El BCU subió la tasa de interés a 6%: ¿qué hay detrás de la decisión y qué prevén los economistas?

El Banco Central decidió ese aumento para preservar las expectativas de inflación y para que ese indicador converja hacia la meta de 4,5%, entre otras razones. Los analistas analizan y dan su visión.

Banco Central del Uruguay (BCU)
Banco Central del Uruguay (BCU).
Foto: Darwin Borrelli

El Banco Central del Uruguay (BCU) decidió, por unanimidad, aumentar la tasa de interés de referencia, “el precio del dinero”, de 5,75% a 6%, un aumento de 25 puntos básicos que puso fin a siete meses sin cambios. Los economistas consultados por El País consideraron que la medida fue razonable y preventiva, aunque difirieron sobre el momento de la decisión y la posibilidad de nuevos ajustes en los próximos meses.

En términos generales, gran parte del mercado y de economistas esperaban este aumento de la tasa de interés de referencia.

Marcelo Sibille, gerente senior de Consultoría de KPMG, consideró que el aumento fue razonable en un contexto en el que los bancos centrales de las principales economías comenzaron a elevar sus tasas de interés. La Reserva Federal de Estados Unidos, por ejemplo, subió la suya en 25 puntos básicos en setiembre, hasta un rango de entre 3,75% y 4%.

“En un contexto donde los bancos centrales de los países desarrollados comenzaron a elevar las tasas, mantenerla en 5,75% hubiera podido significar una señal de relajamiento con riesgo de que se traslade a un alza en las expectativas”, dijo.

Marcelo Sibille
Nota a Marcelo Sibille, economista uruguayo gerente de Consultoria Economica de KPMG Uruguay, en sus oficinas en Montevideo, ND 20240711, foto Ignacio Sanchez - Archivo El Pais
Ignacio Sanchez/Archivo El Pais

A su entender, mantener las expectativas a 24 meses ancladas en torno a la meta es "muy importante", y la clave está en la aclaración del BCU de que “la medida no pretende revertir el efecto directo del mayor costo de la energía (que está por fuera de control del ente), sino actuar proactivamente para evitar que se propague a los restantes precios y a las expectativas (de inflación)”.

Ramón Pampín, gerente de Consultoría Económica de PwC, quien también anticipaba la decisión, señaló que la suba “responde a un criterio preventivo en el marco de una inflación que se ha ido por encima de la meta por un shock de oferta (frutas, verduras y combustibles), más que por presiones generalizadas”.

Pampín señaló que, dado que la tasa de política monetaria se mantiene en terreno expansivo, el efecto de la suba sería acotado, según el BCU. No obstante, consideró que podría repercutir en el crédito al consumo, aunque aclaró que no espera un efecto significativo. En ese sentido, advirtió que el consumo privado viene siendo el pilar de crecimiento de la actividad.

Ramón Pampín
Ramón Pampín, PwC.

PwC proyecta que la inflación se ubique en 4,7% tanto en 2026 como en 2027, por encima del objetivo de 4,5% del BCU, aunque dentro del rango de tolerancia. “Si los shocks externos no ceden, no descartamos un nuevo ajuste de 25 puntos básicos en el primer trimestre de 2027”, agregó Pampín.

Por su parte, Alejandro Vallcorba, consultor senior de Exante, hizo foco en que “la suba se enmarca en un contexto internacional en el que se ha observado el inicio de un ciclo contractivo de la política monetaria en otras grandes economías”.

En ese sentido, analizó que el BCU "entiende que el aumento de la inflación responde a shocks de oferta, sin presiones inflacionarias generalizadas, y destacó que las expectativas se mantienen ancladas en torno a la meta. Ese diagnóstico es consistente con lo que veníamos marcando desde Exante”, apuntó.

De hecho, la inflación de setiembre subió a 4,7% interanual, impulsada por una mayor inflación transable, mientras que la no transable bajó de 5,9% a 5,4%. “El BCU también se refirió a que es probable que la inflación se ubique transitoriamente por encima de la meta puntual, y que luego convergerá a 4,5%, una visión que también compartimos”, agregó Vallcorba.

En ese sentido, Exante no prevé que la suba de la tasa dispuesta ayer por el BCU dé inicio a un ciclo de endurecimiento monetario significativo.

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Alejandro Vallcorba, economista de Exante.

Vallcorba señaló que las expectativas de inflación se mantienen "bastante ancladas" y que "el magro desempeño de la actividad económica condiciona el espacio para una restricción monetaria mucho mayor". Esto es especialmente relevante, según indicó, si persisten las presiones externas sobre los precios de la energía y otras materias primas.

