Flávio Bolsonaro, el heredero que buscó llegar a la presidencia de Brasil pero perdió con Lula

El senador derechista y candidato del Partido Liberal fue derrotado en la segunda vuelta electoral por Luiz Inácio Lula da Silva, quien fue reelecto. Bolsonaro obtuvo 48% de los votos.

El senador brasileño de derecha y candidato presidencial por el Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, pronuncia un discurso durante un mitin en Largo Glenio Peres, en Porto Alegre, Brasil.
El senador brasileño de derecha y candidato presidencial por el Partido Liberal, Flavio Bolsonaro, en Porto Alegre, Brasil.
Foto: AFP

Flávio Bolsonaro se presentó durante toda la campaña como una versión más serena de su padre. “Puede que yo sea más tranquilo, más dado a sonreír, más relajado y moderado. Pero tengo la sangre de un Bolsonaro”, repitió. El senador de 45 años fue derrotado en el balotaje a Luiz Inácio Lula da Silva, que con 80 años logró un cuarto mandato, con 51,76% de los votos.

Su padre, Jair Bolsonaro, es inelegible y condenado a 27 años de prisión por intentar un golpe de Estado tras perder la reelección en 2022, cumple la pena bajo arresto domiciliario. Fue él quien, en diciembre de 2025, eligió a su primogénito como candidato del Partido Liberal (PL). Diez meses después, el hijo no logró devolverle el poder a la familia, quien prometía liberar al patriarca.

Heredero

Flávio Nantes Bolsonaro nació el 30 de abril de 1981 en Resende, en el sur del estado de Río de Janeiro. Es el mayor de los hijos del expresidente y se recibió de abogado en la Universidad Cândido Mendes. Entró a la política antes de cumplir 22 años, en 2002, cuando fue electo diputado estadual por el Partido Progresista Brasileño (PPB, luego llamado simplemente PP y, desde 2017, Progresistas), con 22.860 votos.

Cumplió cuatro mandatos consecutivos en la Asamblea Legislativa de Río (Alerj), entre 2003 y 2019. Allí construyó un perfil centrado en la seguridad pública. Un análisis de Folha de S. Paulo sobre más de 12.000 discursos concluyó que ese tema ocupó el 68% de sus intervenciones, cuatro veces el promedio de sus colegas.

En 2016 se postuló a la alcaldía de Río por el Partido Social Cristiano y quedó cuarto, con unos 424.000 votos. Dos años después, impulsado por la ola que llevó a su padre al Planalto, llegó al Senado por el PSL con 4,38 millones de votos, el más votado del estado. En la Cámara alta mostró un perfil discreto en el plenario y más activo en la negociación de pasillo. Según Folha, llegó al último año de su mandato sin proyectos propios convertidos en ley.

El senador brasileño de derecha y candidato presidencial por el Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, hace gestos durante un acto de campaña en Guarulhos, en el estado de São Paulo.
El candidato presidencial por el Partido Liberal, Flavio Bolsonaro, durante un acto de campaña en Guarulhos, en el estado de São Paulo.
Foto: AFP

Las sombras

Su carrera nacional arrancó con un escándalo. A fines de 2018, informes financieros detectaron movimientos atípicos de Fabrício Queiroz, policía retirado y exasesor de su despacho en la Alerj. En noviembre de 2020, la fiscalía de Río lo acusó de organización criminal, peculado, lavado de dinero y apropiación indebida por un presunto esquema de “rachadinha”, en el que funcionarios devolvían parte de su salario. El Superior Tribunal de Justicia anuló las pruebas, la justicia de Río archivó la denuncia en 2022 y en 2025 el Supremo rechazó reabrir el caso. Flávio negó las acusaciones.

En plena precampaña, en mayo de 2026, el sitio Intercept Brasil publicó conversaciones que mostraban su cercanía con Daniel Vorcaro, ex dueño del Banco Master, preso desde marzo y acusado de liderar un fraude multimillonario. Según la publicación, el senador participó en la negociación de 134 millones de reales para financiar “Dark Horse”, una película biográfica sobre su padre.

