El petróleo cerró en su máximo histórico desde 2022 ayer jueves, después de que Irán prometiera que el estrecho de Ormuz permanecería cerrado. En su primer mensaje como guía supremo de Irán, el ayatolá Mojtaba Jamenei prometió venganza y afirmó que “debe utilizarse la carta del bloqueo del estrecho de Ormuz”, en un comunicado escrito que fue leído en la televisión estatal.
El pasado lunes, el presidente estadounidense Donald Trump logró frenar la tendencia alcista del petróleo con la declaración de que la guerra estaba “terminada”. Pero sólo tres días después, reina la incertidumbre y el nerviosismo en los mercados de hidrocarburos, y las declaraciones de ayer de Trump, que afirmó que impedir que el régimen iraní adquiera armas nucleares era una prioridad mayor que los precios del petróleo, no hicieron más que empeorar la situación. El barril de Brent, referencia internacional para el petróleo, subió 9,22% -la mayor subida desde mayo de 2020- y cerró ayer en 100,46 dólares, un máximo desde agosto de 2022, mientras que el barril de West Texas Intermediate avanzó un 9,72% hasta los 95,73 dólares.
La guerra en Medio Oriente ha paralizado el estrecho de Ormuz y, en consecuencia, una parte esencial del tráfico mundial de hidrocarburos que pasa por la región, lo que ha provocado “la mayor perturbación” del suministro de petróleo de la historia, según advirtió la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
La estrategia de Teherán quedó a la vista con las declaraciones del ayatolá. Teherán no tiene capacidad para imponerse militarmente a Estados Unidos, pero sí puede presionar al gobierno de Trump dentro y fuera de su país al empujar a la región hacia una crisis. Puede interrumpir rutas energéticas y sacudir con fuerza los mercados globales, con el objetivo de provocar suficiente presión económica como para obligar a Washington a ceder primero.
Los Guardianes de la Revolución anunciaron poco después de las declaraciones de Jamenei que, en respuesta a “sus órdenes”, asestarían golpes más duros a su enemigo y mantendrían “la estrategia de cerrar el estrecho de Ormuz”.
En su mensaje, Jamenei alentó a los países del Golfo a cerrar las bases militares de Estados Unidos, objetivo de ataques iraníes en represalia por la campaña israelo-estadounidense. “Recomiendo que cierren esas bases lo antes posible. Deben haberse dado ya cuenta de que la afirmación de que Estados Unidos garantiza la seguridad y la paz no es más que una mentira”, aseguró.
Ayer se escucharon explosiones en el centro de Dubái, y Baréin denunció durante la noche anterior un ataque iraní contra depósitos de hidrocarburos. En Omán, los almacenes de combustible del puerto de Salalah también ardieron el miércoles tras el impacto de drones, según un video publicado por la AFP, mientras que Arabia Saudita informó sobre un nuevo ataque con aeronaves no tripuladas contra el yacimiento petrolífero de Shaybah, en el este del país.
En otro de los frentes, Israel continuó sus ataques en Líbano contra el movimiento proiraní Hezbolá con fuertes bombardeos en la capital de Libano.
Por otro lado, Irán permitió a buques de algunos países cruzar el estrecho de Ormuz, dijo a la AFP el viceministro de Relaciones Exteriores, Mayid Tajt Ravanchi, quien desmintió que la república islámica haya colocado minas en este paso estratégico para el tránsito de petróleo y gas. Pese a las consecuencias económicas del conflicto, Trump aseguró ayer: “Para mí, como presidente, es de un interés e importancia mucho mayor detener a un imperio del mal”, dijo en su plataforma Truth Social, en referencia al precio del petróleo.
Los países del Golfo han reducido su producción petrolera en al menos 10 millones de barriles diarios debido al bloqueo del paso de Ormuz, según un informe de la AIE.
Los 32 países miembros de esa organización, entre ellos Estados Unidos, decidieron liberar un récord de 400 millones de barriles de sus reservas estratégicas. Aún así, esta liberación de reservas equivale apenas a unos cuatro días del consumo mundial de petróleo. Para tener una referencia, el mundo consume algo más de 100 millones de barriles de petróleo por día. Por su parte, Estados Unidos anunció el miércoles que aportará 172 millones de barriles de sus reservas estratégicas.
Por su parte, en su primera aparición pública desde la ofensiva a Irán, el primer ministro Benjamin Netanyahu expresó que, incluso aunque el régimen de los ayatolás no cayera como resultado de los ataques israelíes y estadounidenses, este sería “mucho más débil”, evidenciando el que ya describe como un Irán “diferente” que “ya no supone la misma amenaza”.
¿Estanflación?
Algunos economistas y analistas financieros empiezan a advertir el riesgo de estanflación provocada por una crisis petrolera, fenómeno que estanca el crecimiento, aumenta el desempleo y provoca una fuerte aceleración de los precios.
Esa palabra en este escenario recuerda a las crisis petroleras de los 70, vinculadas a conflictos en Medio Oriente. También puede mencionarse 2022, con la guerra de Ucrania, pero el shock energético actual (es decir, la caída o la interrupción del suministro), es potencialmente mayor al de entonces.
Ahora, la diferencia entre un golpe transitorio y un episodio de estanflación propiamente dicho depende, en última instancia, de la duración del conflicto y del shock energético. En definitiva, el tiempo es clave. (con información de AFP)