El gobierno argentino anunció la semana pasada una nueva ofensiva diplomática en su histórico reclamo al Reino Unido por las islas Malvinas. El presidente Javier Milei dijo ver “vientos de cambio favorables” para este paso y anunció que endurecerá sanciones contra empresas vinculadas a la explotación petrolera en el archipiélago del Atlántico sur. La escalada de tensiones con el Reino Unido coincide con declaraciones previas de Donald Trump, en las que el mandatario sugería que Estados Unidos podía cambiar su postura neutral sobre la soberanía de las islas en favor a la postura argentina.
En concreto, el presidente argentino hizo referencia a Sea Lion, el primer gran proyecto de explotación petrolera comercial offshore cerca de las islas, de origen británico-israelí, ubicado al norte del archipiélago (Cuenca Malvinas Norte).
Lo operan Navitas Petroleum (65% israelí) y Rockhopper Exploration (británica). Pero esto no es nuevo; el yacimiento en cuestión se descubrió en 2010. Sin embargo, desde diciembre del año pasado, estas petroleras dieron el paso definitivo —previa autorización británica—, para pasar de la exploración a la producción real, con el primer petróleo previsto para 2028. Argentina lo considera ilegal. Por eso, Milei plantea el asunto con urgencia.
Las medidas que anunció Milei en cadena nacional fueron:
- Un decreto para acelerar los procedimientos sancionadores contra empresas que operen en las Malvinas sin autorización argentina.
- Reforzar los mecanismos para identificar no solo a las compañías, sino también a sus accionistas, directivos y proveedores.
- Anuncio de un Decreto de Necesidad y Urgencia (DNU) para ampliar recursos del Ministerio de Defensa, con el objetivo de construir una base naval integrada en Ushuaia y aumentar las capacidades de telecomunicaciones.
Además, el gobierno argentino enviará al Congreso un proyecto de ley (algunos medios lo llaman "de Defensa de la Soberanía Nacional") para endurecer sanciones contra empresas nacionales y extranjeras que participen de la explotación hidrocarburífera en Malvinas. Por ahora, poco se sabe del contenido de la iniciativa.
Una pista de la SIDE sobre las petroleras
El sustento de las medidas fue un informe de inteligencia con datos sobre las empresas que operan en el entorno de las islas. La Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) alertó a Milei sobre la urgencia de reaccionar frente al avance hacia la extracción petrolera en el Atlántico Sur, según informó La Nación. Fuentes al tanto afirman que el estratega Santiago Caputo le acercó la inquietud al presidente —con un discurso ya casi pensado sobre cómo actuar— y que también le sugirió iniciar acciones, consignó el mismo medio.
El timing de Trump: la guerra en Irán y el gasto en defensa de la OTAN
La relación entre Washington y Londres está tensa por dos frentes. En primer lugar, el Reino Unido no acompañó a Estados Unidos en el conflicto con Irán al demorar en autorizar el uso de la base Diego García en el archipiélago de Chagos. Trump dijo que estaba muy decepcionado con el entonces primer ministro laborista Keir Starmer.
El lunes pasado le preguntaron a Trump si EE.UU. revisaría su posición histórica (neutral) sobre la soberanía de las islas. Respondió: "Podría revisar, siempre reviso todas las posiciones".
Días después, al ser consultado por Malvinas, giró su discurso hacia su decepción con el Reino Unido por su falta de ayuda en Irán, y cuestionó la capacidad militar británica. En ese sentido, señaló que el Reino Unido depende en gran medida del estrecho de Ormuz para su suministro de petróleo, lo que hace aún más llamativa, según él, su ausencia en el conflicto con la República Islámica.
Las declaraciones surgieron en el marco de una entrevista concedida a la cadena británica GB News, horas antes de la cadena nacional de Milei. “Tu país no está yendo bien. No olvides que obtiene un gran porcentaje de su petróleo del estrecho de Ormuz y no estuvieron allí para ayudarme”, afirmó el mandatario ante la periodista.
Luego, relató que había pedido colaboración a la OTAN y al entonces líder británico, Keir Starmer, quien le habría respondido que no disponía de embarcaciones. “Le dije a la OTAN y le pregunté a tu exlíder: ‘¿Por qué no enviaste un par de barcos?’. Me dijo que no tenían y todo el asunto fue bastante triste”, declaró.
Por otro lado, la retórica trumpista puede interpretarse como una forma de presión al gobierno británico sobre el gasto en defensa de Europa. La OTAN les está pidiendo a los países europeos que lo suban, y Reino Unido está entre los que más presión están recibiendo.
LA OTAN pide, en total, subir el gasto en defensa al 5% del PBI para 2035, fijado en junio 2025. Antes era del 2% del PBI. El Reino Unido no llegaba a ese 2%.
Repercusiones en el Reino Unido tras el discurso de Milei
Wes Streeting, ministro de Defensa, declaró la semana pasada: "Las Malvinas son británicas porque los habitantes de las Malvinas eligen ser británicos." Y agregó que los anuncios de Milei "hablan más de política interna argentina que de las Malvinas".
Después habló el canciller, Ed Miliband, con un mensaje todavía más contundente: 'La posición del Reino Unido sobre las Islas Malvinas es inquebrantable. Las islas son británicas y seguirán siéndolo porque esa es la posición abrumadora de los isleños".
Por último habló un portavoz de Downing Street, directamente desde el gobierno de Andy Burnham, que dijo: "Nuestras fuerzas armadas están en alerta las veinticuatro horas del día, los siete días de la semana, para proteger al Reino Unido y nuestros intereses".
En la política interna, crecen las críticas del partido conservador y de Reform UK contra el laborismo.
Uno de los comentarios más tajantes fue el de Boris Johnson. El expremier escribió una columna en el Daily Mirror con un título bastante directo: "Burnham debe tomar el control y enviar refuerzos a las Malvinas", donde pide despliegue militar para proteger los yacimientos petroleros, y de paso le marca a Trump que su postura es ambigua.
Nigel Farage, de Reform, chocó directamente con Burnham por este mismo tema. El líder de extrema derecha declaró que Milei vio una "grieta abierta" debido a la debilidad del gobierno laborista británico para volver a reclamar por la soberanía de las islas Malvinas.
La oposición trae a colación la cesión de la soberanía de las islas Chagos a Mauricio durante la gestión de Starmer, acusándolo de "entreguista". Las encuestas mostraron que la mayoría de los británicos estaba en contra de esa devolución de ese archipiélago en el océano Índico.
Al mismo tiempo, varios medios británicos ya señalan que el asunto Malvins se convirtió en uno de los primeros test de política exterior de la gestión de Burnham, que asumió el cargo el 20 de julio de este año.
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