El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) cerró este fin de semana en Andalucía un ciclo de comicios regionales que, a un año de las elecciones generales, confirmó el mal momento del gobierno de Pedro Sánchez.
El Partido Popular (PP) venció con holgura los comicios en Extremadura, Aragón, Castilla y León, y ahora en Andalucía, aunque en ninguna de estas cuatro elecciones celebradas desde diciembre alcanzó la mayoría absoluta para gobernar en solitario.
Muy activo internacionalmente -donde ha protagonizado cruces con el estadounidense Donald Trump y el israelí Benjamin Netanyahu-, la realidad interna de Sánchez es más amarga. Además de las investigaciones de corrupción que lo salpican, su PSOE encadena varias derrotas al hilo en las urnas. Especialmente doloroso fue la de este domingo en Andalucía, bastión histórico de los socialistas durante casi 40 años, hasta 2019.
“Ni en esta cita ni en las anteriores ha dado con la tecla para responder a la consolidación de un bloque derechista que cada vez se siente con más fuerza para gobernar España”, consideró el diario español El País, en su editorial de ayer.
Pero, a pesar del limitado margen de acción de su gobierno de coalición en minoría parlamentaria, Sánchez no da indicios de querer adelantar las elecciones nacionales, previstas para 2027 y a las que pretende volver a presentarse.
“Cada una de estas derrotas le va debilitando”, observa Paloma Román, profesora de la Universidad Complutense de Madrid, aunque advierte que durante su carrera política Sánchez “ha dado la vuelta a situaciones que creíamos en principio que eran irreversibles”.
Por su lado, el PP salió reforzado ante los socialistas. “España quiere cambio”, celebró el líder nacional del PP, Alberto Núñez Feijóo, tras los resultados en Andalucía.
Sin embargo, el triunfo en Andalucía no fue como esperaba Juan Manuel Moreno Bonilla, presidente de la región desde 2019 y candidato del PP a la reelección, que perdió cinco escaños (de 58 a 53) y, con ellos, la mayoría absoluta de la que había disfrutado la última legislatura.
Es previsible que Moreno siga como presidente regional de Andalucía, aunque para ello el PP tenga que aceptar algunas condiciones de Vox, como ya ocurre en otras regiones que celebraron elecciones este mismo año.
Vox ganó un diputado para llegar a 15 Andalucía. Su líder en la región, Manuel Gavira, auguró ayer que el Gobierno andaluz cambiará de rumbo, y aludió a la inmigración irregular para dar “prioridad” a los españoles en los servicios públicos, favorecer al sector agropecuario y mejorar la seguridad ciudadana.
PP y Vox suman 68 diputados, el 62% de la cámara de Andalucía. Los socialistas, por su parte, bajaron de 30 a 28 escaños, aunque se mantienen en segunda posición.
También en la izquierda, Adelante Andalucía experimentó una gran subida electoral, al pasar de dos a ocho diputados. Este gran ascenso es el que habría hecho perder la mayoría absoluta a la derecha
Y la alianza Por Andalucía (Izquierda Unida-Sumar-Podemos) pudo mantener los cinco parlamentarios que ya tenía.
“El Partido Popular muy difícilmente (...) conseguirá una mayoría absoluta a nivel nacional. Yo creo que esto queda bastante claro de esta cadena de elecciones autonómicas”, considera Ana Sofía Cardenal, catedrática de Ciencias Políticas de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC).
Cardenal, sin embargo, advierte que las dinámicas electorales nacionales y regionales son diferentes.
Pero el camino del PP hacia el gobierno nacional parece pasar, por ahora, por una buena relación con Vox.
“De momento no les queda otra porque el Partido Popular, de alguna manera, ha roto alianzas con todo lo que no esté a su derecha”, apunta Román.
Lejos de sus explosivo crecimiento de años anteriores, la evolución electoral de Vox parece haberse suavizado, pero no así su influencia.
En Andalucía, donde sigue siendo la tercera fuerza, Vox aumentó apenas un diputado respecto a las anteriores elecciones (pasó de 14 a 15), resultado sin embargo suficiente para darle la llave para decidir el gobierno andaluz.
“Ese es el gran triunfo de Vox”, señaló Cardenal. “No mejoran en voto, consolidan su base electoral, pero son necesarios en todos los gobiernos de derechas, porque el PP para poder gobernar necesita a Vox”, explica.
Una de las incógnitas de estos comicios de Andalucía era, precisamente, si los populares podrían repetir la mayoría absoluta ganada en 2022, lo que no ha ocurrido. Y la otra era el resultado del PSOE, que está a la baja en todas las convocatorias electorales.
En Andalucía, la región más poblada de España (8,7 millones de habitantes), los socialistas habían apostado fuerte con su candidata a presidenta regional, María Jesús Montero.
Es persona de la máxima confianza política del jefe del Gobierno de España, Pedro Sánchez, pues había sido vicepresidenta primera de su gabinete y es la “numero 2” de la jerarquía socialista nacional. Pero perdió dos escaños y no pudo mantener los 30 conseguidos por el PSOE en 2022, lo que ahonda aún más en la crisis socialista.
Andalucía estuvo gobernada durante 36 años por los socialistas, hasta 2018, cuando una alianza de los populares con los liberales, por un lado, y con la extrema derecha, por otro, posibilitó un cambio político y que Juanma Moreno accediera al poder. AFP, EFE
Presión a Sánchez para adelantar elecciones
Los comicios Andalucía del fin de semana cierran el ciclo de elecciones regionales de 2026 en España. El PP ganó también en Extremadura, Aragón y Castilla y León, pero sin mayoría absoluta tampoco, así que se han visto obligados a pactar con la extrema derecha de Vox. Con estos resultados, y en un ambiente muy polarizado entre derecha e izquierda, PP y Vox previsiblemente aumentarán la presión contra Pedro Sánchez para que convoque las elecciones generales ya, sin esperar a 2027, cuando se cumplen los cuatro años de legislatura. El líder socialista español se resiste a cualquier adelanto electoral, a pesar de que los presupuestos del Estado llevan prorrogados tres años por su debilidad parlamentaria y la falta de apoyo de otras fuerzas políticas.