo.

Crear un buen ambiente de trabajo es muy importante. Por eso, generar una estabilidad por cinco años, con las reglas claras, con la flexibilidad que tiene esto, pero con la conquista que logró el sindicato, nos tiene que permitir trabajar en un ambiente más enfocado. ¿Hacia qué? Hacia la productividad.

-¿El conflicto por el suministro de hormigón durante las últimas semanas dejó algún daño económico importante en la suma de todas las obras?

-Yo no te lo sé cuantificar, alguna empresa lo habrá cuantificado o no. Obviamente, las medidas generan daños económicos, como también los obreros dejaron de percibir los jornales que perdieron, ¿no? Entonces, si querés, si uno suma los jornales que perdieron los obreros para llevarse a la casa, más lo que perdieron las empresas y suma todo, hay pérdidas en todo conflicto. Por eso es importante tener un convenio de cinco años, porque hay que poner en la cuenta lo que uno pierde cuando uno está en conflictividad. Lo deseable es no estar en conflicto. Discutir, negociar, pero no llegar al conflicto.

-Con el conflicto por el convenio y con la restricción del hormigón, algunos desarrolladores comentaron que se rompió una especie de "código" histórico que hay en la industria. ¿Usted comparte eso?

-Es una medida extrema que no me gusta para nada. No hablaría de romper códigos, pero sí es una medida extrema que le hace mucho daño a la industria.

-¿De la Cámara cuántas obras fueron afectadas?

-Prácticamente todas las obras sufrieron alguna afectación en el último mes, sobre todo, que fue el más intenso.

-¿El gobierno intervino tarde en el conflicto?

No, acá no se le puede pedir ninguna responsabilidad al gobierno. El ministro de Trabajo (Juan Castillo), cuando tuvo que intervenir para sentarnos a todos en la mesa, nos sentó. Lo que pasa es que era un convenio muy importante, porque hay una plataforma muy disruptiva por parte del sindicato y por eso costó más. Y, bueno, las cámaras también pusimos nuestras cosas. Pero yo no le puedo decir nada al gobierno.

-¿El presidente Orsi jugó un papel determinante?

-No, no. El manejo fue bipartito, más que nada, y el ministro Castillo fue el que puso el marco y la casa, como quien dice.

-Desde el punto de vista empresarial, ¿cómo evalúa el cierre del conflicto y a lo que se llegó?

-A ver, la resolución es un empate y con este empate, ahora tenemos que jugar los dos por el campeonato.

-Más allá del tema de la productividad, muchos desarrolladores comentan que Uruguay sigue siendo y va a seguir siendo uno de los países más caros en la región para desarrollar, ¿es así?

-No es un problema de convenio. Es un problema porque somos un país chico, con poca gente, con montones de servicios y que cuesta, como lo ha explicado Oddone muy bien, mantener un país con policía, ejército, salud, para 3.000.000 de habitantes. Te cuesta. Somos un país caro por muchas cosas. Somos un país caro en dólares y tenemos la economía que tenemos. No quiere decir que no haya que hacer nada. Tenemos un Estado grande, tenemos nuestras características, pero es lo que tenemos, no va a ser por esto.

No hay que quejarse tanto permanentemente, porque si uno mira la cantidad de inversiones que se han hecho últimamente en el sector, de la mano de los estímulos que han funcionado bien, como la vivienda promovida o Comap, uno puede ver la cantidad de metro cuadrado que se ha construido y se siguen construyendo. Entonces, hay que mirar la mitad del vaso de agua lleno. Siempre hay que exigir, sí, pero también nos tenemos que exigir nosotros, trabajando con innovación, con tecnología, con productividad y subiendo al sindicato en lo que es la importancia del trabajo en productividad para la industria.

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Alejandro Ruibal. Foto: Estefanía Leal.

-¿Cómo ve la ejecución de obra pública durante este gobierno?