El economista José Antonio Licandro señaló en X que la decisión "sorprendió de algún modo al mercado", ya que "el nodo a un mes de la curva del Índice de Tasa de Letras en Uruguay en Pesos (Itlup, un indicador que elabora la Bolsa Electrónica de Valores) no acusaba expectativa, por lo que se esperaba para un poco más adelante”, señaló.

De todas formas, el economista reconoció que el propio BCU venía mostrando que la instancia expansiva requería cierto ajuste al alza de la tasa de política monetaria: “Si bien es una suba moderada, fue una señal adecuada como reacción al alza que vienen mostrando los precios en los últimos meses y que, por segundo mes consecutivo, mantuvo la tasa de inflación algo por encima de la meta de 4,5%".

José Antonio Licandro.
José Antonio Licandro.
Foto: Leonardo Maine/El País.

De acuerdo con José Antonio Licandro, esta señal refuerza el compromiso del Central "con dicha meta, en un momento donde la actividad económica se ha mostrado débil, lo que podía generar incertidumbre acerca de si el BCU no dejaría de priorizar la estabilidad de precios”, resumió.

Finalmente, Licandro estimó que el BCU podría realizar nuevos ajustes marginales de la tasa de política monetaria en las reuniones de noviembre y diciembre, sin abandonar la postura expansiva actual, pero acercando la tasa a su nivel neutral.

Las razones que dio el Banco Central

En el comunicado publicado este jueves, el BCU explicó que el aumento de los riesgos externos y la posibilidad de que los shocks de oferta persistan motivaron la decisión de subir la tasa de política monetaria. El objetivo, señaló, es preservar el anclaje de las expectativas de inflación y contribuir a que los precios converjan a la meta de 4,5% en el horizonte de política monetaria, de dos años.

El Índice de Precios del Consumo (IPC) aumentó a 4,7% interanual en setiembre, asociado al incremento de los bienes importados, frutas, verduras y combustibles. Sin embargo, el BCU indicó que no observa presiones inflacionarias generalizadas y destacó que la inflación de los bienes y servicios no transables se ha mantenido estable en los últimos meses.

Las expectativas de inflación se mantuvieron ancladas en torno al objetivo para ese horizonte. Según el comunicado, las expectativas de los analistas se ubican en 4,55%, las de los operadores financieros en 4,58% y las de las empresas en 5%. El promedio de las encuestas alcanza el 4,71%.

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De izquierda a derecha: Julio Luis Sanguinetti, director; Viviana Pérez, secretaria general; Leonardo Vicente, gerente de Política Monetaria; Marcelo Vidoni, gerente de Sistema de Pagos; Juan Pedro Cantera, superintendente de Servicios Financieros; Isidra Delfino, gerenta de Comunicación Institucional; Gerardo Licandro, gerente de Asesoría Económica; Fabio Malacrida, gerente de Política Financiera y Sistema de Pagos; Ana Claudia de los Heros, vicepresidenta; y Guillermo Tolosa, presidente.
Banco Central del Uruguay.

En el escenario internacional, el organismo señaló que las tensiones geopolíticas continúan impulsando los precios de la energía y, de forma indirecta, los de otros bienes comercializables. Esta situación contribuyó a una revisión al alza de las expectativas de inflación. También indicó que las tasas de interés de los principales bancos centrales y las de los mercados financieros internacionales han venido ajustándose al alza.

A nivel doméstico, el BCU destacó que la economía muestra señales de resiliencia tras enfrentar shocks sectoriales y climáticos que también afectaron transitoriamente la actividad.

En este marco, las proyecciones del organismo indican que la inflación permanecerá transitoriamente por encima de la meta, aunque dentro del rango de tolerancia, mientras se procesan los shocks de oferta. Posteriormente, convergerá al objetivo de 4,5% en el horizonte de política monetaria. En cuanto a la actividad, indicó que se espera un crecimiento en torno a su tendencia durante ese período.

El Copom consideró que la inflación retomará una senda convergente hacia la meta una vez absorbidos los efectos transitorios. No obstante, advirtió que la proliferación y persistencia de los shocks geopolíticos y climáticos constituye un riesgo relevante para la evolución de los precios y las expectativas de inflación.

En consecuencia, el Directorio resolvió por unanimidad aumentar la tasa de política monetaria en 25 puntos básicos, hasta el 6%, y mantener la instancia expansiva de la política monetaria. “La medida no busca revertir el efecto directo de los aumentos temporales de energía y alimentos sobre los precios, sino actuar proactivamente para limitar su persistencia y evitar que se trasladen al resto de los precios y las expectativas”, aclaró.

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