En los pozos petroleros del Golfo Pérsico, la señal del celular muchas veces no llega. Sin embargo, ante cualquier inconveniente, la comunicación con los servicios de emergencia está garantizada gracias a teléfonos especiales conectados todo el tiempo. Son los dispositivos desarrollados por la firma inglesa TDM Middle East, especializada en sistemas de comunicación industrial, y cuya filial en Abu Dabi es liderada por el uruguayo Martín Stewart, en su rol de gerente general.
El joven montevideano, de 27 años, está al frente de la expansión de la compañía en ese mercado desde 2024 y tiene entre sus clientes a petroleras en alta mar, túneles, rutas e incluso -lo más reciente- las ramblas de Dubái.
«Trabajo para TDM, una empresa inglesa con 25 años en el negocio de telecomunicaciones. Su especialidad son los teléfonos de asistencia. En Inglaterra están en el sector ferroviario, en el metro y las rutas. Ellos colocan en las estaciones los sistemas de comunicación de emergencia donde cada uno con solo apretar un botón automáticamente se conecta con la policía o la emergencia que sea. Hacemos el software y todo el sistema», describió.
Coloca sus teléfonos en pozos petroleros, rutas y túneles
Montevideo a Abu Dabi
Mientras cursaba el liceo, Stewart tenía algo claro: quería seguir sus estudios en el exterior, aunque Abu Dabi no estaba en su radar. «Quería continuar mi carrera afuera, hacer ingeniería en informática en destinos como Londres», recordó desde su casa, en el barrio AI Reem de la capital de Emiratos Árabes Unidos.
Sin embargo, un conocido le puso sobre la mesa la opción a la que finalmente llegaría. «Me comentó sobre la Universidad de Nueva York en Abu Dabi, una sede joven que reclutaba talento global, y la sumé sin muchas ilusiones porque las chances de admisión eran del 3%», recordó. Stewart aplicó en noviembre de 2017, superó entrevistas, fue a conocer la Universidad con todo pago y fue seleccionado con una beca total para la carrera de Licenciatura en Sistemas. «Con esa propuesta acepté. Y me gustaba que fuera un destino diferente».
Cuando egresó, en 2022, tenía la intención de quedarse, pero al no conseguir trabajo decidió volver a Uruguay. Regresó en mayo de ese año, aunque su estadía no sería extensa. A los tres meses tomó un vuelo rumbo a Abu Dabi, donde trabajaría por un tiempo en la universidad pública.
Durante el período que estuvo en Uruguay, un amigo que vivía en Londres lo contactó con TDM, se dieron las primeras conversaciones y quedaron en contacto. «Se enteraron de que yo volvía a Abu Dabi y hace tiempo querían desembarcar ahí para comenzar a ampliar su negocio en el mundo. Me propusieron (trabajar con ellos), pero era un desafío muy grande para mí, ya que no había tenido experiencia laboral en ese país, así que lo rechacé», explicó.
Mientras ejercía como data scientist en la universidad local, TDM lo volvió a llamar, esta vez para que estudiara el mercado en régimen part-time. Aceptó y, tras lograr resultados alentadores, en noviembre de 2023 se volcó a su rol a tiempo completo. Finalmente, en febrero de 2024, nació TDM Middle East, tras una asociación entre la empresa inglesa y la china J&R Technology.
Para desarrollar el negocio, Stewart se apoya en el soporte de ingenieros chinos y en la gerencia inglesa. Desde su oficina en el centro de Abu Dabi atiende siete países y, gracias a la alianza con la firma asiática, su portafolio se amplió a 70 productos, desde teléfonos industriales para petroleras hasta sistemas de audio y video en puentes y túneles.
«Estamos en las petroleras, donde bombean en medio del océano y no hay señal telefónica. Les instalamos sistemas telefónicos de circuitos cerrados, que acompañan las cámaras de seguridad», graficó.
Para abrir el mercado, contó con el apoyo del fundador de TDM y de J&R Technology. «El fundador de la empresa había vivido en Emiratos en los años 90 y tenía contactos que me fueron mostrando el mercado. Y mi primer cliente vino a través de la firma China, que ya comercializaba sus productos acá», indicó.
Hoy tiene entre sus clientes al municipio de Dubái, Aramco en Arabia Saudita, los entes administradores del agua de Dubái y Abu Dabi, y la policía local.
Vida multicultural
Vivir en Abu Dabi le abrió a Stewart un universo multicultural, con residentes de 150 nacionalidades. «En la universidad había 110 países, en mi clase no se repetían nacionalidades», señaló.
De esa época mantiene amistades de diversos orígenes, aunque sus contactos más estrechos son con latinos, egipcios, jordanos y emiratíes. Su vida fuera de la oficina transcurre entre el gimnasio, el spinning -su pasión-, su pareja y los fines de semana de playa, pubs y salidas culturales.
Y aunque un viaje desde Abu Dabi a Uruguay toma entre 25 y 30 horas -en el periplo más corto- aseguró que visita el país hasta dos veces por año.