Flávio negó cualquier irregularidad. Lula, que recibió a Vorcaro en una ocasión en su oficina presidencial, calificó su pasado de “tenebroso”.

El senador brasileño Flavio Bolsonaro (izq.) besa a su padre, el presidente Jair Bolsonaro, durante un acto del derechista Partido Liberal.
El senador brasileño Flavio Bolsonaro (izq.) besa a su padre, el presidente Jair Bolsonaro, durante un acto del derechista Partido Liberal.
Foto: AFP

La campaña

Flávio lanzó su candidatura el 25 de julio en São Paulo, con el presidente argentino Javier Milei en el escenario y un mensaje en video del primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu. Pero el momento más comentado fue otro: un video generado con inteligencia artificial en el que Jair Bolsonaro, impedido por la justicia de manifestarse en público, pedía el voto para su hijo. El PT lo denunció como deepfake. El Tribunal Superior Electoral rechazó multar a la campaña, aunque aprovechó el caso para fijar reglas sobre el uso de IA en las elecciones.

Le costó sumar aliados. El PP y Republicanos se mantuvieron neutrales en la primera vuelta. Flávio terminó eligiendo como compañero de fórmula a un diputado de su propio partido, Alfredo Gaspar, de Alagoas, con trayectoria en seguridad pública y peso en el Nordeste, histórico bastión electoral de Lula.

Las encuestas lo subestimaron al ubicarlo detrás de Lula durante casi todo el año, pero el 4 de octubre dio la sorpresa. Obtuvo 56,1 millones de votos (47,03%) contra 53,9 millones de Lula (45,16%), y superó por más de cinco millones la votación de su padre en la primera vuelta de 2022. Analistas atribuyeron parte de ese caudal a un voto de protesta contra la gestión de Lula, cuya imagen carga con el 46% de los brasileños. Dos puntos menos alcanzó Flávio durante la campaña.

Para el balotaje, el presidente electo sumó el respaldo de Republicanos, Podemos y del exgobernador Romeu Zema, del partido Novo.

El senador brasileño de derecha y candidato presidencial por el Partido Liberal (PL), Flavio Bolsonaro, habla durante un acto de campaña en Guarulhos, São Paulo.
El senador brasileño de derecha y candidato presidencial, Flavio Bolsonaro, habla durante un acto de campaña.
Foto: AFP

Las promesas

Su programa se definió como liberal en lo económico y conservador en lo social. Propuso un Estado más chico, con menos ministerios, y un recorte profundo del gasto público, bautizado “tesouraço”, para alcanzar el equilibrio fiscal. Prometió además bajar impuestos y reducir de forma gradual las cargas sobre la nómina salarial para estimular el empleo formal.

En seguridad, su bandera principal fue clasificar a facciones como el PCC y el Comando Vermelho como organizaciones narcoterroristas, bajar la edad de imputabilidad penal de 18 a 16 años y retomar la flexibilización del acceso a armas que impulsó su padre. En educación quería priorizar la alfabetización por el método fónico, que consiste en enseñar a los alumnos a asociar cada sonido con su letra. Su campaña sostuvo que los métodos usados hasta ahora explican décadas de estancamiento en las escuelas brasileñas. En salud, prometió actualizar lo que el sistema público les paga a los hospitales filantrópicos y ofrecer un Sistema Único de Saúde (SUS) “con estándar Einstein”, en alusión al hospital privado más exclusivo de São Paulo.

Para disputar el voto popular en la segunda vuelta, prometió mantener y reajustar el Bolsa Família y abaratar las cuotas del plan de vivienda Minha Casa Minha Vida, sin detallar cómo financiaría esas medidas en paralelo al ajuste. En política exterior, su alineamiento con Donald Trump y con Milei anticipaba un giro respecto de la diplomacia de Lula.

¿Encontraste un error?

Reportar
Te puede interesar