Velero autónomo logró cruzar el océano Atlántico usando solamente energía eólica y navegación

La embarcación no tripulada Oshen C-Star PC13 completó el Microtransat Challenge tras 127 días de navegación autónoma y estableció un récord náutico.

Foto del Oshen C-Star PC13 en altamar.
Foto del Oshen C-Star PC13 en altamar.
Foto: Oshen.

Un pequeño velero autónomo marcó un hito histórico en la navegación marítima al convertirse en la primera embarcación no tripulada en cruzar con éxito el océano Atlántico de forma 100 % automatizada. El dron marino Oshen C-Star PC13 logró esta hazaña tras completar el desafío Microtransat Challenge, una de las competencias náuticas de tecnología autónoma más populares del mundo.

La travesía del velero, que mide apenas unos 1,2 metros de largo, comenzó el pasado 7 de mayo al zarpar desde Gran Canaria. Durante el trayecto, la embarcación enfrentó extremas condiciones meteorológicas, atravesando la tormenta tropical Dolly y soportando olas de más de 9 metros de altura antes de tocar tierra en las costas de Barbados el último domingo 13 de setiembre, según el medio británico The Telegraph.

El desafío requirió navegar durante 127 días y recorrer una distancia superior a los 5.720 kilómetros, esquivando las rutas del tráfico marítimo comercial. Este cruce del Atlántico es el primero realizado por un navío sin tripulación humana, superando más de 30 intentos previos, según Infobae.

“Estamos encantados de haber completado finalmente la Microtransat. Incluso en las últimas horas, después de tantos días en el mar, no estábamos seguros de que el PC13 llegara a la zona de llegada designada”, indicó Anahita Laverack, ejecutiva principal de Oshen en un comentario citado por The Telegraph.

Navegación autónoma y desafíos extremos en alta mar

El sistema de navegación de los barcos dron marino Oshen C-Star PC13 se basa principalmente en la fuerza del viento para desplazarse. Aunque la nave cuenta con un propulsor alimentado por energía a través de un panel solar para condiciones de viento calmo, las reglas del desafío Microtransat Challenge prohibía su uso. Debido a ello, el cruce dependió al exclusivamente de la energía del viento y de un algoritmo programado.

A partir del momento del despliegue, el barco robótico utilizó el programa de navegación autónoma para seleccionar la mejor ruta posible sin interacción humana externa, según el medio inglés previamente citado.

El recorrido que debió completar el Oshen C-Star PC13, desde Gran Canaria hasta Barbados.
El recorrido que debió completar el Oshen C-Star PC13, desde Gran Canaria hasta Barbados.
Foto: NOAA.

Sin embargo, la travesía tuvo momentos difíciles en altamar. En medio del recorrido, el sistema dirigió a la nave de forma errática. “Pensamos que esto pudo haber tenido que ver con que el timón experimentó demasiada fricción. Sin embargo, el C-Star se autocorrigió y a partir de ahí navegó extremadamente bien”, indicó Laverack.

La importancia de este hito para la ciencia

El Microtransat Challenge fue fundado en 2010 por los doctores Mark Neal, de la Universidad de Aberystwyth, e Yves Briere, de la escuela de ingeniería aeroespacial Institut Supérieure de l'Aéronautique et de l'Espace.

El propósito de la prueba era descubrir el tiempo mínimo en el que un velero robótico podía cruzar el Atlántico, aplicando parámetros estrictos en la travesía.

Oshen necesitó tres intentos para lograrlo. En 2023, su primer modelo falló a los 20 días tras recorrer unos 9,9 km. En 2024, una segunda versión se mantuvo a flote durante 277 días y recorrió tres cuartas partes del océano antes de perder la vela debido al oleaje.

Velero autónomo de Oshen.
Velero autónomo de Oshen.
Foto: Oshen.

Esos fracasos permitieron a la empresa rediseñar el modelo final para soportar condiciones extremas, incluyendo un huracán. El sistema logró sobrevivir horas dentro del ojo del huracán Humberto de categoría 5 y recopiló datos para la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sis siglas en inglés) de Estados Unidos.

Las embarcaciones C-Star tienen el propósito de recolectar datos oceanográficos, climáticos y sobre la fauna marina, midiendo parámetros como la temperatura del agua y aire, presión, humedad, salinidad y densidad en áreas remotas. La empresa proyecta desplegar redes permanentes de monitoreo oceánico e incorporar hidrófonos para detectar pesca ilegal, submarinos sin identificación o buques cisterna sancionados.

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