ENTREVISTA

Guido Manini Ríos: “El parate en la economía es similar al de 2002”

El senador y líder de Cabildo Abierto habla de cómo se prepara el gobierno para el primer “pico” del COVID-19, de su apoyo al ministro Daniel Salinas y su relación con el presidente Luis Lacalle Pou.

Guido Manini Ríos, senador y líder de Cabildo Abierto. Foto: Darwin Borrelli
Guido Manini Ríos, senador y líder de Cabildo Abierto. Foto: Darwin Borrelli

Es viernes, unos minutos después de las cuatro de la tarde, y Guido Manini Ríos es el único legislador que trabaja en su despacho en un oscuro cuarto piso del Edificio Anexo. Allí recibe a El País y cuenta que Uruguay está en una “guerra” contra un enemigo “que puede hacer mucho daño”. Habla de cómo se prepara el gobierno para el primer “pico” del COVID-19, de su apoyo al ministro Daniel Salinas y su relación con el presidente Luis Lacalle Pou.

-El lunes pasado usted se entrevistó con el presidente Luis Lacalle Pou y, a la salida de la Torre Ejecutiva, dijo a los periodistas allí presentes que estamos en “una guerra contra un enemigo invisible” y que si hacemos mal las cosas “puede llegar a matar gente”. ¿Esto es como una guerra?

-Es un término figurado, pero esta es la pelea contra un enemigo que demuestra en el mundo que puede hacer mucho daño. Para empezar, hace daño irreversible en la economía. Acá en Uruguay ya en la economía uno puede percibir que el daño que se está haciendo va a ser grande. Por deformación profesional yo hablo de enemigo, como podría ser la aftosa, el tornado de Dolores o una inundación. Es una amenaza u obstáculo para la vida normal y pacífica de la gente.

-De ahí la comparación con la guerra entonces…

-Hice un símil con una guerra porque hay que poner a cada uno en su lugar para evitar el colapso y que esto no pase a mayores. El tema central es que en el momento pico de la enfermedad el sistema de salud pueda dar respuesta. Eso es lo que no ha ocurrido en España ni en Italia. No pudieron dar respuesta y por eso se produce la mortandad. Nosotros estamos haciendo las cosas muy bien y se están tomando previsiones, se aumenta la capacidad de terapia intensiva y de respiradores.

-El problema es que algunos cálculos dicen que ese pico sería entre abril y mayo, y luego viene el invierno. ¿Cuánto tiempo durará este aislamiento?

-Uno de los grandes problemas actuales es la incertidumbre, nadie sabe cuándo terminará esto. Y los países han tenido reacciones diferentes: no fue igual en China que en Europa o Brasil. Se prevé que el primer pico sea a las cuatro semanas del primer brote, o sea que acá en el país eso ocurriría a mediados de abril, entre el 10 y el 15 de abril. Un segundo pico ocurriría cuatro semanas después, sobre principios de mayo. ¿Será así? No tenemos certezas. Depende de muchas cosas, como el clima. Acá estamos en un período de calor que tal vez se prolongue.

-Teniendo en cuenta que ya sabíamos lo que pasaba en otros países, ¿el gobierno anterior y este adoptaron las previsiones necesarias?

-A todas luces el gobierno anterior no le dio la importancia necesaria al tema. Hay declaraciones del ministro interino de Salud (N.deR.: se refiere a Jorge Quian), quien dijo que no era la principal prioridad para Uruguay. Eso fue pocos días antes de dejar el gobierno. El nuevo ministro de Salud Pública, al día de siguiente de asumir, dijo que la prioridad uno es el coronavirus y empezó a trabajar en las carencias de equipamiento y de los test. Esto no es fácil porque, cuando hay psicosis internacional, todos requieren las mismas cosas y eso depende de los proveedores. Hoy leía que en Nueva York faltan respiradores y muere gente por eso. Y estamos hablando de Estados Unidos.

-¿Puede pasar que falten respiradores en el momento crítico?

-Se está trabajando para que eso no ocurra. Pero le ocurrió a Nueva York. También a Italia y España. Nosotros vemos la película adelantada, por suerte, y estamos tomando las medidas acertadas. La evolución está en lo que se llama una curva suave y no aguda.