-Nosotros entendemos que tienen unos cuantos planes interesantes. Por ahora, todavía le falta ritmo a la implementación, y estamos expectantes de que retome con más ritmo la inversión en obra pública. Hay planes, por lo menos.

-¿Cuáles? 

Hay planes en vialidad, hay planes en las empresas públicas. UTE tiene algunas obras grandes, hay planes de saneamiento, de agua, y está la Corporación Nacional para el Desarrollo (CND). Entonces, básicamente, lo que estamos empujando es que se acelere la implementación.

-¿Ya se están licitando para sostener la actividad de aquí a dos años?

-¿Qué pasa con la construcción? La construcción es complicada porque los proyectos se terminan. Duran un año, dos años y los proyectos se terminan. Y los plazos en que licitás, te adjudican, firmás contrato y empezás a ejecutar, son largos.

Entonces, lo que queremos ejecutar dentro de un año o dos años se tiene que estar licitando ahora, y eso es lo que nosotros le insistimos al gobierno, que empuje y que acelere, viendo la situación internacional de cómo está el mundo.

-¿Considera prioritario algún proyecto para su lanzamiento por su impacto económico?

-No, yo te diría que no, porque no hay un proyecto ancla. Acá lo que es importante es que tomen ritmo los planes de inversión, que le den ritmo a eso.

-¿El Gobierno demora mucho en ejecutar proyectos?

El Gobierno es una entelequia, ¿no? ¿Qué quiere decir el Gobierno? El Gobierno es la sumatoria del Estado. Hay entes que son más lentos y entes que son más rápidos.

-¿Cuáles son más lentos?

Y las empresas públicas como UTE, esas son mucho más estrictas. El Estado, a veces, cuando hay renovaciones de las plantillas, de los que toman las decisiones, de lo que operan, a veces cuesta más hasta que logran desarrollar los nuevos planes.

-¿Y el Estado uruguayo está invirtiendo lo suficiente?

-Yo creo que no, que hay que invertir más. Hay que invertir más en infraestructura. El tema es que no en cualquier cosa. No hay que invertir en cualquier cosa, hay que elegir muy bien los proyectos y las herramientas para invertir, porque no se trata de generar una deuda descontrolada para el país. Acá se trata de invertir en aquellas obras que realmente derraman en la economía o en la sociedad.

-¿Cuáles derrama más?

-Todo lo que es logística en este país te derrama, porque somos un país exportador de materia prima. ¿Qué es logística? Carretera, puentes, ferrocarriles, puertos.

Todo ese entramado es muy importante que esté bien desarrollado. Uruguay tiene una red bastante buena de carreteras, pero hay que invertir permanentemente, porque si uno ve la gráfica de la curva del crecimiento de las cargas, y además ahora se agregan cargas tal vez de la región que vienen del Puerto de Montevideo, entonces hay que estar permanentemente invirtiendo. El otro área es el de la energética. Es un insumo importantísimo. Y después está la inversión en infraestructura social, que es la que permite la cohesión social de la sociedad. Invertir en plazas, avenidas públicas, desarrollar la movilidad, hacerla más moderna, más amigable, eso te mejora la cohesión social.

-Hablaba de la inteligencia artificial hace un rato. ¿Es clave también para mejorar esa eficiencia en algunos procesos productivos? 

-Sí. La inteligencia artificial ya está incorporada a la construcción, porque siendo la construcción un área de mucha ingeniería, la ingeniería aplica muy rápido a la inteligencia artificial, a los procesos y eso. Yo te digo que me cuesta cuantificar cuánto es la mejora que vamos a tener por la inteligencia artificial, porque no sé si alguien la puede ir viendo, porque no hay nadie que se anime a predecir lo que va a pasar. Lo que es claro que la inteligencia artificial vino para aumentar la productividad de una cantidad de cosas.

Alejandro Ruibal
Nota a Alejandro Ruibal, director de Saceem e integrante del Grupo Via Central, y presidente de la Camara de la Construccion, en su oficina en Montevideo, ND 20230831, foto Estefania Leal - Archivo El Pais
Estefania Leal/Archivo El Pais

-Pasando a su rol en Saceem, ¿cómo va la cartera de proyectos tanto para el año que viene y para el 2028 y cómo están desarrollando su actividad durante este año ?

