Fue hasta principios de año asesor de lavado de activos para el gobierno, pero su alto perfil público lo adquirió en su pasaje como presidente de la Junta de Transparencia y Ética Pública (Jutep), entre 2017 y 2020, cuando el organismo solía fallar en contra de varias decisiones del gobierno de Tabaré Vázquez, al tiempo que de administraciones departamentales blancas. Hoy tiene una mirada muy crítica del actual directorio de la junta anticorrupción, pero más todavía del diseño que el sistema político le ha dado. Respecto de la última polémica que embreta a Yamandú Orsi, opinó que ni él ni el FA “han aprendido algunas lecciones”.
-¿Qué opinión tiene del atraso que demostró tener Yamandú Orsi del Impuesto de Primaria y de no haber declarado en Catastro mejoras hechas en el fondo de su casa?
-Son episodios que no son deseables. Y lamentablemente, tanto el presidente como su fuerza política no han aprendido algunas lecciones y siguen descuidando este tipo de cosas, sobre las cuales siempre conviene ser especialmente cuidadoso. Pero con la misma independencia con que digo que en el caso de la compra de la camioneta de Orsi hubo un error, porque no fue fácil de entender para un ciudadano común por qué el presidente recibió un descuento tan grande y mucho menos con las explicaciones posteriores bastante confusas, creo que este tipo de hechos no tienen ni pueden tener la misma trascendencia. El hecho de que un ciudadano deba impuestos por cinco mil pesos para mí no constituye un hecho grave. No es bueno que le ocurra al presidente, pero no es lo mismo que el descuento de la camioneta o que haberle dado un pasaporte a un narco o las varias irregularidades que ha habido en las intendencias.
-Orsi comunicó que ya abonó lo que debía de Primaria.
-Sí, pero estos episodios no se solucionan, o sus efectos no desaparecen, por el simple hecho de pagar la deuda o regularizar una situación. Siempre queda un hecho negativo, potenciado muchas veces por los intereses político-partidarios, pero el efecto negativo queda. Por eso es fundamental que se eviten, cosa que en este caso no se hizo.
-También trascendió que por la casa de la que el expresidente Luis Lacalle Pou fue propietario hasta hace pocos años, en La Paloma, también hay un atraso por este impuesto. ¿Un exfuncionario público debería también cuidarse en estos aspectos?
-Si hay una deuda impositiva razonable, mi planteo no es distinto en este caso. Tampoco le asigno mayor importancia, más allá de que no sea deseable. Pero debe decirse que hay obligaciones formales para los funcionarios, previstas en la ley, y hay obligaciones que no están previstas en ningún lado, pero que hay que cumplirlas y respetarlas. O dicho de otra manera, hay cosas que no están prohibidas pero no hay que hacerlas. Creo que un jerarca público, aun después de haber ejercido el cargo, tiene que defender la confianza de los ciudadanos y, en ese sentido, sus conductas posteriores también influyen, por lo que tiene que ser muy cuidadoso.
-La Jutep, que usted integró entre 2017 y 2020, ha tomado posturas polémicas a la interna de su directorio y también hacia afuera. ¿Cómo ve su funcionamiento hoy?
-Con mucha preocupación y con poca sorpresa. Yo ya planteé en 2020, en mi nota de renuncia, que la partidización de la Jutep, la cuantificación de los cargos del directorio, solo podría tener como consecuencia su desprestigio y una pérdida de la imagen necesaria para un organismo de anticorrupción. Es un tema de diseño. Porque si las designaciones las hacen los partidos, ¿cuál es el objetivo? Debería estar gente que, más allá de que sea de un partido y otro, tenga una solidez, una conducta y una trayectoria que le dé al ciudadano la garantía de que se va a actuar de acuerdo con las normas y no de acuerdo con las banderas políticas. Y acá, cuando hubo decisiones que no le gustaron a un partido, hubo miembros que fueron renunciados, lo cual para mí es inadmisible (N.d.r: en setiembre de 2021 renunció al directorio Jorge Castro, dirigente comunista, luego de apoyar un fallo crítico con el Antel Arena).
-Hay un proyecto de ley del senador colorado Pedro Bordaberry que propone una reforma en este mismo sentido, y que los directores tengan idoneidad técnica. ¿Está de acuerdo?
