El rey Carlos III del Reino Unido logró, de visita de Estado en Washington, suavizó las tensiones entre el Gobierno británico y la Administración de Donald Trump. Durante la jornada central de su visita, el monarca fue recibido con honores en la Casa Blanca junto a la reina Camila, en un encuentro que incluyó un discurso ante el Congreso y una cena de gala donde el humor británico fue el protagonista inesperado frente a la mirada del mandatario republicano.
Pese a la cordialidad aparente, el monarca no evitó los temas de fricción política. En un contexto marcado por las críticas de Trump hacia la OTAN y el Gobierno de Keir Starmer, Carlos III utilizó su oratoria para lanzar mensajes velados sobre la seguridad global y la crisis climática. El encuentro, cargado de simbolismo, se produce en un momento de redefinición de la "relación especial" entre ambas naciones, 250 años después de la independencia de las antiguas colonias.
Entre bromas históricas y el "reajuste" de la Casa Blanca
Durante la cena en la Sala Este, Carlos III recurrió al sarcasmo para responder a las frecuentes afirmaciones de Trump sobre la dependencia europea de Estados Unidos. El monarca recordó la frase del presidente respecto a que, sin la intervención estadounidense en la Segunda Guerra Mundial, Europa hablaría alemán. "Me atrevo a decir que, si no fuera por nosotros, ustedes hablarían francés", disparó el Rey, aludiendo a las guerras coloniales previas a la independencia de 1776, provocando las risas de los asistentes y del propio Trump.
La ironía histórica no terminó allí. El soberano también hizo referencia a la remodelación del Ala Este realizada por el actual presidente, comparándola con el incendio del edificio provocado por las tropas británicas en 1814, durante la guerra anglo-estadounidense. Como gesto de distensión, Carlos III obsequió a Trump una campana del submarino británico HMS Trump de la Segunda Guerra Mundial, una pieza histórica sin vínculo familiar con el magnate, pero que sirvió para subrayar la "historia compartida" de ambas potencias.
Defensa de la OTAN, Ucrania y el eje ambiental
Más allá del protocolo, el discurso de Carlos III ante el Congreso —el segundo de un monarca británico tras el de Isabel II en 1991— tuvo una carga política profunda. Ante la mirada del vicepresidente JD Vance, el Rey hizo un llamamiento explícito a ignorar el aislacionismo y reafirmó que la OTAN es la base de la prosperidad común. Recordó que la única vez que se activó el artículo 5 de defensa colectiva fue precisamente para apoyar a Estados Unidos tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
En relación a los conflictos actuales, el monarca instó a mantener una "inquebrantable determinación" en el apoyo a Ucrania y, con la autoridad que le dan sus años de activismo ecologista, envió una advertencia sobre el cambio climático, tema que Trump suele minimizar.
"Ignoramos, bajo nuestro propio riesgo, el hecho de que los sistemas naturales constituyen la base de nuestra seguridad nacional", sentenció el soberano, logrando una inusual ovación bipartidista que el propio Trump reconoció con asombro al finalizar la jornada.
Con información de EFE
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