Salió de Casavalle, aprendió el oficio con Sergio Puglia y lleva dos décadas al frente de un restaurante en España

Rubén Cabrera emigró de Uruguay en 2003 para crecer en su carrera, y en 2006 ingresó en el Azz Salamanca Montalvo, donde ahora es el responsable del área gastronómica

Ruben Cabrera, el responsable de cocina del restaurante del hotel, Azz Salamanca Montalvo, en Salamanca (España).
Ruben Cabrera, el responsable de cocina del restaurante del hotel, Azz Salamanca Montalvo, en Salamanca (España).
Foto: Gentileza Ruben Cabrera.

Hace 20 años que la cocina del restaurante del hotel cuatro estrellas Salamanca Montalvo, en la capital de esa provincia del noroeste de España, tiene un mismo responsable: el uruguayo Rubén Cabrera (54).
El complejo forma parte de la cadena española AZZ Hoteles y está ubicado en el centro de la ciudad. Cuenta con 57 habitaciones y su restaurante atiende a más de 100 personas por día, entre huéspedes y público externo.

«Acá tenemos de todo: gente que viene a comer, pero también muchos eventos. En verano, por ejemplo, se hacen casamientos; siempre hay alguno los fines de semana. También hay días de la primavera y comuniones, entre otras celebraciones», explicó.

El uruguayo llegó al restaurante cuando el hotel solo llevaba dos años de inaugurado y desde entonces lidera la propuesta gastronómica. Entre sus responsabilidades figuran renovar en cada temporada los platos del menú, gestionar las compras de insumos y dirigir un equipo de 11 personas.

Una particularidad de Cabrera es que se especializó en las preparaciones con arroz y ahora el hotel es reconocido por los platos que llevan este ingrediente.

Ruben Cabrera, uruguayo en Salamanca, España.
Ruben Cabrera, uruguayo en Málaga.

Según dijo, tomó esta iniciativa para diferenciarse. «Salamanca es tierra de jamones ibéricos. Cuando entré, pensé: ‘¿por qué no hacemos algo para destacar?’ Ahí conocí a un genio del arroz valenciano y el hotel me llevó a Valencia a aprender. Ahora somos conocidos por los arroces, por las paellas. Tal es así, que el restaurante es uno de los principales lugares en Salamanca para comer arroz», aseguró.

Esta fama lo llevó incluso a participar en concursos de cocina con arroz por toda España.

Además de su labor profesional, el uruguayo mantiene una activa vida social y solidaria. Desde hace varios años colabora con la Cruz Roja en jornadas anuales del arroz. «Cocinamos unas 1.000 raciones que se venden y (lo recaudado) va a esa organización, donde además doy clases para jóvenes sin recursos», comentó.

Descubrir la pasión

Si bien hoy es un referente culinario, reconoce que este no era su objetivo. Descubrió esa pasión por la cocina en su adolescencia, casi de casualidad y gracias a su madre.

Cabrera nació en Casavalle y tras hacer primaria, ingresó a la UTU para formarse como técnico en instalaciones eléctricas. «Mientras estudiaba, a los 16 años, comencé a trabajar los fines de semana con mi madre en la Casa de Andalucía, donde ella entró en la cocina. Yo ayudaba a lavar platos y luego pasé a mozo. Ahí empezó a gustarme la cocina. Cuando tenía 18 años, mi madrina puso una rotisería y mi madre fue a trabajar con ella. Y me sumé. Entre las dos, me pagaron cursos de gastronomía y así comencé. También aprendí el oficio de mi hermano, que es panadero», recordó.

Ruben Cabrera, uruguayo en Salamanca, España.

Su salto definitivo se produjo en 1998. Mientras trabajaba de mozo en una pizzería, decidió hacer un curso en el Instituto Técnico Hotelero de Uruguay (ITHU) con Sergio Puglia. «Conocí a Sergio, me llevó a cocinar a su programa en Canal 5 y en las reuniones que hacía en su casa. Luego fui a trabajar al Club del Lago, en Punta del Este, como cocinero. Pero, si bien tenía trabajo, me daba cuenta de que debía salir del país para crecer. Así fue que en 2003, con el apoyo de mi madre, decidí irme con la convicción de triunfar. Se lo dije a Puglia y me contactó con un amigo en España. Llegué el 19 de abril de ese año a Barcelona e ingresé como cocinero en un hotel que estaba por abrir. Tras dos años, cuando estaba por inaugurarse el hotel donde estoy hoy, esa persona me recomendó y entré», relató.

Actualmente vive en Salamanca con su pareja y visita seguido Uruguay, donde viven sus dos hijas, que tuvo en España con su exesposa. En Salamanca formó un grupo «muy agradable» de amigos locales con los que se reúne y viaja.

Además, tiene una pequeña chacra con caballos y perros que visita todos los días y donde se queda los fines de semana.

Y, aunque dejó Uruguay hace más de 20 años, mantiene tradiciones arraigadas. «El mate siempre me acompaña de mañana y de tarde, incluso en el restaurante. Además, siempre tengo dulce de leche -al principio lo hacía yo-, tortas fritas y ñoquis los 29».

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