La idea de que para cuidar la salud es necesario pasar largas horas haciendo ejercicio podría estar perdiendo fuerza. Una investigación reciente sugiere que dedicar apenas unos minutos al día al entrenamiento de fuerza puede estar vinculado con una menor probabilidad de desarrollar enfermedades cardiovasculares, trastornos neurodegenerativos y otras afecciones que impactan en la calidad y la expectativa de vida.
El estudio, publicado en el British Journal of Sports Medicine, analizó datos de 147.374 adultos y realizó un seguimiento que se extendió hasta 30 años. A partir de la información recopilada, los investigadores observaron que los resultados más favorables se registraron entre quienes destinaban entre 90 y 120 minutos semanales a ejercicios de fortalecimiento muscular, lo que equivale a unos 13 a 17 minutos por día.
Beneficios para el corazón y el metabolismo
Entre los principales hallazgos se destacó una menor probabilidad de padecer enfermedades cardíacas. Según los investigadores, este tipo de actividad física también contribuye a mejorar la composición corporal y favorece el funcionamiento metabólico del organismo.
Los especialistas señalaron además que el fortalecimiento muscular puede generar cambios positivos en distintos procesos biológicos. Entre ellos, una mejor sensibilidad a la insulina, una mayor capacidad para regular los niveles de azúcar en sangre y un aumento de la masa muscular.
Los resultados mostraron que las personas que incorporaban regularmente ejercicios de resistencia obtenían beneficios específicos para la salud cardiovascular y presentaban una reducción en el riesgo de muerte por cualquier causa.
Un posible aliado para la salud cerebral
La investigación también encontró una asociación entre la práctica habitual de entrenamiento de fuerza y una menor probabilidad de fallecer por enfermedades neurológicas, incluidas algunas formas de demencia.
No obstante, los autores remarcaron que este tipo de ejercicio no debería considerarse un reemplazo de otras actividades físicas. De hecho, los mayores beneficios se observaron entre quienes combinaban el trabajo de fuerza con ejercicios aeróbicos, como caminar, correr, nadar o andar en bicicleta.
Aunque las necesidades y capacidades varían de una persona a otra, los investigadores concluyeron que pequeños cambios sostenidos en el tiempo pueden traducirse en mejoras significativas para la salud física y cognitiva.
En base a El Tiempo/GDA
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