A menos de tres días de su partida hacia Uruguay, el Vaticano confirmó este martes que el papa León XIV seguirá a rajatabla una agenda más que intensa -diez ciudades, tres países, más de 40 discursos, 14 vuelos, altura, selva amazónica-, diseñadaantes de su sorpresiva operación de pulmón del 13 de octubre pasado.
Al ilustrar el sexto y más largo viaje del pontificado de Robert Prevost -un total de 30.577 kilómetros en 12 días que incluirá también a Argentina y Perú-, el director de prensa Matteo Bruni y la prefecta de Comunicaciones Monste Alavarado, confirmaron todas las etapas ya previstas antes de la inesperada aparición de un tumor maligno en el pulmón del papa, incluso la de Cusco, a 3400 metros de altura.
Como es sabido, el cáncer fue removido en una cirugía no invasiva que tuvo lugar en el hospital Gemelli, en la que le extirparon el lóbulo inferior del pulmón derecho. El Vaticano hizo saber que la intervención quirúrgica se realizó con éxito y sin complicaciones. Los exámenes médicos posteriores confirmaron que la enfermedad estaba localizada y que no era necesario ningún tratamiento oncológico adicional.
“El plan es tal cual siempre ha sido. La asistencia médica ordinaria es suficiente por la situación, no hay ningún ajuste especial. El papa está en buena salud, es un hombre de 71 años que no tiene ninguna condición médica, sino que ha superado con éxito una cirugía. El viaje a Sudamérica es un viaje muy deseado”, dijeron Bruni y Alvarado.
Desde que fue dado de alta, en efecto, salvo decidir no ir a un encuentro por la paz en Asís la semana pasada en helicóptero justamente para priorizar su descanso en vista del viaje, el papa retomó sus actividades gradualmente, mostrándose en una sorprendente muy buena forma, como si nunca se hubiera sometido a una intervención quirúrgica más seria de lo que se esperaba.
“No sé si vieron la misa de ayer (en el cementerio del Verano de Roma), no sé si vieron como cantó”, subrayó Alvarado, que aseguró no tener ningún temor en cuanto a su estado físico. “Sus médicos están muy confiados, él está muy entusiasmado y va a ser un viaje increíble”, dijo la prefecta, muy sonriente y pasando del inglés al español con gran naturalidad.
“Personalmente no quiso cambios (de agenda). Se entiende que todos estén preocupados porque aman al Santo Padre y él lo sabe y está muy agradecido. Pero para él es muy importante el regreso a Perú, una experiencia que lo formó, en primer lugar y en segundo, él personalmente con este viaje quiere comunicar la diversidad de la Iglesia, la importancia del encuentro con su gente, del diálogo y de la paz”, adelantó Alvarado.
En este sentido, remarcó que durante la gira se verá a un papa nacido en Chicago (Estados Unidos), pero con corazón latinoamericano, “hablando un idioma que conoce” y visitando “calles que conoce”. “Lo verán como lo vieron en España, quiere compartir su corazón, su historia”, sumó, al mostrarse convencida de que, sintiéndose sobre todo en Perú muy cómodo, el papa probablemente improvisará y se saldrá del texto preparado.
Ante ulteriores preguntas sobre la existencia de resguardos o equipamientos médicos especiales debido a la reciente operación de pulmón, Bruni incluso recordó las no óptimas condiciones físicas de su predecesor argentino.
“¿Cuántos viajes agotadores hemos realizado con el papa Francisco, a quien le faltaba un pedazo de pulmón? Se trata de una condición que no significa impedimentos ni especiales acondicionamientos. Al estado actual, no hay ninguna terapia necesaria”, reaseguró Bruni.
Como parte de la agenda original, también confirmaron encuentros con víctimas de abusos de parte del clero -sin precisar ni dónde ni cuándo, sino que lo informarán después de ocurridos, por privacidad- y encuentros del papa en la nunciatura con “hermanos” agustinos.
El mensaje que traerá León XIV
La maratón de León XIV estará marcada por el hecho de que Uruguay y Argentina son países que “esperan desde hace años una visita papal” -la última vez estuvo san Juan Pablo II en 1987 en Argentina y en 1988 en Uruguay-, mientras que Perú, donde estuvo Francisco en 2018, será más bien la etapa del “retorno a casa” de Prevost.
“Para el papa este viaje va a ser un particular tiempo de escucha y como pastor lleva un mensaje de comunión, de unidad y una invitación a reconocerse en una sola familia”, explicó Bruni, que invitó a releer los lemas de cada etapa: en Uruguay, “Les anuncio una gran alegría”; en Argentina “Bienvenidos todos, vayan y anuncien”; y en Perú “Abramos el corazón”-, para tener como “guía de lo que dirá”.
En Montevideo, pero también en las demás etapas del viaje, otro tema central será el de la necesidad de “convivencia” entre sociedades distintas que deben estar cohesionadas por el bien común, también en vista de los desafíos que superan las fronteras, como el ambiental o el de la lucha al narcotráfico.
Más allá de su interés por hablarle a los jóvenes, con quien se reunirá en las tres etapas en sendas vigilias, también estarán el tema de las migraciones, de la importancia de la educación y del rol de la cultura en un mundo que cambia, marcado por las guerras, del cuidado de la familia, del medio ambiente, de la defensa de la vida, de la lucha por la justicia y en contra de las desigualdades, en suma, las bases de la doctrina social de la Iglesia.
“Las referencias se encuentran en el programa mismo, ya que visitará lugares donde se entregan casas a quienes no tienen, donde se atienden a discapacitados, donde hay presos. Claramente se habla de desigualdad, violencia, violencia doméstica, desigualdades estructurales. Se parte de la doctrina social de la Iglesia, que pone al centro el hombre creado a imagen y semejanza de Dios, que ilumina una perspectiva distinta”, dijo Bruni. “Puede ser útil como referencia la encíclica Magnifica Humanitas, así como toda la historia de la doctrina social de la Iglesia: es esa la perspectiva”, ahondó.