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trafico de drogas

Marcelo Gioscia Civitate Montevideo
Abogados estadounidenses del mexicano Gerardo González Valencia, acusado de integrar el cartel de los Cuini, transmitieron al estudio del penalista Víctor Della Valle que la Fiscalía del estado de Washington no descartaba pedir cadena perpetua luego de que la Justicia uruguaya habilitara su extradición. Della Valle defiende a González Valencia en Uruguay. El mexicano fue procesado por la Justicia uruguaya por lavado de activos el 23 de abril de 2016, junto con su esposa y otras cinco personas de su entorno. Estados Unidos reclamó la extradición de González Valencia por un supuesto tráfico de drogas a ese país. Es hermano del líder del cartel de los Cuini, Abigael González Valencia, preso desde el 2 de marzo de 2015 en México. Fuentes del caso indicaron a El País que Della Valle solicitó al fiscal especializado en Crimen Organizado, Luis Pacheco que, si accedía a la extradición, Uruguay pusiera como condición a Estados Unidos que no se le agregaran más delitos; no se le condenará a la pena de muerte ni a una cadena perpetua. Búsqueda consignó ayer que Pacheco accedió al pedido de extradición solicitado por la Justicia estadounidense. Sin embargo, también hizo lugar al planteo de Della Valle. De todas formas, González Valencia deberá cumplir su condena en Uruguay antes de ser extraditado a Estados Unidos. Poco después de su procesamiento con prisión, Gerardo González Valencia fue encarcelado en el módulo 12 del Comcar, un centro de alta seguridad. En junio de 2015 la Policía realizó una requisa en la celda del mexicano. Trascendió que González Valencia poseía un puñado de pimienta blanca, pocos gramos de adobo y algunas pizcas de sal fina. Al ser indagado por la aparición de los condimentos, lo que se presumió como un intento por comprobar la seguridad de la prisión, González Valencia dijo que ya estaban allí cuando llegó. También amenazó de muerte al ministro del Interior, Eduardo Bonomi y luego se retractó. Fue transferido a una unidad policial porque se temió un posible intento de rescate o que atentaran contra su vida. En su declaración ante el entonces juez especializado en Crimen Organizado, Néstor Valetti, González Valencia dijo que estaba dispuesto a ser juzgado en Estados Unidos porque estaría más cerca de su familia. CAUSA POR DROGAS
Cuatro hombres fueron procesados con prisión por el secuestro de Nicolás Damián Grunullo Luengo, de 40 años, quien terminó asesinado en el Cerro. A uno de los procesados se le tipificó, además de secuestro, un delito de tenencia de cocaína para comercializar. Queda aún por descubrir quién o quiénes realizaron los tres disparos que mataron a Luengo. Para esto será clave la declaración de un sospechoso que está internado en el Hospital Maciel. Luengo, que estuvo preso en 2008 y 2010 por tráfico con drogas, había sido secuestrado el viernes 9 de septiembre, cuando desde su casa lo trasladaron en auto a una vivienda ubicada atrás de la UTU del Cerro. Durante el fin de semana, los delincuentes, que también tenían antecedentes penales, negociaron un rescate con su familia. Primero exigieron 50.000 dólares, luego bajaron a 25.000 y al final arreglaron la liberación por 2.000 dólares. Aun así, el secuestrado fue asesinado y su cuerpo apareció días después en la playa Zabala, cerca de Pajas Blancas. El mismo equipo que aclaró el secuestro de la médica Milvana Salomone fue el que trabajó y trabaja en este caso. FALTA ACLARAR EL CRIMEN

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