Alerta por bajo crecimiento a nivel mundial y el "tsunami" que puede provocar la IA, en cumbre con Kast, Botín y el FMI

Conferencia Internacional sobre la Banca en Madrid reunió exponentes de diversos países que hablaron sobre la economía global, los data centers, seguridad y defensa, entre otros asuntos estratégicos.

Conferencia Internacional de la Banca 2026 en Madrid.jpg
Conferencia Internacional de la Banca 2026 en Madrid.
Banco Santander.

Tres mandatarios dieron inicio en Madrid a la edición 2026 de la Conferencia Internacional sobre la Banca. La presidenta del Banco Santander, Ana Botín, la directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Kristalina Georgieva, y el presidente de Chile, José Antonio Kast. Entre los tres pintaron un panorama a futuro que osciló entre un prudente optimismo, y el reclamo por medidas más profundas, para fomentar la “resiliencia” y con ello potenciar el “crecimiento” económico global.

Las dos palabras entrecomilladas, marcadas con enormes letras al fondo del escenario de la moderna Ciudad Financiera del grupo Santander en las afueras de Madrid, marcaban el tono de este encuentro global bancario.

La anfitriona comenzó elogiando la capacidad de la economía global para sobreponerse a los enormes desafíos que ha padecido en los últimos años.

Kristalina Georgieva, al frente del FMI, en su visita a Uruguay.
Kristalina Georgieva, al frente del FMI.
Ignacio Sánchez, El País.

“Pandemia, guerras, crisis energética, inflación... a todo eso se ha enfrentado con éxito la economía global”, dijo Botín. “Pero ha habido un costo, y es que hemos crecido a la mitad de lo que estaba previsto”. Según la presidenta del Santander, el objetivo de los próximos años debe ser encarar el tema del bajo crecimiento, porque de volverse crónico, será imposible sostener los sistemas de pensiones, y se incrementaran las tensiones sociales en el mundo.

Para Botín, en Europa hay al menos cuatro áreas de inversión que son clave para superar este desafío: inteligencia artificial y data centers, energía y redes de transmisión, infraestructura, y defensa. “En Europa hemos dado por sentada la seguridad y la defensa por demasiado tiempo, y eso ya no es posible. Tenemos que hacer a Europa más fuerte”.

Botín también habló sobre el grave problema de la vivienda que se vive en Europa, y también en otras zonas del mundo. “Es una gran prioridad social, que se debe resolver por el lado de la oferta, y no de la demanda”, aseguró.

Para la presidenta de Santander estos desafíos ponen de manifiesto la importancia del sector bancario, ya que los presupuestos de los estados, particularmente en Europa, ya están en su límite de gasto. “Todo el mundo habla de la necesidad de más inversión, y eso solo puede venir del sector privado”, afirmó. “La buena noticia es que tenemos los ahorros necesarios para enfrentar esta demanda de inversión, pero para canalizarlos hacia allí hacen falta los bancos”, agregó.

Ana Botín, presidenta del Banco Santander
Ana Botín, presidenta del Banco Santander

Botín reclamó una revisión del sistema regulatorio que permita a las entidades bancarias adaptarse a los tiempos actuales. “Europa necesita un sistema bancario pensado más para el crecimiento que para la estabilidad, y con mayor capacidad y apetito para el riesgo”. Aclaró que no se refiere a una desregulación absoluta, sino una recalibración, que permita un sistema bancario más simple, no más frágil. Y en lo que pareció una referencia clara al mundo de las “fintech”, afirmó que las empresas que presentan riesgos similares, deben tener reglas similares.

Por su parte, el presidente chileno Kast hizo una férrea defensa de lo actuado en su primer año de gobierno, en el que según afirmó debió enfrentar desafíos muy complejos. Entre ellos, la mayor contracción del precio del cobre en medio siglo, y un panorama financiero muy complejo legado por la gestión anterior. Sin embargo, Kast dijo que el estado chileno ha cumplido con su parte, mostrando hoy finanzas sanas, seguridad jurídica, y apertura comercial.

“Elegimos el camino difícil de la responsabilidad, no el del populismo”. Y por eso llamó a los inversores europeos a aumentar su presencia en Chile, aprovechando las riquezas naturales, y los procesos de desregulación que ha encarado su país en el último año.

El tsunami

A su turno, la directora gerente del FMI afirmó que la inteligencia artificial tiene el potencial de convertirse en una tecnología democrática y accesible para todos; sin embargo, su desarrollo y los riesgos asociados al sector financiero y al mercado laboral exigen la creación urgente de salvaguardas globales. De no ser así, se producirá un “tsunami” en el mercado laboral que podría afectar al 60% de los empleos en las economías desarrolladas, aseguró.

Según Georgieva, si bien hoy esta nueva tecnología actúa como un factor muy relevante de dinamismo en la economía global, el entusiasmo exagerado ha convertido a la IA en el principal pilar que sustenta el crecimiento global. “Dado que las tecnologías disruptivas suelen sobreestimarse a corto plazo, cualquier frustración en las expectativas de rentabilidad podría desencadenar una oleada de inversiones con graves repercusiones sistémicas”, dijo la jerarca del FMI.

José Antonio Kast.
José Antonio Kast.

Georgieva señaló que una parte considerable de los recursos destinados a la IA se ha financiado mediante endeudamiento a largo plazo, destinado a proyectos con un horizonte de explotación breve. A esto se suma la proliferación de inversiones “circulares” entre empresas del sector, lo que genera una vulnerabilidad ante el posible fallo de cualquier eslabón de la cadena.

Para Georgieva, “el mundo avanza hacia una desigualdad creciente en las perspectivas económicas derivadas de la IA. La cadena de valor de vanguardia está concentrada en un grupo extremadamente reducido de países productores como Estados Unidos, China e India, mientras que la mayor parte de las naciones enfrenta dificultades para integrarse al ecosistema”.

Para contener el aumento de las desigualdades y garantizar que la IA no amplifique las vulnerabilidades globales, Georgieva abogó por que los gobiernos y las empresas establezcan mecanismos de regulación. Y afirmó que el FMI ha diseñado una estrategia con este fin, basada en cuatro pilares: la infraestructura digital, con garantía de conectividad y capacidad computacional; la fuerza laboral, mediante programas centrados en la movilidad, la recalificación y el aprendizaje continuo y obligatorio a lo largo de la vida; el fomento de la adopción de la IA por parte de las pequeñas y medianas empresas en diversos sectores; y normas claras de regulación y ética que mitiguen los riesgos sin sofocar la innovación, afirmó.

Para Georgieva, la experiencia en materia de estas tecnologías innovadores muestra que el efecto de las mismas suele ser sobredimensionado en el corto plazo, e infravalorado en el largo.

La jerarca del FMI profundizó en el caso de Singapur, que dijo es uno de los países que más se ha involucrado y estudiado el tema. Pero que, en un evento reciente sobre inteligencia artificial realizado en el país asiático, le llamó la atención el nivel de preocupación que mostraban sus autoridades por el impacto que tendrá esta tecnología. “Al parecer, cuanto más se sabe del tema, más preocupación se desarrolla”, afirmó Georgieva. Y pidió potenciar el espíritu emprendedor y la capacidad de adaptación entre las personas.

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar