Montevideo está cambiando. Hay barrios que se están despoblando y otros donde no paran de crecer edificios. Hay rubros que migran de un lado al otro de la ciudad. Hay un proyecto de reforma del transporte que instalará paradas cerradas y ómnibus biarticulados por tres de las avenidas principales.
Y en el marco de esta evolución, la Intendencia de Montevideo (IMM) empezó la revisión de su Plan de Ordenamiento Territorial (POT) que data de 1998, cuando ni siquiera existían los municipios. Esta herramienta, que cumplirá pronto 30 años, fue creada por el entonces intendente Mariano Arana. Ahora, la gestión de Mario Bergara quiere actualizarla pensando en 2050.
“Es necesario pensar cuál es el modelo de Montevideo desde el punto de vista urbano en el 2026, pero a su vez pensando en un modelo final de Montevideo que nos pusimos como meta el 2050", explica la directora de Planificación de la intendencia, María José Iglesias, en entrevista con El País.
"No significa que hasta ese año no se toque más. Se va a seguir revisando cada cinco u ocho años”, añade.
Un nuevo POT implica cambios en varias dimensiones de la ciudad. Por ejemplo, se revisará el sistema de espacios verdes y las necesidades que hay al respecto. “Podría pasar que digamos: acá se necesita una plaza”, dice Iglesias, que llegó a la intendencia capitalina, después de trabajar en la comuna canaria.
Otro aspecto es la revisión de la normativa de cada zona de la ciudad. Hay partes donde se permiten ciertos tipos de edificios (residenciales o comerciales) o una altura máxima habilitada. A través de lo que permite (o no) hacer y, también con exoneraciones tributarias, la intendencia promueve que sucedan determinados desarrollos en cada barrio. Por ejemplo, si quisiera repoblar un barrio, puede implementar políticas que motiven la mudanza de familias y la construcción de edificios.
Pero un nuevo POT no solo refleja las iniciativas de la propia intendencia. También tiene que reaccionar a lo que ya está sucediendo en la ciudad.
“De repente, hay un área que hoy es habitacional, pero en realidad tiene unas ganas tremendas de transformarse en un área comercial. Ahí habría que cambiar los usos en ese sector”, señala hipotéticamente la directora de Planificación.
En las últimas décadas aparecieron “nuevas centralidades” en la ciudad. Los barrios donde se construyeron shoppings cambiaron significativamente en las últimas décadas y serán “áreas a estudiar” en el nuevo Plan Montevideo.
Además, el desplazamiento de actividades cambió la naturaleza de algunas zonas. “Carrasco, por ejemplo, es un barrio que ha cambiado. Ha recibido un montón de actividades, bancarias y demás, que antes estaban en Ciudad Vieja. Eso será seguro un punto de estudio”, continúa Iglesias, que es magíster en Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano.
Natalia Brener, la gerenta de Planificación Territorial, da otro ejemplo.
“El tema industrial, que antes estaba en las centralidades de Montevideo, hoy se traslada a un área suburbana. Entonces, ¿qué queda? ¿Cuál es la oportunidad que eso genera?", plantea la jerarca, que también trabajó en la Intendencia de Canelones y también es magíster en Ordenamiento Territorial y Desarrollo Urbano.
“Pueden quedar grandes fábricas que luego se reciclan. Como pasó en Goes, con la exFábrica de Alpargatas, que se volvió un proyecto urbano dinamizador”, elabora Brener.
La referencia a Goes dispara otro tipo de elemento relacionado a un Plan de Ordenamiento Territorial: a partir de este, pueden derivarse planes para zonas específicas.
La intendencia históricamente desarrolló planes específicos: el Plan Goes, el de Ciudad Vieja (que también lo está revisando esta administración), el de Barrio Sur, el de Casavalle, etc.
Eso sirve, por ejemplo, para barrios que necesitan una atención especial. Por ejemplo, para los que en las últimas décadas han sufrido cada vez más la inseguridad.
