Las compras al exterior por Internet pasaron de 550.000 paquetes en 2023 a más de 2 millones en 2025, un crecimiento que la Dirección Nacional de Aduanas (DNA) vinculó principalmente al fenómeno de la plataforma de comercio electrónico Temu. El volumen de compras por Internet al exterior plantea un desafío para los controles fronterizos ya que revisar cada paquete no es viable, por lo que el organismo selecciona aquellos que presentan mayor riesgo de incumplimiento.
“No se puede controlar dos millones de operaciones de comercio exterior por Internet al año, porque los costos y demoras serían difíciles de soportar por parte de los operadores privados”, señaló el director Nacional de Aduanas, Joaquín Serra, durante las XIV Jornadas Tributarias de la Dirección General Impositiva (DGI), realizadas en la sede de la Facultad de Ingeniería.
Según indicó Serra, la DNA aplica criterios de gestión de riesgos para seleccionar las operaciones con mayor probabilidad de incumplimiento, ya sea por contrabando, evasión fiscal o tráfico ilícito de bienes.
A partir de junio de 2026 comenzó a regir la aplicación del Impuesto al Valor Agregado (IVA) del 22% para este tipo de envíos, lo que provocó una reducción en la cantidad de paquetes.
En lo que va de 2026, Aduanas realizó 23 incautaciones de drogas en envíos postales, según informó el jerarca. Serra señaló que se trata de sustancias sintéticas de poco volumen y bajo peso, pero de alto valor y potencialmente muy dañinas para la salud.
Para seleccionar las operaciones que requieren mayor atención, el organismo utiliza el sistema informático Lucía, creado en 1998. La herramienta permite digitalizar y analizar información, realizar trazabilidad, elaborar informes e identificar riesgos. Serra defendió su vigencia por su capacidad para integrar la gestión de riesgos y las distintas plataformas que intervienen en el proceso aduanero, así como para facilitar el intercambio de información entre sistemas.
Los controles para detectar drogas en el puerto
El puerto de Montevideo es otro de los puntos centrales de la estrategia de control, según destacó el director Nacional de Aduanas. Desde julio de 2026, el 100% de los contenedores que salen del puerto como exportaciones pasan por escáneres, informó Serra. El objetivo es ampliar la capacidad de inspección sin necesidad de tener que abrir cada contenedor.
Actualmente, el puerto cuenta con tres escáneres. El procedimiento de revisión de cada camión con su carga demora menos de cinco minutos, de acuerdo con el jerarca, quien consideró que el tiempo es competitivo en la comparación regional, aunque todavía puede reducirse.
“El software de escaneo es observado por técnicos distintos en el centro de monitoreo, por lo que el camionero nunca sabe quién va a auditar y guardar las imágenes; eso cierra espacios al narcotráfico, al tiempo que preserva la fluidez del comercio exterior legítimo”, indicó Serra.
Sin embargo, los escáneres no son suficientes para detectar todas las modalidades de ocultamiento de drogas. Serra contó cómo buscan infiltrarse de distintas maneras en las cargas y contó que los narcotraficantes pueden impregnar materiales como madera y textiles con cocaína, lo que dificulta identificar la sustancia a simple vista.
Por eso, los controles también incluyen la extracción de muestras para su análisis en laboratorios y el uso de perros detectores de drogas de la Prefectura, según indicó.
Además, explicó que los contenedores que no se embarcan inmediatamente permanecen en la playa de contenedores, por lo que Aduanas debe prevenir posibles intervenciones de terceros durante el tiempo que transcurre entre la inspección y el embarque.
El intercambio de información con otras aduanas es otra herramienta para detectar nuevas modalidades de ocultamiento. “Es fundamental la cooperación internacional para intercambiar información sobre las nuevas modalidades de ocultamiento de cargas de riesgo”, afirmó Serra.
El director Nacional de Aduanas sostuvo que durante el último año y medio no se detectaron cargamentos importantes de droga en el puerto de Montevideo, aunque destacó las incautaciones realizadas en envíos postales.
También se refirió al contrabando de cigarrillos. Según los datos oficiales de Aduanas, las incautaciones de cigarrillos y tabaco alcanzaron los $ 232,3 millones en el período informado por el organismo. Serra advirtió que esas operaciones pueden estar vinculadas a redes logísticas ilegales que, además de cigarrillos, introducen otras sustancias.
Aumento de las incautaciones
La DNA incautó mercadería en contrabando por un valor de $ 2.100 millones entre enero y agosto de 2026, un 138% más que en el mismo período de 2025, según datos del organismo. Serra indicó que el monto promedio de las incautaciones fue de $ 687.000 y que el número de incautaciones en lo que va de 2026 asciende a 3.000.
“Esto muestra el objetivo que tenemos de priorizar al gran contrabando y no al pequeño contrabando que se da en las fronteras, sino el que daña la economía formal”, agregó.
En relación al contrabando, el jerarca explicó que supone una forma de evasión fiscal que afecta al comercio formal y que además también puede representar riesgos para la salud, según el tipo de mercadería. El crecimiento del comercio electrónico se suma a esos desafíos, ya que, según Serra, abre oportunidades para comercializar productos ingresados ilegalmente al país.
Además de controlar el ingreso y la salida de mercaderías, Aduanas cumple un papel relevante en la recaudación del Estado, destacó Serra. En 2025, el organismo obtuvo ingresos por US$ 4.250 millones en impuestos, aranceles y tasas que gravan el ingreso o la salida de mercancías, según datos de la DNA.
Casi el 76% de la recaudación aduanera corresponde a impuestos internos, como el IVA, el Impuesto a la Renta de las Actividades Económicas (IRAE), el Impuesto Específico Interno (Imesi) y el Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (Imeba), indicó Serra.
“La Aduana recauda impuestos específicos que son los que permiten que esos organismos funcionen”, señaló el jerarca.
En ese sentido, mencionó que parte de lo recaudado está destinado a financiar organismos como el Laboratorio Tecnológico del Uruguay (LATU), el Instituto Nacional de Carnes (INAC), la Caja de Jubilaciones y Pensiones de Profesionales Universitarios (Cjppu) y el Secretariado Uruguayo de la Lana (SUL).