Especialistas advierten sobre el uso de melatonina en niños sin control médico, una práctica que, según señalan, debería tratarse con mayor cautela porque se trata de una hormona que funciona como fármaco. La advertencia surge a partir de un estudio presentado por la Sociedad Española de Sueño (SES), que analizó los hábitos de consumo de melatonina en menores y detectó un uso extendido sin orientación profesional.
La investigación, presentada en Granada, muestra que muchas familias recurren a la melatonina para dormir con el objetivo de mejorar el sueño infantil, pero lo hacen sin suficiente información sobre sus posibles efectos secundarios.
Según informó la agencia Agencia EFE, el estudio —basado en encuestas a más de 800 familias en España— reveló que el 33 % comenzó a administrar melatonina a sus hijos sin consultar previamente a un médico, lo que refleja un fenómeno creciente de automedicación en niños.
Preocupación por la automedicación infantil
Los resultados del trabajo indican que muchas familias decidieron utilizar suplementos de melatonina tras recibir recomendaciones de familiares o conocidos, o después de buscar información en internet y redes sociales. Este patrón evidencia cómo la circulación de información en entornos digitales puede influir en decisiones relacionadas con la salud infantil.
La autora principal del estudio, Elena Martínez-Cayuelas, explicó que esta tendencia podría reflejar una dificultad para diagnosticar o abordar los problemas de sueño en niños dentro de la consulta médica, lo que lleva a algunos padres a buscar soluciones por cuenta propia.
Otro dato relevante es que el 54 % de las familias mantiene el uso de melatonina durante largos períodos, que pueden extenderse por meses o incluso años. Además, el 69 % de estos tratamientos se realiza sin seguimiento médico, lo que refuerza la preocupación de los especialistas sobre el consumo prolongado de melatonina en menores.
Percepción de seguridad y desconocimiento de riesgos
Según Martínez-Cayuelas, el uso frecuente de melatonina en niños puede estar vinculado con la percepción de que se trata de un producto natural y seguro. Esto ocurre en parte porque en muchos países se comercializa como complemento dietético y no como medicamento.
Los resultados de la encuesta muestran que ocho de cada diez familias consideran que la melatonina es segura, mientras que el 40 % la identifica como un tratamiento natural. Sin embargo, al mismo tiempo, el 80 % reconoce desconocer cuáles podrían ser sus efectos secundarios, lo que evidencia una brecha de información en torno a este tipo de productos.
La especialista recordó que la melatonina es una hormona relacionada con la regulación del sueño, por lo que su administración debería manejarse con criterios similares a los de un fármaco sujeto a control médico. Aun así, señaló que la melatonina presenta un perfil de seguridad favorable y que sus efectos adversos son poco frecuentes, siempre que su uso se realice bajo supervisión médica y con indicaciones adecuadas.