“Más allá de la integralidad del Plan Montevideo, se puede decir: en este sector vamos a hacer un plan parcial porque hay que ponerle una mirada un poco más de cerca”, explica Iglesias.
“El plan Casavalle es un ejemplo de planificación derivada, que de algún modo aterriza más cercanamente y con un consejo que integran múltiples entes del Estado, distintas direcciones de la Intendencia”, continúa.
Además, para estos barrios “no tan ganadores”, como dice la directora, la intendencia invierte el dinero que recibe de los que están en mejores condiciones.
“Eso lo tenemos hoy. Los mayores aprovechamientos que se cobran por determinado edificio en Punta Carretas van al Fondo de Gestión Urbana y se transforma en una plaza en Casavalle o en Marconi”, señala Iglesias.
Habla también de "ganar territorios" a través de los espacios públicos, que son el “espacio democrático por excelencia”.
La participación de la FADU
De todas formas, por el momento, la IMM no da más detalles de qué proyectará para cada zona en el nuevo POT. La idea es aprobarlo en 2028, cuando se cumplan 30 años del anterior, y el proceso todavía está en la etapa “participativa”.
Para que trabaje en este proceso, la IMM hizo un convenio por $12 millones con la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo (FADU) de la Universidad de la República. Se están haciendo reuniones en cada municipio y se realizarán talleres en cada centro comunal zonal para hablar con vecinos.
Ante la pregunta de por qué se contrató a la facultad para esta etapa, en lugar de trabajar únicamente con equipos de la IMM, la directora de Planificación dijo que “tener a la universidad como aliado da una fortaleza”.
La reforma del transporte
El plan contemplará muchas otras dimensiones: el ambiente, la resiliencia, el patrimonio, el género, la producción, la ruralidad e incluso la movilidad.
“Un plan puede plantear una serie de conectividades que hoy no existen o jerarquizar determinadas vías. Se puede generar una propuesta de: por acá tendría que pasar una ruta", explica Iglesias.
Pero al hablar de movilidad, hay otro agente que interviene y que condiciona al POT: la reforma del transporte metropolitano que está liderando el gobierno nacional.
Se establecerán dos ejes troncales: uno que recorrerá Camino Maldonado y 8 de Octubre y otro que irá por Giannattasio y Avenida Italia. Ambos coincidirán en la zona de Tres Cruces desde donde partirán por 18 de Julio hasta Plaza Independencia.
Estos troncales que tendrán ómnibus biarticulados, carriles exclusivos y paradas cerradas cambiarán significativamente las zonas que recorran.
Eso implicará cambios en los valores del suelo y también una planificación urbana alrededor: viviendas, espacios públicos, servicios, etc. Así lo dijo el propio departamento de Planificación cuando compareció ante la Junta Departamental por la Rendición de Cuentas 2025.
Sin embargo, consultadas por El País, Iglesias y Brener se mantienen cautas sobre cómo la reforma afectará al POT.
De todas formas, celebran que el proceso de desarrollo de la reforma coincida con el del Plan Montevideo. Porque si bien el proyecto de transporte está definido a grandes rasgos, quedan muchas decisiones por tomar. Por ejemplo, no se sabe si los BRT ingresarán a Ciudad Vieja o si habrá una flota de ómnibus más pequeños por el barrio histórico.
“Estamos en un muy buen momento como para usarlo a favor y poder pensar cuáles son los desafíos”, dice la gerenta de Planificación Territorial sobre la elaboración del POT.
Finalmente, otro punto en el que trabajarán con el nuevo plan es el cuidado del patrimonio. "Tiene que ver con cuáles son los valores a preservar, tanto patrimonio edilicio, como urbanístico, cultural y ambiental”, dice Brener.
"Eso no quiere decir que todo lo solucione el Plan Montevideo. Surgirán algunos instrumentos como puede ser el catálogo departamental patrimonial o diferentes inventarios de áreas patrimoniales", añade la jerarca.