Guido Manini Ríos. Foto: Darwin Borrelli
Guido Manini Ríos. Foto: Darwin Borrelli

-Usted decía que el gobierno anterior no previó lo necesario. Pero el actual también podría haberse preparado, incluso durante la transición…

-Pero desde el momento en que asumió el gobierno hasta que ocurrió el primer caso pasaron 10 días. En esos días se hizo mucho.

-Usted fue director del Hospital Militar y de Sanidad Militar. O sea que del tema de salud entiende y sabe de la fragilidad del sistema de salud uruguayo. Sabe lo que sucede cada invierno en hospitales y mutualistas. ¿Tiene la preocupación de que acá se repita la película de España e Italia?

-Mire, yo era director del Hospital Militar cuando ocurrió aquel brote de la gripe H1N1, que generó mucha preocupación por el temor a que se sobrepasaran las posibilidades del sistema de salud. Y recuerdo que en ese año, creo que fue 2009, los CTI estaban saturados. En el Hospital Militar tuvimos que crear camas de lo que se llama intermedio, en cada piso de internación. Esa vez no hubo tiempo de tomar previsiones, porque el virus vino con los fríos, cuando siempre se llenan los CTI y los intermedios por las enfermedades pulmonares. Ahora podemos ver la película antes y esperar el envión con un tiempo benigno.

-Usted habló de reincorporar al servicio a personal médico retirado y apelar a estudiantes de Medicina. ¿Eso es viable?

-Lo que quedó claro en muchos países fue la falta de recursos humanos, cuando se contagia el personal de la salud. Lo que hay que hacer, y se está haciendo, es un relevamiento de los que se podrían reincorporar si fuera necesario. También puede ser necesario activar a los estudiantes avanzados de medicina, para que den una mano.

-¿Usted es partidario de que se declare la cuarentena obligatoria para todos?

-No, no. Yo soy de la idea de seguir con las medidas que se están tomando actualmente. Creo que la cuarentena obligatoria genera muchos problemas y un gobernante debe mirar todo el escenario y no solo un pedazo. Tal vez uno puede pensar que se controla mejor el virus al estar toda la gente quieta en su casa. Pero también es cierto que cualquier cuarentena obligatoria debe tener una serie grande de excepciones. En los países que se ha aplicado tampoco es significativa en la detención de las actividades porque sigue habiendo gente que debe salir. No es posible paralizar a todo el mundo. El perjuicio que se genera con la cuarentena obligatoria y generalizada es realmente devastador en la economía. Los uruguayos en general han tomado conciencia de la gravedad del tema y en las calles hoy el movimiento es mínimo.

Montevideo tras pedido de cuarentena voluntaria para evitar contagio de coronavirus. Foto: Francisco Flores.
Montevideo tras pedido de cuarentena voluntaria para evitar contagio de coronavirus. Foto: Francisco Flores.

-A nivel financiero la herida ya es grande. ¿Cuán dañada saldrá la economía?

-Es difícil de cuantificar. No sabemos cuánto durará esto en el tiempo. Pero será un golpe grande a una economía que venía debilitada. Es un país que el 1° de marzo tenía un déficit fiscal insostenible y desocupación muy alta.

-Su partido, Cabildo Abierto, había planteado a inicios de esta semana un proyecto de ley para fijar un tope salarial para los funcionarios públicos durante la emergencia sanitaria. Luego el gobierno anunció un descuento a los funcionarios que cobren más de 80 mil pesos. ¿Le convence la medida?

-El lunes pasado le pedí una entrevista al presidente. Uno de los temas que hablamos era esto que íbamos a plantear y el proyecto lo presentamos el martes en el Senado. El sector que está comparativamente menos perjudicado es el público porque ahí no hay pérdida de empleo. En forma solidaria puede colaborar con la economía del país mediante un aporte puntual por un período reducido. Se trata de las remuneraciones más altas.

-¿Por qué solo los públicos y no también los privados?

-El sector privado sufrió un golpe devastador el mismo 13 de marzo. Se han perdido puestos de trabajo de a miles. Alguien podrá decir que hay sectores o rubros que no se han visto perjudicados, pero son casos puntuales que se podrán atender en forma específica.

