El Senado de Brasil aprobó esta semana una reforma constitucional propuesta por el reelegido presidente Luiz Inácio Lula da Silva para reforzar la lucha contra el crimen organizado mediante un nuevo ministerio de seguridad y un régimen penal más severo.
La inseguridad es la mayor preocupación de los brasileños, según encuestas, y fue uno de los temas centrales de la campaña electoral. Lula derrotó en el balotaje del 25 de octubre al senador derechista Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro.
Se trata de una victoria más para Lula, que esperaba ese cambio en la Constitución para crear un ministerio dedicado a la seguridad pública, una de las promesas de campaña para su cuarto mandato. Tras su aprobación el martes por amplia mayoría, la reforma queda lista para ser promulgada por el Congreso.
Los senadores dejaron fuera del texto la rebaja de la edad de responsabilidad penal, hoy fijada en 18 años, que la oposición quería incluir en la reforma. Esa propuesta, una de las banderas de Flávio Bolsonaro, la reducía a 16 años en general y a 14 para delitos graves.
Los senadores oficialistas se dijeron abiertos a debatir el tema, pero votaron para tratarlo por separado. El gobierno había enviado la reforma al Congreso en abril de 2025 y la Cámara de Diputados la aprobó en marzo pasado.
El texto fortalece el papel del gobierno federal en un área que hoy está mayormente en manos de los estados, y garantiza más recursos para el sector.
Además, endurece el régimen penal para líderes e integrantes de las facciones, bandas armadas que controlan amplias zonas de las ciudades, incluidas favelas de Rio de Janeiro y San Pablo. Con la reforma se exponen a prisión en cárceles de máxima seguridad y confiscación de bienes.
Estados Unidos designó este año como organizaciones terroristas a las dos mayores grupos criminales de Brasil, el Comando Vermelho y el Primeiro Comando da Capital.
El asunto de la inseguridad ganó relevancia tras un operativo policial contra el Comando Vermelho que dejó más de 120 muertos en dos favelas de Rio de Janeiro un año atrás. La incursión más letal de la historia del país fue calificada por Lula como una “matanza”.
La reforma aprobada esta semana fortalece el papel de la Policía Federal en casos que afectan a varias regiones o que trascienden las fronteras del país y crea competencias para que la Policía Federal de Carreteras actúe en ferrocarriles e hidrovías.
Hasta ahora, eran los gobiernos regionales los principales actores en el combate al crimen organizado y el Ejecutivo central cumplía un papel secundario. Asimismo, la reforma abre la posibilidad de que los municipios creen sus propias fuerzas de seguridad locales.
El debate se vio marcado por un intento del Partido Liberal (PL), la formación del excandidato presidencial derrotado Flávio Bolsonaro, de introducir en el texto la reducción de la responsabilidad penal a los 14 años para crímenes considerados graves.
Sin embargo, los partidos que apoyan al Gobierno de Lula optaron por dejar esa discusión para otro momento para que la reforma no tuviera que volver a ser debatida en la Cámara de Diputados.
“Impediría la promulgación inmediata y retrasaría la respuesta a las necesidades inaplazables de la población brasileña, que clama por más seguridad pública”, dijo durante el debate el responsable del texto, el senador Rogério Carvalho.
Presionado por Bolsonaro durante la campaña electoral, Lula se posicionó a favor de reducir la responsabilidad penal a 16 años para crímenes especialmente graves, como la tortura o el narcotráfico, pero en un texto aparte.
A partir de febrero, Lula tendrá que lidiar con un Senado aún más escorado a la derecha, por lo que el presidente buscaba sacar adelante la reforma constitucional lo antes posible.
Flávio Bolsonaro, luego de perder la elección, huyó a Estados Unidos denunciando persecución política. AFP, EFE
PL se postula para presidir el Senado
El Partido Liberal (PL), que lidera el expresidente Jair Bolsonaro, oficializó ayer miércoles la candidatura del senador Rogério Marinho a la presidencia del Senado de Brasil para el bienio 2027-2028.
Marinho, actual líder de la oposición en la Cámara Alta, se perfila como el principal rival del actual presidente del cuerpo legislativo, Davi Alcolumbre, del partido de centro-derecha Unión Brasil, quien busca la reelección y en los últimos meses se ha acercado al mandatario brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva.
“Si Dios quiere, tendremos la presidencia del Congreso. Respetaré la disidencia, porque somos demócratas y queremos diálogo”, declaró Marinho tras formalizar su candidatura. De esta forma, el PL vuelve a presentar una candidatura luego de que en el bienio 2025-2026 decidió apoyar a Alcolumbre, en ese entonces elegido por amplia mayoría.
Economista de 62 años, Marinho coordinó la campaña presidencial del candidato Flávio Bolsonaro. La votación se llevará a cabo por sufragio secreto el 1 de febrero de 2027.