El cheff uruguayo que dejó la cocina, se mudó a Perú y ahora dirige multinacional para países del sur de Latam

Diego Cabrera estudió en el ITHU, en Uruguay, y desde 2020 es Regional Manager Latam Sur de IRINOX, para siete países: Perú, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile y Brasil.

Diego Cabrera. El uruguayo vive en Lima, la capital de Perú, desde 2018.
Diego Cabrera. El uruguayo vive en Lima, la capital de Perú, desde 2018.
Foto: Gentileza Diego Cabrera

Su sueño era ser chef. Estudió, estuvo en varias cocinas en Uruguay, pero el tiempo, y varias casualidades, lo llevaron a que hoy viva en Perú y dirija los negocios de la italiana Irinox, una de las referentes globales de abatidores de temperatura, para siete países de Sudamérica: Perú, Argentina, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Chile y Brasil.
Desde Lima, el uruguayo Diego Cabrera confiesa que extraña estar detrás de una cocina pero asegura que esta nueva fase más de negocios también le gusta. Es chef de profesión, que ejerció desde 2008 hasta el 2020. Y su primer contacto con la empresa donde trabaja hoy fue por esa profesión. «Me contrataron por primera vez en 2016 para que sea su chef en eventos donde presentaban productos», recordó.

Así dio sus primeros pasos en el mundo de la tecnología para el sector gastronómico.

En 2018, ya en Perú, comenzó a trabajar para una empresa de equipamientos para panaderías hasta que en 2020 en Irinox quedó vacante el puesto de responsable de negocios de la compañía italiana para la región Sur de América Latina y, su conocimiento del mundo gastronómico sumado al que había cosechado en el ámbito de los negocios y de la tecnología para el mundo alimenticio, lo transformaron en el candidato ideal. Lo llamaron, le propusieron el puesto y aceptó.

Diego Cabrera. El uruguayo dirige los negocios de la empresa especializada en abatidores de temperatura de alimentos.
Diego Cabrera. El uruguayo dirige los negocios de la empresa especializada en abatidores de temperatura de alimentos.
Foto: Gentileza Diego Cabrera

«Hoy trabajo en Irinox, que tiene como producto estrella los equipos que enfrían y ultracongelan comida rápidamente, usados en gastronomía profesional desde pequeños restaurantes y pastelerías hasta plantas de industria cárnica. Tenemos productos para unos 15 kilos por ciclo, hasta otros que llegan a una tonelada», detalló.

Cabrera es responsable de coordinar una red de 25 distribuidores responsables de las ventas en cada país. Esto lo lleva a viajar el 70% de su tiempo por los países para participar en ferias con distribuidores, visitar clientes, hacer apoyo técnico-comercial y desarrollar nuevos negocios. Mientras tanto, en Perú hace reuniones con Italia, coordina pedidos y el servicio técnico, marketing, reuniones virtuales con países de la región, ver mercados, distribuidores y oportunidades.

De cocinero a ejecutivo

Cabrera nació en Montevideo, y vivió casi toda su vida en pleno centro de la capital. Según comentó, que desde siempre soñaba con la gastronomía y también con desarrollar su carrera en el exterior. «Cocinaba siempre en casa y los domingos, cuando íbamos a comer a lo de mi abuela, me quedaba viendo cómo hacía la pasta», recordó. Pero, en una familia de profesionales, su elección al inicio chocaba un poco. «La gastronomía no estaba tan bien vista en ese momento, no se asociaba esa profesión a alguien con un buen pasar económico».

Eventos. Diego Cabrera participa en acciones del sector gastronómico en varios países.
Eventos. Diego Cabrera participa en acciones del sector gastronómico en varios países.
Foto: Gentileza Diego Cabrera

De todas formas, lo apoyaron y en 2008 cursó el Instituto Tecnológico Hotelero (ITHU), mientras, en paralelo, hizo «la escuela real» de la gastronomía trabajando. En temporada de verano, en Punta del Este fue parte de El Floreal, La Posta del Cangrejo y el Hotel Enjoy. En Montevideo trabajó en varios salones de fiesta y eventos.

El primer gran cambio llegó cuando comenzó a trabajar con uno de los distribuidores de la marca italiana en Uruguay, en Cuder. «Hacía eventos de equipamiento y tecnología, convocado primero como chef para demostraciones y capacitaciones. Y así empecé a especializarme un poco más en la parte de tecnología, de equipos profesionales aplicados a la industria gastronómica», resumió. Y también, por defecto, en la parte comercial», dijo.

Entre 2011 y 2016 mezcló ferias, demostraciones, capacitación y cada vez más responsabilidades comerciales, mientras se formaba técnicamente con los fabricantes europeos en cursos y entrenamientos.

Adaptación y cambio

Vivir en Lima fue otro desafío. Si bien reconoce que ya está adaptado a la ciudad, al verlo en perspectiva, asegura que no fue fácil. «La diferencia cultural por el tamaño de ciudad, por el caos en el tránsito, fue un poco estresante al inicio», admitió. En los primeros tiempos se apoyó en un amigo uruguayo que ya vivía allí, con quien compartió casa. Luego fue armando su propia red. Hoy está casado con una peruana y cosechó «un montón de amigos peruanos», pero sin soltar el ancla afectiva con Uruguay. «Me construí una parrilla a la uruguaya en mi casa y ahí invito a asados», señaló. Además, viaja tres veces al año y mantiene un grupo de amigos «muy fuerte» en Montevideo.

Diego Cabrera. El uruguayo vive en Perú desde 2018.
Diego Cabrera. El uruguayo vive en Perú desde 2018.
Foto: Gentileza Diego Cabrera

Pese a su agenda de la multinacional, Diego no renuncia a su lado emprendedor gastronómico. Ya tuvo una pastelería con un amigo uruguayo. «No nos iba mal, pero no le dedicábamos mucho tiempo y un negocio de esos necesita concentración y foco», explica sobre por qué, al final, la vendieron.

Ahora está en otra apuesta que lo acercan a su pasión culinaria. «Estoy en incursionando un proyecto de charcutería con otro socio, y ahí sí la idea es empezar a mitad de este año ya un poco más fuerte», concluyó Cabrera.

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