-¿Y qué pasa con miles de trabajadores que vivían en el día a día, como feriantes o vendedores ambulantes?

-Estamos descubriendo que son cientos de miles los que se encuentran en un estado de fragilidad tremendo. El Estado debe asistirlos, a esa gente no se la puede dejar de costado.

-Recién venía a esta entrevista y frente al Palacio Legislativo convocaban a una olla popular. ¿Esto le recuerda a cosas que pasaban en 2002?

-De alargarse en el tiempo, esto puede generar situaciones muy difíciles. Hay previsiones de todos los organismos del Estado para atender la situación. Ayer se hablaba de un piso de 300.000 canastas, que seguramente serán muchas más. Hay que asegurarse que nadie pase hambre.

-¿Pero es comparable a 2002?

-Vuelvo a lo del principio: tenemos la incertidumbre de la profundidad y la duración. Pero el parate de actividad y económico es comparable a 2002, incluso algunos hablan de que es hasta peor el frenazo de la economía. El efecto será profundo y el problema es que es mundial. La salida puede ser compleja.

-Vuelvo a la entrevista con Lacalle: ¿usted lo llamó o él lo convocó?

-Yo le pedí una entrevista. Algún medio dijo que Lacalle me convocó, eso no fue así. Lo llamé el fin de semana y el lunes nos reunimos en la Torre Ejecutiva. Yo quería hablar dos temas centrales, el del aporte de los públicos y la eventual cuarentena obligatoria. Coincidimos con el presidente en que era más dañino decretar una cuarentena obligatoria que seguir con las medidas como hasta ahora.

-Pero trascendió que había cierta molestia del presidente con usted tras aquel video en el que pidió que se postergue el ajuste en las tarifas públicas.

-El presidente interpretó bien el video pero hubo gente que lo interpretó mal. El video dura cuatro minutos y casi todos se quedaron con el fragmento de segundos que tomó estado público. Es un video de apoyo al gobierno. Ahí contamos lo que hicimos, en un racconto para nuestra gente. Dijimos “hemos propuesto la postergación del aumento”. Pero no había un sentido de crítica. Pocas horas después el gobierno anunció una batería de medidas económicas, que nosotros apoyamos.

-Hay gente del gobierno a la que le hizo ruido el planteo público y no interno.

-Si lo dijimos ahí es porque antes lo habíamos hablado con el presidente.

-Hace unos días un dirigente colorado de primera línea me dijo: “A nadie en la coalición le está cayendo bien lo que hace Manini”, en cuanto al manejo público.

-Problema del dirigente colorado, es irrelevante. Yo voy a seguir trabajando con mi estilo y haciendo las propuestas que entienda necesarias.

“Salinas nunca pensó renunciar”
Daniel Salinas. Foto: Francisco Flores

-El ministro de Salud Pública, Daniel Salinas, es de su partido. ¿Está firme en el cargo? Hubo rumores sobre su posible renuncia.

-Salinas nunca tuvo idea de renunciar y mucho menos lo va a hacer en el medio de esta tormenta, en la lucha contra la pandemia. Fue un rumor que nació en las redes, creo. Él tiene el apoyo de todo el espectro político; del nuestro por supuesto.

-Usted habla con Salinas. ¿Cómo lleva estar a cargo de una crisis como esta?

-Le tocó un momento complicado para ser el primer mes en la función, pero la lleva con mucho profesionalismo. Y con criterio: desde el principio se asesoró de los principales epidemiólogos y prestadores de salud. Él sabe escuchar y trabajar en equipo.

-Usted estaba acostumbrado a las tareas ejecutivas. ¿No extraña en este momento estar en un lugar de decisión directa?

-La verdad es que a veces uno se siente un poco subocupado en este momento, en un Parlamento que trabaja a media máquina. Hoy hay actividad casi nula. Tengo muchas ganas de actuar. Igual estoy muy activo, recorriendo y escuchando a la gente. Las agrupaciones fabrican tapabocas, alcohol y también canastas. Eso muestra el espíritu solidario de nuestra gente.

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