BRASIL

Bolsonaro quiere levantar esta semana la cuarentena por el coronavirus

El presidente de Brasil ha mantenido una prédica muy similar a la del presidente Trump, contraria a la cuarentena obligatoria, debido a los efectos nocivos que tiene esta medida sobre la economía.

El domingo el presidente asistió a una marcha y ayer reivindicó su derecho a criticar las políticas de aislamiento social. Foto: Reuters
El domingo el presidente asistió a una marcha y ayer reivindicó su derecho a criticar las políticas de aislamiento social. Foto: Reuters

El presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, espera que esta sea la última semana con medidas de aislamiento social para frenar la propagación del coronavirus, ya que su deseo es poner fin a una política que, en su opinión, es una asesina de empleos. En declaraciones a un grupo de partidarios en Brasilia, Bolsonaro también se opuso al cierre de la Corte Suprema. Brasil, dijo, es un país democrático y el máximo tribunal seguirá abierto.

Bolsonaro ha mantenido una prédica muy similar a la del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, contraria a la cuarentena obligatoria, debido a los efectos nocivos que tiene esta medida sobre la economía.

Pese a la posición de Bolsonaro, muchos de los gobernadores -igual que en Estados Unidos- han cerrado más o menos sus estados, provocando una agria respuesta del presidente. Bolsonaro se ha enfrentado también a sus autoridades sanitarias; la semana pasada echó a su ministro de Salud, partidario del aislamiento social para contener la pandemia.

Pero en el seno del gobierno, las polémicas no se calmaron con la sustitución del ministro Luiz Henrique Mandetta por el oncólogo Nelson Teich, según indicó Bolsonaro al revelar que uno de sus ministros recomendó reforzar las medidas de cuarentena multando a quienes saliesen sin motivo a las calles. “Le dije que no”, especificó.

La semana pasada, Bolsonaro planteó la reapertura de las fronteras, en especial con Paraguay y Uruguay a fin de retomar la actividad del comercio exterior.

"Soy la Constitución".

El domingo, Bolsonaro asistió una vez más a una manifestación en la que cargó contra las medidas de confinamiento que buscan combatir la propagación del coronavirus, mientras sus partidarios se sumaban a caravanas políticas por todo el país.

“Espero que esta sea la última semana de esa cuarentena, de esa manera de combatir el virus, con todo el mundo en su casa. El pueblo no tiene cómo permanecer en su casa, con la heladera vacía”, dijo Bolsonaro ayer lunes ante un grupo de seguidores al salir de su residencia oficial en Brasilia.

“Esas medidas restrictivas son en algunos estados excesivas, no alcanzaron su objetivo. Aproximadamente 70% de la población se va a contagiar, no tiene sentido querer huir de eso”, insistió Bolsonaro.

El domingo, Bolsonaro arengó frente al Cuartel General del Ejército en Brasilia a manifestantes que pedían una “intervención militar ya”, así como el cierre del Congreso y de la Corte Suprema. “Estoy aquí porque creo en ustedes y ustedes están aquí porque creen en Brasil”, dijo Bolsonaro ante varios centenares de personas.

Los manifestantes pedían el cierre del Congreso y la vuelta del llamado Acto Institucional 5 (AI-5), una iniciativa adoptada en 1968 por la dictadura militar (1964-1985) que dio carta blanca a la represión.

Jair Bolsonaro sobre una camioneta arengó a manifestantes. Foto: Reuters.
Jair Bolsonaro sobre una camioneta arengó a manifestantes. Foto: Reuters.

Su participación en ese acto provocó reacciones de todas las esferas políticas y judiciales, aunque el jefe de Estado afirmó ayer lunes que “respeta” los poderes judicial y legislativo. “Pero tengo mi opinión. No puede ser que cualquier cosa que yo diga se interprete como una agresión, como una ofensa”, adujo.

“Aquí no hay que cerrar nada, aquí hay democracia, con (Tribunal) Supremo abierto, con Congreso abierto”, dijo. “Las personas normalmente conspiran para llegar al poder. Yo ya estoy en el poder”, aseguró. Y agregó: “Yo soy, realmente, la Constitución”.

La actitud de Bolsonaro, sin embargo, fue reprobada en duros términos por el presidente del Congreso, Rodrigo Maia, quien lamentó la doble lucha de los brasileños en plena pandemia: la del coronavirus y la del “virus del autoritarismo”.

El discurso del presidente también encontró el rechazo en pleno de los magistrados del Tribunal Supremo, así como de 15 de los 27 gobernadores de Brasil. También reaccionaron líderes de diferentes partidos de oposición, entre ellos los expresidentes Luiz Inácio Lula da Silva (Partido de los Trabajadores, PT) y Fernando Henrique Cardoso (Partido de la Social Democracia Brasileña, PSDB).

Si bien Cardoso pidió “unión” en torno a la Constitución para frenar cualquier “amenaza democrática”, Lula sugirió de forma velada la destitución de Bolsonaro, en el poder desde el 1 de enero de 2019.

Los casos.