-No. Porque a mí me llama la atención que siempre que hay un problema de este tipo, la solución sea un cambio estructural. Y acá el problema es qué queremos hacer con la corrupción, cuál es el proyecto, qué le pedimos a la Jutep. El sistema político no se ha preocupado por esto. Estamos oficializando que el tema de corrupción es un lindo tema, pero para ganar votos, para atacar a los rivales políticos, y no lo estamos mirando desde el punto de vista de qué nos está pasando con los ciudadanos: hay un nivel altísimo de desconfianza de los ciudadanos con el sistema político y en las estructuras políticas, que se traduce en la desconfianza en la democracia en el largo plazo. Y no hay ningún proyecto que plantee soluciones a este problema.
-Hoy se cuestiona justamente qué imparcialidad tiene el actual directorio.
-Ahí tenés dos cosas. La primera es que si tú aplicás la cuota política, te va a pasar esto. Terminás dos a uno. Los que se quejan hoy son los mismos que lo aplicaron en el período pasado. Y luego está preguntarse qué gente, independientemente de a quién vota, nos da la tranquilidad de que va a operar de acuerdo con las normas y la ética.
-¿Y cómo cree que, más allá de eso, un director puede superar el sesgo político?
-Y yo creo que lo fundamental es que uno esté convencido de que hoy es absolutamente nefasto poner arriba de la mesa la bandera política.
-¿Volvería a integrar el organismo, como lo propusieron desde el Partido Colorado?
-Esa propuesta no solo no existió sino que pienso que nunca va a existir. Pero además diría que de ninguna manera. Porque no veo un proyecto que me convenza. Segundo, no iría nunca porque además hay gente que hoy está y hay que respetarla. Y no iría nunca porque tengo 77 años y acabo de renunciar a un cargo en la Senaclaft. Y cuarto, yo he criticado a la Jutep y la forma de designación, entonces se podría decir que lo hice para después conseguir un carguito. Y eso me molestaría mucho y no es verdad.
-¿Cómo está viendo particularmente las decisiones de los actuales directores oficialistas?
-Como la consecuencia necesaria, prevista y anunciada del 2 a 1. Pero además es expresión de otras cosas. Yo no estuve de acuerdo con algunas de sus decisiones, como por ejemplo en el caso Danza. Pero este es el directorio que el sistema político quiere tener. Me gustará o no esta Jutep, pero esta es la institución que tenemos. Quienes la integraron así que se hagan responsables. Fueron votados por unanimidad.
-¿Pero no se puede exigir posicionamientos imparciales?
-¿Si hay gente en todos los partidos que pueden actuar bien? Sí. Lo planteé en el último período de transición. Opiné que en temas de corrupción lo estábamos errando y me pidieron nombres de otros partidos. Y los di por escrito.
-No se los tuvo en cuenta.
-Está perfecto. Pero hay una decisión del sistema político de que esto funcione así.
-Sobre el caso Danza, ¿qué habría hecho?
-Tanto en este caso como en el de la camioneta de Orsi, ya he dicho que no tengo elementos para afirmar que se violó la ley. Pero sí los tengo para decir que en la situación actual de Uruguay, Danza no debió hacer ciertas cosas. Y que en el caso del presidente, si bien tampoco violó la ley porque no se demostró ningún beneficio o cosa dada a cambio de la camioneta, no lo debió haber hecho y fue un error. Mi pregunta es: ¿la confianza que tiene hoy el ciudadano en el sistema político y las instituciones es mayor que hace un mes? No, porque lo de la camioneta golpeó la confianza. ¿Es mayor después de los casos Astesiano y Marset o lo de Salto Grande? Tampoco, porque la gente vio cosas que no le gustaron.
-¿El episodio de la camioneta se da por cerrado con la donación del vehículo a la educación pública?
-Lo que creo es que quedó un daño que no se arregla donando la camioneta. Quedó un daño en la desconfianza de la gente en general, y en particular con un presidente que tenía una cuota de confianza muy importante.
-¿Qué fallo esperaría sobre este episodio?
-De eso no voy a opinar. Hay que respetar los organismos.
-¿Pero qué decisión tomaría usted?
-Ya dije mucho. Alguien puede concluir que se violó la ley. Pero sin eso, digo que fue un error: no se debió haber aceptado un regalo de US$ 25 mil en un país que desde la década de los 90 tiene normas que regulan los regalos.
-¿Tiene alguna duda de que el fallo va a ser de respaldo al presidente?
-Si tuviera o no duda no la plantearía, porque hay que respetar al organismo. El fallo, sea cual sea, hay que acatarlo. Y los que no les guste el fallo que se vayan a quejar a Magoya porque ellos hicieron este diseño. El sistema político nos dio esta Jutep, que se la banque el sistema político.
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