Cada vez más personas recurren a suplementos de melatonina para intentar conciliar el sueño. Su presentación en gomitas y su fácil acceso pueden hacer que se perciban como una alternativa inofensiva. Sin embargo, su consumo habitual y sin control puede interferir con el funcionamiento natural del organismo.
El profesor de Enfermería de la UNIE Universidad de España, Jesús Fernández Felipe, advierte sobre los riesgos de transformar este recurso en una costumbre permanente. La melatonina es una hormona que el organismo produce naturalmente cuando disminuye la luz ambiental y funciona como una señal biológica que ayuda a sincronizar el reloj interno con el comienzo de la noche.
Por eso, tomarla justo al acostarse o aumentar la cantidad no significa necesariamente que se vaya a dormir mejor. Su eficacia depende del momento en que se consume, de la dosis y de las características particulares de cada persona.
Qué efectos puede provocar el consumo excesivo
El uso abusivo de estos suplementos o su ingesta sin supervisión médica puede provocar distintas reacciones adversas. Entre los síntomas asociados al consumo desmedido de melatonina se encuentran:
- Náuseas.
- Mareos.
- Irritabilidad.
- Sueños intensos.
- Desorientación.
- Molestias gastrointestinales.
- Menor capacidad de atención.
- Dolor de cabeza.
- Somnolencia durante el día.
El profesor Jesús Fernández, en declaraciones recogidas por el medio La Vanguardia, señaló que un consumo excesivo puede provocar somnolencia diurna, dolor de cabeza y una disminución de la capacidad de atención. También advirtió que la melatonina no debería transformarse en una rutina indefinida sin determinar antes cuál es la causa de las dificultades para dormir.
La advertencia cobra especial importancia cuando el uso se mantiene durante semanas y deja de ser una ayuda puntual para convertirse en parte fija de la rutina nocturna.
El riesgo de asociar el sueño con el suplemento
Además de los posibles efectos físicos, existe un componente psicológico que puede aparecer con el uso prolongado. Cuando una persona siente que necesita tomar melatonina durante meses para poder dormir, puede terminar asociando el momento de conciliar el sueño con la ingesta del suplemento.
Esto puede generar la percepción de que resulta imposible dormir sin recurrir al producto, aunque esa relación sea producto del hábito y no de una imposibilidad real de conciliar el sueño por otros medios.
Un estudio publicado en The Journal of Clinical Pharmacology también encontró problemas frecuentes en la forma en que se utiliza este compuesto. Solo el 8,8% de los usuarios analizados cumplía con los siete criterios metodológicos de rigor establecidos por los investigadores para su consumo.
Qué ocurre cuando el insomnio persiste
Ante cuadros de insomnio crónico que se mantienen en el tiempo, la melatonina no aparece como la principal solución. La terapia psicológica continúa siendo el tratamiento de primera línea, según los especialistas citados en la nota.
El uso de cualquier formulación hormonal, en tanto, debe ser evaluado por un médico de acuerdo con la edad de la persona, el trastorno específico y sus condiciones particulares.
La melatonina forma parte del funcionamiento natural del organismo y cumple un papel en la regulación del reloj biológico. Por eso, convertir un suplemento en una rutina diaria sin conocer primero el origen de las dificultades para dormir puede no ser la mejor estrategia para recuperar el descanso.
En base a El Tiempo/GDA