La Iglesia Católica se prepara para recibir al papa León XIV en los primeros días de noviembre y la Inteligencia Artificial ya se perfila como uno de los grandes temas que abordará el pontífice en su visita a Uruguay.
Robert Prevost quiso ser León XIV como forma de homenajear a León XIII quien en 1891 con su encíclica “Rerum Novarum” (“Cosas Nuevas”) abordó el análisis y la crítica de las condiciones sociales derivadas de la Revolución Industrial decimonónica. Y León XIV quiso comenzar su documento con una encíclica, “Magnifica Humanitas”, que también trata de una “cosa nueva” como es la Inteligencia Artificial.
En un seminario virtual realizado este viernes y organizado por la Iglesia Católica, el cardenal Daniel Sturla explicó que en la iglesia abordan la IA “ni fascinados ni paralizados” y con el ánimo de “discernir juntos” lo que implica para el futuro de la humanidad. Sturla sostuvo, metafóricamente, que la encíclica es un documento “fantástico” que establece que la IA puede ser utilizada para reconstruir murallas de Jerusalén o una torre de Babel. O sea si construyese murallas “crearía comunión”, pero si se utilizase para una torre de Babel supondría “la dispersión del hombre contra sí mismo, el mirarse el ombligo”. Sturla dijo que la Iglesia entiende que debe “implicar a todos” en el abordaje de la IA y recordó que ya la abordó en el “Encuentro de San Felipe y Santiago” antes de que en mayo pasado se divulgase la encíclica. “No es algo lejano para nosotros ni es exclusivo de especialistas”, señaló Sturla.
El sacerdote jesuita Gustavo Monzón, doctor en Teología y Filosofía Política por el Boston College, planteó que hay que abordar la IA “con realismo y esperanza, sin tecnofobia ni tecnofilia, sin ponernos a la defensiva y con realismo crítico”. En este contexto, aseguró que la Iglesia tiene “una sabiduría milenaria” y “muchísimo para aportar”. “Como iglesia debemos acompañar esa incertidumbre e influir en el debate público. Lo más importante es cultivar la esperanza y no casarse con ninguna opción. Hay que cuidar al vulnerable. El progreso no es eliminar al débil”, sostuvo. “Como estamos no podemos seguir. Necesitamos volver a hacernos preguntas éticas”, consideró.
Mercedes Aramendía, abogada y ex presidente de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (Ursec), aportó por su parte que las innovaciones técnicas suelen generar miedo, pero que lo que se debe hacer es “identificar problemas”, “minimizar brechas” e “involucrar a todos los actores de la sociedad” y enfatizar en la alfabetización digital.
Aramendía dijo que “es una creencia urbana” que la IA no está regulada y señaló que en América Latina se han identificado más de 500 proyectos de ley al respecto. La regulación debe ser abordada con “calma y coordinación”, dijo, “porque no es regular por regular”. Se debe seguir avanzando, sostuvo, en base a la atracción de talento y su retención, mucha inversión, seguridad jurídica y previsibilidad. “No hay que actuar desde el miedo. Hay un desafío constante de innovar con sentido. Hay que preservar la dignidad de la persona y no profundizar la desigualdad”, opinó. Un exceso de regulación puede perjudicar la necesaria innovación, advirtió.
El exvicecanciller Nicolás Albertoni enfatizó que es fundamental que el avance de la IA “no sustituya el diálogo humano” y advirtió de su posible incidencia sobre el proceso político. Albertoni alertó que ya el 70% de la población mundial vive bajo regímenes autocráticos y que se atraviesa una etapa de “incertidumbre radical y debilitamiento institucional”. En este contexto, reivindicó que “se pueda disentir sin deshumanizarnos”. Opinó que se debe buscar “un lenguaje común, restaurar la verdad porque hay subgrupos con sus propios datos y miedos”.
Abordando el impacto de la IA en el mundo laboral, Albertoni mencionó que “los trabajos manuales son los del futuro” y los que corren más riesgo son otros vinculados al software o las finanzas” porque los primeros requieren cercanía humana. “Hay que reconstruir instituciones mediadoras como las familias, las escuelas, los sindicatos, las iglesias y los partidos políticos”, opinó.
Ya hubo sondeos para realizar una misa en el Estadio Centenario
La Iglesia Católica uruguaya ya mantuvo contactos preliminares con la empresa AM Producciones para sondear la posibilidad de contar con el Estadio Centenario para la realización de una misa durante la visita en noviembre de León XIV. Esa visita podría ocurrir antes del 10 de ese mes, dijeron a El País fuentes cercanas a la organización del viaje. Esta semana regresó al país el nuncio apostólico en Uruguay, el italiano Gianfranco Gallone, cuyo llegada se espera que aporte nueva información sobre la gira de León que ya regresó a Italia tras un viaje a España que lo llevó a Madrid, Barcelona y el archipiélago canario. Antes de venir a América Latina el Papa viajará a Francia, según ya confirmó el gobierno de ese país. Aún no se sabe cuántos días vendrá el Papa que también irá, en el marco de su gira latinoamericana, a Argentina y a Perú (donde León fue obispo de la diócesis de Chiclayo). Si viniese pocos días estaría solamente en Montevideo y Florida (donde está la imagen de la Virgen de los 33, patrona de Uruguay). Si la estadía fuese un poco más prolongada irá a algún departamento al norte del río Negro. “Seguimos sin poder confirmar fechas, que es lo que permite definir cuándo y dónde será cada instancia”, dijo una fuente de la Iglesia.
El único Papa que vino a Uruguay fue el polaco Juan Pablo II. Lo hizo dos veces, en los años 1987 y 1988 y durante la primera presidencia de Julio María Sanguinetti. Una cruz en la zona montevideana de Tres Cruces recuerda que allí celebró una misa multitudinaria. El antecesor de León, Francisco, ( el argentino Jorge Bergoglio) no vino al Río de la Plata durante su pontificado.
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