El brote de coronavirus en Brasil parece ir unas semanas por detrás del de Europa y Estados Unidos, lo que hace improbable que los gobernadores levanten esta semana las medidas de quedarse en casa, como quiere el mandatario. En una entrevista con Reuters la semana pasada, el secretario de Salud de Río de Janeiro, Edmar Santos, dijo que el pico del brote les afectará en mayo, un momento que podría ser “muy, muy complicado”.

Santos, que fue diagnosticado con COVID-19, dijo que la curva en Río no se está aplanando aún pese a las medidas impuestas por el gobernador Wilson Witzel, que está también aquejado de la enfermedad. “A comienzos de mayo se encenderá la luz roja para el sistema de salud”, indicó.

Brasil registró en las últimas 24 horas 113 nuevos decesos por el COVID-19, hasta alcanzar los 2.575 fallecimientos, mientras los casos confirmados llegan a 40.581, informó ayer el Ministerio de Salud.

El nuevo número de muertes causadas por el coronavirus supone una escalada de un 4,58% en las últimas 24 horas.

El número de contagiados creció un 4,98%, con 1.927 nuevos casos de COVID-19.

El estado de San Pablo continúa como la región con el mayor número de casos en todo el país, al reportar 1.037 muertes y 14.580 personas contagiadas; seguido de sigue Río de Janeiro, con 422 fallecidos y 4.899 casos.

Según el Ministerio de Salud, de los 40.581 casos, hay 8.318 personas hospitalizadas y la tasa de mortalidad por la enfermedad en el país se sitúa en el 6,3%.

El despacho también indicó que de las personas fallecidas, 7 de cada 10 tenían más de 60 años y contaban con al menos un factor de riesgo, ya fuera una enfermedad cardíaca o pulmonar, o diabetes, y la mayoría eran hombres (60%) y blancos (56,6%).

Desde que Nelson Teich asumió como ministro de Salud, el pasado viernes, los reportes sobre COVID-19 en Brasil son divulgados mediante boletines y no comentados en rueda de prensa como acostumbraba hacer Mandetta.

Posible violación ley de Seguridad

El procurador general de Brasil, Augusto Aras, pidió ayer lunes a la Corte Suprema abrir una investigación por la posible violación de la Ley de Seguridad Nacional por parte de las manifestaciones del domingo que pedían una intervención militar. “El Estado brasileño admite una única ideología que es la del régimen de la democracia participativa. Cualquier atentado a la democracia afronta a la Constitución y a la Ley de Seguridad Nacional”, señaló Aras en la misiva al Supremo Tribunal Federal (STF). Aras pidió al poder Judicial determinar si los ciudadanos y congresistas que convocaron las manifestaciones, en las que se pedía el cierre del Congreso, del Supremo y la intervención militar, cometieron algún tipo de delito y atentado contra la democracia. Una de las caravanas del domingo terminó frente al Cuartel General del Ejército en Brasilia y a ella acudió el presidente Jair Bolsonaro.

Avión Hércules partió a Venezuela en vuelo humanitario. Foto: Twitter Fuerza Aérea.

En un avión de la Fuerza Aérea uruguaya partieron en la noche del domingo 52 venezolanos con destino a Caracas en un vuelo humanitario que tiene como objetivo repatriar uruguayos varados desde el cierre de fronteras. Pero el caso de estos ciudadanos no es aislado.

El sábado una caravana de ómnibus inició el traslado de venezolanos a distintos estados del país, que regresaron desde Colombia, Ecuador y Perú, en medio de la pandemia de coronavirus y tras cumplir una cuarentena en la frontera.

Las autoridades han asegurado que más de 3.000 venezolanos ya han retornado.

Muchos de los venezolanos que regresan estaban de forma irregular y sin documentos, donde sobrevivían con trabajos temporales o como vendedores ambulantes, opción que quedó cerrada en cuanto se implantaron cuarentenas para evitar la propagación del coronavirus. Esto motivó que prefirieran volver a su país de origen.

Para Ronal Rodríguez, investigador del Observatorio de Venezuela de la Universidad del Rosario consultado por el medio colombiano El Tiempo, el regreso de los venezolanos es un comportamiento que obedece más a las pocas herramientas que tiene esta población debido a la falta de información.

“Ellos salen -explica el politólogo- porque es una migración que no tiene niveles de información idóneos para la toma de decisiones. Su proceso de asentamiento se basa en lo que escuchan, que en un sitio se dan ciertas condiciones, entonces con eso ellos se desplazan a esos puntos independiente de la travesía que tengan que pasar”. “El gobierno venezolano está tomando de manera irresponsable esta pandemia -advierte Rodríguez-. Tienen a la gente confinada en bodegas, no se hacen las pruebas de manera responsable”.

“El Gobierno venezolano ha ofrecido villas a quienes se devuelvan; incluso han sacado publicidad diciendo que los están recibiendo con los brazos abiertos, que les dan comida y un montón de mentiras y quienes las sufren son quienes llegan a la frontera. Nosotros, a través de la coalición por Venezuela, estamos procurando enviar un mensaje de que no caigan en el juego del Gobierno, de las mentiras que les ofrecen”, indicó a El Tiempo Daniel Pagés, presidente de la Asociación Central de Venezolanos en Colombia.

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