UN VIRUS QUE LO CAMBIÓ TODO

El gobierno de Lacalle cumple hoy su primer mes enfocado en un solo tema: el coronavirus

Cuando llegó el coronavirus a Uruguay y el gobierno declaró la emergencia sanitaria, la gestión quedó atrapada en el combate al COVID-19.

El presidente debió dejar de lado todos sus planes y promesas de campaña. Foto: Gerardo Pérez
El presidente debió dejar de lado todos sus planes y promesas de campaña. Foto: Gerardo Pérez

Fue un viernes 13. Ese día cambió el destino de la administración de Luis Lacalle Pou. Esa que iba a estar marcada por la ley de urgente consideración con sus más de 400 artículos, por el plan de ahorro de 900 millones de dólares al año y por el discurso de firme combate a la inseguridad con el ministro del Interior Jorge Larrañaga a la cabeza.

Pero no. Ese viernes 13 cambió todo y el gobierno de Lacalle -al menos su primer año- estará marcado por cinco letras y un número: COVID-19.

Parece que fuera más tiempo, pero este miércoles se cumple un mes de gestión del nuevo gobierno. ¿O realmente es más? “Son casi cuatro meses. El gobierno empezó el 16 de diciembre”, sostiene Óscar Bottinelli, director de la consultora Factum. Ese día Lacalle anunció el gabinete y “desde ahí se transforma en el gobierno del país para la información y el que tenía el poder desapareció de escena, salvo por un par de chisporroteos”. La casa de gobierno “estaba en Bulevar Artigas” y, más que transición, “fue preparación de gobierno”, afirma Bottinelli, quien marca el error de que en esa preparación se marcaron plazos que luego no se cumplieron, por ejemplo en la designación de directores de los entes y en las direcciones de los ministerios.

Vayamos al primer día. Aquel 1° de marzo Lacalle hizo un discurso que duró exactos 30 minutos. En el Parlamento insistió en un mensaje de austeridad en la economía y aseguró que recuperaría la seguridad en “cada rincón de nuestra patria”. Un rato después, en la Plaza Independencia, dijo: “Si todo sale bien, será gracias al equipo. Si las cosas no salen como los uruguayos necesitan y quieren, no miren al costado. La responsabilidad va a ser exclusivamente del presidente”.

Pero en aquel momento Lacalle no tenía en mente el coronavirus, a pesar de que ya azotaba a Europa y habían llegado los primeros casos a Brasil y México. El gobierno no tenía ese tema como prioridad, así como el anterior tampoco había dejado el terreno preparado. Ni cerca.

Pasó la asunción de los ministros y la tan anunciada reunión con todos los jefes de Policías el lunes 2 de marzo a las 9 de la mañana. Se notó mayor patrullaje policial en calles y avenidas de Montevideo y el interior. Pasó la negociación de la ley de urgente consideración con los cambios acordados con el resto de la coalición y el proyecto estaba a punto de ser enviado al Parlamento.

Lacalle Pou en conferencia de prensa, este lunes. Foto: Pablo S.Fernández
Lacalle Pou en conferencia. Foto: Pablo S.Fernández

Hasta que llegó el coronavirus y el gobierno declaró la emergencia sanitaria. A partir de allí, la gestión quedó atrapada en el combate al virus. Un día tras otro el gobierno anunció distintas medidas en conferencias de prensa, a veces comandadas por el propio Lacalle, a veces por el secretario de Presidencia Álvaro Delgado -quien asumió un rol clave- y otras veces (las menos) por el ministro de Salud Daniel Salinas u otros integrantes del gabinete. Se exhortó a la gente a no salir a la calle. Se suspendieron las clases. Se suspendieron los espectáculos públicos, misas, fiestas con invitados y también los velorios. Cerraron los shoppings y suspendieron los viajes al exterior por turismo. Se creó un subsidio de enfermedad dirigido a los trabajadores de más de 65 años. Nació el impuesto a la emergencia sanitaria, que aplica un descuento a algunos funcionarios públicos, y también un impuesto adicional al IASS para gravar ciertas jubilaciones.

También hubo problemas internos en la coalición, sobre todo como algunos roces con el líder de Cabildo Abierto Guido Manini Ríos, quien pidió en un video que se postergara el ajuste de las tarifas públicas, el cual se concretará hoy.

¿El COVID-19 ayuda?

Las encuestas le dan bien al presidente. Un sondeo de Equipos conocido ayer, por ejemplo, dice que Lacalle tiene una aprobación de 65%.

Rafael Porzecanski, director de Opinión Pública en Opción Consultores, dice que la aprobación alta ya estaba desde el inicio de la gestión, pero se fortaleció por el COVID-19: “La opinión pública aprueba en su mayoría las medidas y el contexto favorece el rol del Ejecutivo sobre el Legislativo. Se ejecutiviza mucho el gobierno”.

¿Y por qué tantos anuncios distintos, un día tras otro? Porzecanski cree que hay una estrategia de “mostrar que no hay un abandono de la ciudadanía en un momento que se le pide mucho sacrificio”.

Bottinelli marca que los primeros días después del 13 de marzo hubo diferencias de tono entre el equipo económico y el de salud y que recién en la segunda semana el gobierno “adquiere otra firmeza y solidez” en el manejo del tema. Al mismo tiempo, la oposición no ha encontrado su rol “y no hay un líder actuante” en la izquierda. Eso también influye, claro.

Álvaro delgado y un rol clave

El secretario de Presidencia Álvaro Delgado “podría estar jugando un rol similar en términos de su imagen al de Alejandro Atchugarry en 2002”, sostiene Rafael Porzecanski, director de Opinión Pública en Opción Consultores. “Salvando las distancias y por el estilo comunicativo más conciliador y de consenso”, dice después. Para Óscar Bottinelli, de la consultora Factum, Delgado “transmite mucha seguridad” y es “vocero, operador, decisor, realmente un número dos del gobierno”.

Alta aprobación para el presidente: 65%
Lacalle Pou, este jueves en conferencia de prensa. Foto: Gerardo Pérez

La consultora Equipos divulgó los resultados de una encuesta que muestra que el presidente Luis Lacalle Pou tiene una aprobación de 65%, una desaprobación de 20% y un 15% tiene juicios “intermedios” o directamente prefirió no opinar. Entre quienes votaron a Lacalle Pou en la segunda vuelta electoral de noviembre pasado, la aprobación del ahora presidente trepa hasta 96%. En tanto, entre aquellos que no lo eligieron en el balotaje, 32% aprueba la gestión de Lacalle Pou y el 42% no. “Lacalle Pou mantiene al terminar su primer mes, un nivel de apoyo 17 puntos por encima de su nivel de votación en segunda vuelta (48%), producto no solo del alineamiento de los propios sino del apoyo de una parte de quienes no lo votaron”, indica Equipos en un informe conocido ayer.

En tanto, un sondeo de Factum dice que el 31% considera que el gobierno realiza una muy buena gestión del tema coronavirus, mientras que el 33% dice que es una buena gestión, el 20% regular, el 8% mala y el 6% muy mala. En la misma línea, una encuesta de Cifra dice que el 46% tiene mucha confianza en los informes del gobierno, 30% alguna confianza, 17% poca confianza y 7% ninguna.

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