El resultado de las elecciones de medio término del martes dejó un nuevo mapa político en Estados Unidos. El Partido Demócrata logró el control de las dos cámaras del Congreso, que tenía el Partido Republicano del presidente Donald Trump, que ahora terminará los dos años que le quedan de mandado en minoría legislativa.
¿Qué significa esto? Por un lado, que Trump ya no podrá imponer su voluntad al Congreso sin antes negociar con la oposición. Pero, por otro lado, y como Trump es impredecible, hay que esperar a ver cómo actuará realmente. Por lo pronto, reconoció la derrota. Cosa buena si se tienen en cuenta los antecedentes de denuncias de fraude que el presidente republicano había agitado antes.
En concreto, a partir del 3 de enero, la oposición controlará ambas cámaras del Congreso con una confortable mayoría. Los demócratas ganaron al menos siete escaños en el Senado, donde contarán con 54 senadores de un total de 100.
Aún quedaban dos puestos en disputa en Misisipi y Alaska, y el recuento podría tardar varios días. En la Cámara de Representantes, los demócratas podrían superar los 250 escaños (de 435 en total), según una proyección del New York Times.
El electorado expresó su descontento ante el precio de la gasolina, que alimenta la inflación, y una guerra en Medio Oriente que desde el principio fue impopular. “Creo que en gran medida es verdad, porque (la guerra) hizo que la gasolina subiera un poco a corto plazo”, reconoció Trump en conversación con periodistas ayer miércoles.
Trump reaccionó así a un largo análisis que hizo su vicepresidente JD Vance de la derrota en la red X, en la que pidió a los republicanos ser “honestos”. “La razón por la que perdimos es la guerra.
El propio presidente lo dijo”, afirmó Vance. Al ser preguntado por lo que dijo Vance sobre la guerra contra Irán, Trump consideró que “es, en gran medida, cierto”, porque el conflicto “provocó un ligero aumento en el precio de la gasolina”. “Pero, al mismo tiempo, si tuviera que volver a hacerlo, lo haría de nuevo, porque, a largo plazo, es la única solución. No se puede permitir que Irán tenga un arma nuclear”, añadió Trump.
La derrota de los republicanos fue más allá de las elecciones legislativas. De las 36 gobernaciones en juego, los demócratas ganaron más de la mitad, con victorias inesperadas e importantes. Como Texas, que será gobernada por una hispana, Gina Hinojosa. O Georgia, donde ganó una demócrata negra por primera vez, Keisha Lance Bottoms.
Además, en varios estados se lo llevaron todo: el cargo de gobernador y ambas cámaras. En Kansas lograron elegir un senador por primera vez en casi 100 años.
“Hay una reconfiguración generacional del mapa del Senado que va a cambiar a Estados Unidos”, anunció el que será de nuevo el jefe de la mayoría demócrata en la Cámara Alta, Chuck Schumer. “La guerra debe terminar”, insistió.
¿Juicio político?
De golpe, el Partido Demócrata cuenta con varios nuevos rostros en el Congreso que buscarán ser protagonistas en las elecciones presidenciales de 2028, como James Talarico, el nuevo senador por Texas. Con 80 años, y sin poderse presentarse a la reelección, Trump inicia su camino hacia la salida.
El presidente que hizo historia con un regreso triunfal a la Casa Blanca en 2025, felicitó rápidamente a la oposición y aseguró que iba a trabajar con ellos. “Algo lograremos, estoy seguro”, dijo. Pero ayer volvió a advertir a la oposición ante la tentación de destituirlo en el Congreso, como ya intentaron dos veces en su primer mandato.
“Creo que destruiría al Partido Demócrata si lo hicieran. Porque, ¿un juicio político sin motivo? ¿Por qué? ¿Por tener un país exitoso? Nuestro país tiene ahora más éxito que en cualquier otro momento de su historia”, declaró ante las preguntas de la prensa en la Casa Blanca.
Hakeem Jeffries, el líder demócrata en la Cámara de Representantes y probable presidente del hemiciclo cuando la nueva mayoría asuma en enero próximo, se ha negado hasta ahora a comprometerse a impulsar un nuevo proceso contra el presidente.
En abril dijo a Fox News que no era una prioridad inmediata y luego en septiembre afirmó a ABC News que los demócratas “no han descartado nada, pero tampoco han dado nada por sentado”.
Antes de la entrada en funciones del nuevo Congreso, Trump podría intentar asegurar alguna victoria legislativa, aprovechando la mínima ventaja que todavía tiene. Pero la bancada republicana debería estar de acuerdo. AFP, EFE
Comienza la danza de candidatos para 2028
JD Vance. El vicepresidente, exsenador por Ohio, encabeza las encuestas sobre los posibles candidatos republicanos a la Casa Blanca. Confía recibir el aval de Trump.
Marco Rubio. El secretario de Estado, primer latino en el cargo y durante años figura prominente del ala tradicional del partido Republicano, disputó a Trump la candidatura presidencial en 2016, pero después se sumó al movimiento trumpista.
Kamala Harris. La exvicepresidenta podría intentar de nuevo hacerse con la nominación demócrata, una candidatura que en 2024 heredó de forma precipitada al bajarse Joe Biden de la reelección.
Jon Ossoff. Senador por Georgia, el martes logró su reelección.
Gavin Newsom. Gobernador de California, dejará el cargo enero tras dos mandatos.