-Saceem es una empresa que trabaja en varios países, en América. En concreto, tenemos tres implantaciones en Uruguay, Paraguay y Perú. Te diría que desde el año pasado tenemos un accionista francés (NGE), 70% lo tiene NGE, que es la cuarta constructora francesa, y 30% somos nosotros los accionistas uruguayos que trabajamos en la compañía. Te digo que Saceem está en un buen nivel de actividad. Esperamos cerrar un buen año de actividad y tenemos buenos planes de desarrollo. También es verdad que buena parte de esto es internacional.

-¿Más afuera que en Uruguay?

-No, sigue siendo más en Uruguay. En Uruguay tenemos una actividad muy diversificada, diría yo. Pero claro, para mantener el tamaño, la escala que tiene Saceem, nosotros necesitamos renovar permanentemente la cartera. Ese es el desafío.

Alejandro Ruibal
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Estefanía Leal

-¿Hay algún problema que vea en la industria que usted identifique y que tal vez no se le esté dando la importancia que merece?

-Yo insisto mucho, es una cosa en la que insistimos nosotros, pero que creemos que ahora en la CND empezó a plasmarse, que es tener una agencia de infraestructura. Es decir, tener una planificación de más largo plazo de las inversiones en infraestructura del país y conocerla. ¿Eso qué te permite? Bueno, permite a las empresas prepararse, capacitar recursos, invertir.

Eso, que es lo que nosotros planteamos, que lo llamaríamos una agencia de infraestructura, lo tomó la CND, esa responsabilidad. Lo están trabajando, inclusive trajeron gente de Inglaterra, porque desde ahí es donde sacamos la idea, para ver cómo lo estaban manejando ellos, y me consta que eso está avanzando y tomando forma. La infraestructura es la base de la economía y de la eficiencia del país. Además de la cohesión social que te dije, porque hoy en día la infraestructura es tener agua, energía y alimento, y para tener una cohesión social, es decir, evitar que la sociedad se te fragmente. Eso, la infraestructura sirve para eso, las dos cosas. Entonces, tener un buen plan de infraestructura para eso, que te dé un horizonte largo, me parece que es la base para invertir. Acá lo importante no es tanto, es lo bien que hay que invertir, la calidad de la elección.

Por supuesto que hay que invertir más en estos países. Los países salen adelante, como ya pasó en Asia, por ejemplo, mediante una inversión fuerte en infraestructura, que te da un salto de productividad enorme en la economía. Hay que invertir, pero además hay que invertir bien, no se trata de invertir en cualquier proyecto, que tenga retorno realmente para la economía.

Otra cosa, yo como presidente de la Cámara de la Construcción trabajo en varios países como director de esta compañìa. El nivel de las empresas constructoras de Uruguay es muy bueno, y hay unas cuantas que estamos trabajando afuera y haciendo buen papel. Entonces, yo defiendo mucho eso. ¿Por qué? Porque tenemos un mercado muy competitivo. A veces se piensa que en el mercado de la construcción acá no hay competencia suficiente. No, están equivocadísimos. Basta ver los balances de las empresas para ver los márgenes finales que tenemos. En definitiva, ¿qué somos? Somos un mercado en competencia que desarrolla empresas que tienen la capacidad exclusiva de ir a trabajar al exterior. Entonces, eso es un tema que capaz que no se ve suficientemente bien, no se resalta. Las empresas constructoras de este país, que tenemos una sede, tenemos empleados fijos, invertimos en equipo, en ingenieros, contadores, abogados, economistas, esas empresas estamos en competencia, y la competencia buena hace que vos seas mejor. Por eso podés trabajar afuera. Es la demostración que las empresas constructoras uruguayas son buenas. Estamos trabajando afuera y somos unas cuantas.

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