El océano Atlántico cumplió 103 días desde el inicio de la temporada de huracanes sin que se haya formado ningún sistema de esta magnitud, lo que representa la espera más larga registrada en la historia moderna. El fenómeno se explica por la intensa cizalladura del viento provocada por el evento climático El Niño, un factor que ha actuado como un freno constante para el desarrollo de estos eventos climáticos en el Atlántico durante este año 2026.
La cizalladura de El Niño paraliza el desarrollo de huracanes
Hasta el momento, el registro más tardío para la aparición del primer huracán del año correspondía al 11 de setiembre, marca alcanzada tanto en 2002 con Gustav como en 2013 con Humberto. Se trata del récord más antiguo que se puede confirmar con certeza desde 1966, período en el que los satélites comenzaron a rastrear los fenómenos meteorológicos con alta precisión.
A pesar de que el pico estadístico de la temporada transcurrió el pasado jueves 10 de setiembre, el océano Atlántico solo ha producido cinco tormentas tropicales de corta duración. Ante este panorama, el meteorólogo Phil Klotzbach, experto en ciclones de la Universidad Estatal de Colorado, señaló que 2026 se perfila también como la temporada menos activa desde 1950.
El sistema que estuvo más cerca de alcanzar la categoría de huracán fue la tormenta tropical Edouard el 1° de setiembre. A esta formación le faltaron cerca de 22 kilómetros por hora en sus vientos sostenidos para coronarse como huracán. El sistema se fortalecía a medida que avanzaba hacia el continente, pero tocó tierra cerca de la frontera entre Texas y Louisiana, lo que le quitó el aire cálido y la humedad del Golfo de México que servían como su principal combustible.
Durante el mes de setiembre, las temperaturas de la superficie del mar alcanzan su nivel más alto, condiciones que habitualmente alimentan la formación de entre dos y tres huracanes de gran intensidad. Aunque la temperatura del agua es suficiente en 2026 para propiciar estos fenómenos, las corrientes de aire impulsadas por El Niño han actuado como una "kriptonita" para el desarrollo de las tormentas tropicales.
Según los datos de la Universidad Estatal de Colorado, la cizalladura de los vientos alcanzó niveles récord en la principal región de desarrollo del Atlántico, la cual abarca desde las costas de África hasta el Mar Caribe. En esa zona, la tormenta tropical Dolly, el único sistema formado allí en lo que va del año, fue desintegrada por el viento apenas 24 horas después de su aparición.
Perspectivas para el cierre de la temporada en Estados Unidos
Más del 50 % de la actividad total de una temporada de huracanes suele concentrarse después del 10 de setiembre. No obstante, los especialistas prevén que las condiciones impuestas por El Niño continúen inhibiendo la formación de tormentas en la recta final de este año.
El escenario actual contrasta fuertemente con el año anterior, cuando el primer ciclón de la temporada emergió a mediados de agosto. Si el patrón de baja actividad se mantiene durante los próximos meses, el período 2025-2026 se convertirá en el primer par de años consecutivos sin impacto de huracanes en territorio continental de Estados Unidos desde 2009-2010.
A pesar de la calma relativa, los meteorólogos advierten que ninguna temporada desde 1966 ha concluido sin registrar al menos un huracán. Incluso en años con baja actividad general se han producido desastres significativos, como ocurrió en agosto de 1992 con el huracán Andrew de categoría 5, el cual azotó el sur de Florida durante una temporada que solo generó siete tormentas.
Hacia el final de la temporada, los sistemas tienden a formarse más cerca de la costa de EE.UU., en aguas del Golfo y frente al sureste. Al ser zonas menos expuestas a la interferencia de los vientos de El Niño, las autoridades mantienen un monitoreo permanente sobre la región.
Por otro lado, los expertos recuerdan que no se requiere de un huracán para registrar daños graves. En junio de este año, los remanentes de la tormenta tropical Arthur dejaron severas inundaciones en Luisiana, donde la localidad de Cottonport acumuló 73,8 centímetros de lluvia en 24 horas, superando la marca estatal histórica establecida en 1962.
Un patrón similar se repitió semanas más tarde con Edouard en el este de Texas, donde cayeron más de 50 centímetros de agua en pocas horas.
Se aproxima un invierno atípico en EE.UU. por El Niño
El Centro de Predicción climática de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés) ya advierte que El Niño cambiará los pronósticos de temperaturas y precipitaciones habituales para el período de diciembre a febrero.
Según las tendencias, una extensa franja del territorio podría registrar condiciones más húmedas de lo normal. La franja norte del país será la que registre condiciones más cálidas, mientras la zona sur tendrá mayor volumen de precipitaciones.
Con información de El Tiempo/GDA y EFE
Este contenido fue hecho con la asistencia de inteligencia artificial y verificado por un periodista de El País.
-
Fenómeno El Niño en Uruguay: pronóstico de lluvias, fechas clave y el mapa de zonas más afectadas según Inumet
El Niño será el más intenso desde el siglo XIX y el 2027 batirá récord de calor mundial, según expertos
El Niño en Uruguay: "Hay que prepararnos para un momento de catástrofe de baja intensidad", advirtió Enciso