Los riesgos de seguir consejos de gurús del fitness creados con inteligencia artificial que prometen cambios rápidos

Cada vez aparecen más entrenadores virtuales que muestran cuerpos perfectos y transformaciones en tiempo récord. Especialistas alertan que pueden generar falsas expectativas.

Caminar deporte ejercicio
Persona camina para hacer ejercicio físico.
Foto: Freepik.

Las redes sociales están repletas de creadores de contenido sobre prácticamente cualquier tema, desde gastronomía y tecnología hasta salud y bienestar. En ese universo, el fitness ocupa un lugar destacado, pero en el último tiempo comenzó a ganar terreno un nuevo fenómeno: entrenadores e influencers generados con inteligencia artificial (IA).

Estos personajes virtuales aparecen con frecuencia en distintas plataformas digitales mostrando físicos extremadamente trabajados, acompañados de imágenes de supuestos "antes y después" y mensajes que prometen transformar el cuerpo en pocas semanas o ganar masa muscular en tiempo récord. Sin embargo, esos cuerpos y esas historias de transformación no siempre son reales. En algunos casos fueron creados íntegramente con IA y, en otros, las imágenes pertenecen a personas reales y fueron tomadas de otras cuentas sin autorización.

Basta con buscar contenido relacionado con entrenamiento para que los algoritmos empiecen a mostrar este tipo de perfiles. Muchos repiten promesas similares: cambios físicos en 30 días, resultados rápidos o métodos que supuestamente revelan secretos desconocidos para la mayoría.

También es frecuente encontrar videos protagonizados por adultos mayores que aseguran haber bajado de peso o rejuvenecido físicamente gracias a determinadas rutinas de ejercicio, aunque detrás de esos testimonios también puede haber contenido generado artificialmente.

Contenido difícil de distinguir

Luis Vergara, médico especialista en medicina deportiva del hospital UC Christus, en Chile, señala que este tipo de entrenadores digitales es cada vez más común y que muchas veces resulta complicado determinar si se trata de una persona real o de un personaje creado con inteligencia artificial.

Algunos perfiles aclaran en la descripción de sus publicaciones que utilizan contenido generado con IA, pero otros omiten esa información, lo que puede inducir a error a quienes consumen esos videos.

Además, en internet existen múltiples plataformas que permiten crear fácilmente este tipo de personajes virtuales e incluso tutoriales que enseñan cómo convertirlos en influencers dedicados al mundo del entrenamiento.

Otro aspecto que comparten muchas de estas cuentas es que invitan a descargar aplicaciones para acceder a rutinas de ejercicio. Algunas son gratuitas y otras requieren un pago, pero los especialistas advierten que descargar aplicaciones desde fuentes desconocidas también puede implicar riesgos desde el punto de vista de la ciberseguridad.

Mujer en el gimnasio
Mujer en el gimnasio
Foto: Freepik

Expectativas poco realistas y recomendaciones genéricas

Más allá de la tecnología utilizada, la principal preocupación de los especialistas es que estos perfiles transmiten expectativas difíciles de alcanzar y ofrecen recomendaciones que no contemplan las características particulares de cada persona.

Vergara reconoce que la inteligencia artificial puede ser una herramienta útil para organizar entrenamientos o planificar cargas de ejercicio, pero considera que no debería utilizarse con la expectativa de conseguir el físico que muestran estos entrenadores virtuales ni seguir sus indicaciones de manera automática.

El especialista sostiene que muchas de las promesas que realizan son engañosas porque los cambios físicos que exhiben no se consiguen en pocas semanas. A su entender, este tipo de mensajes puede generar frustración en personas que buscan resultados inmediatos.

Por su parte, Diego García de la Pastora, médico deportólogo de Clínica MEDS, en Chile, advierte que, aunque la actividad física es segura para la enorme mayoría de la población, las aplicaciones y entrenadores creados con IA no están regulados ni sometidos a controles, por lo que pueden recomendar rutinas sin considerar enfermedades preexistentes u otras condiciones de salud.

Además, al tratarse de planes generales, tampoco distinguen entre una persona sedentaria y alguien con experiencia entrenando. Un ejercicio apropiado para un deportista habitual podría representar un riesgo importante para quien recién comienza.

El médico ejemplifica que una rutina de alta intensidad podría ser indicada a alguien con enfermedades o escasa preparación física, aumentando incluso el riesgo de sufrir un evento cardiovascular.

Vergara recuerda que uno de los principios fundamentales del entrenamiento es la personalización. La edad, el estado físico, las lesiones previas y las enfermedades crónicas son factores que deben contemplarse antes de indicar cualquier rutina, algo que una aplicación o una inteligencia artificial muchas veces desconoce o ni siquiera consulta.

Por eso, considera que estas herramientas pueden aportar información general o conceptos teóricos, pero no reemplazan el acompañamiento de un entrenador o un profesional de la salud.

Hombre en el gimnasio
Hombre en el gimnasio
Imagen creada por Chat GPT

La tecnología puede ayudar, pero no sustituir al profesional

Mauricio Noval, entrenador y fundador de gimnasios que incorporan tecnología en sus procesos de entrenamiento, entiende que la inteligencia artificial puede aportar valor para mejorar la planificación y complementar el trabajo de los entrenadores, aunque aclara que ninguna transformación física significativa se consigue de manera sencilla o inmediata.

En ese sentido, recomienda mantener una mirada crítica frente a los mensajes demasiado prometedores que circulan en redes sociales. La tecnología, sostiene, puede servir para informarse, aprender o comparar opciones, pero no conviene aceptar sin cuestionamientos todo lo que muestran este tipo de perfiles.

Los especialistas coinciden en una recomendación final: antes de comenzar cualquier rutina encontrada en internet o en redes sociales, lo más prudente es consultar con un profesional de la salud o del entrenamiento físico para confirmar que sea adecuada para las características y necesidades de cada persona, reduciendo así el riesgo de lesiones o de otras complicaciones.

En base a El Mercurio/GDA

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