Durante años, Noelia Etcheverry estuvo vinculada a Masterchef Uruguay gracias a la cobertura de las finales, las entrevistas con los participantes eliminados o sus recorridas de las cocinas para Subrayado y La mañana en casa. Ahora le toca ser el centro de la escena del concurso: desde esta temporada, será la conductora del reality de Canal 10. “Es como cerrar un círculo”, dice Etcheverry a El País, todavía con algo de sorpresa.
Luego de una campaña de expectativa en redes sociales, la comunicadora fue confirmada como presentadora de Masterchef este lunes por la noche, y comenta a El País que asume el desafío con entusiasmo. “No me lo esperaba para nada”, admite. La propuesta llegó de golpe, a inicios de año, en una reunión que parecía una más. Como es ansiosa, intentó conseguir alguna pista antes de tiempo. No hubo caso. Cuando finalmente le dijeron de qué se trataba, dijo que sí sin dudarlo y lo primero que pidió fue llamar al Colo Gianarelli, quien dio un paso al costado de la conducción del reality gastronómico para asumir la de Gran Hermano Uruguay.
Etcheverry ha crecido frente a la pantalla: encontró el amor en los pasillos del canal y el embarazo de su hija, Olivia, fue seguido por los espectadores. Se define como “una obrera de la comunicación”, lo que se constata con una presencia que se ha visto en todas las canchas: informativos, móviles, conducción de magazines y programas de entretenimiento.
El salto al prime time, sin embargo, no fue automático ni cómodo. “Al principio me parecía una locura”, reconoce la comunicadora nacida en Trinidad y que en el horario central ha estado al frente de Amamos el talento, La Voz Kids y La Voz. Hoy conduce, junto al Piñe y Rafa Cotelo, Sonríe, te estamos grabando. Y aunque se siente más segura, confiesa: “Sigo teniendo miedos, inseguridades. Pero eso también está bueno”.
La llegada de Etcheverry a Masterchef se anunció recién ayer, pero desde hace días está filmando el ciclo que volverá a contar con Sergio Puglia, Laurent Lainé y Ximena Torres como jurados. Será la séptima temporada con participantes amateur (además de las cuatro que se hicieron con famosos y de una de profesionales) y Etcheverry confiesa que en los primeros días de rodaje “temblaba”, pero que con el correr de los días empezó a acomodarse y hoy lo disfruta.
—¿Sentís que este nuevo rol te termina de consolidar en el prime time?
—Me siento realizada en este momento profesional. Más segura, más plantada. Igual esto es un trabajo donde rendís examen todos los días. Siempre hay nervios, inseguridades, ganas de hacerlo mejor. Pero sí, siento que estoy en un lugar en el que puedo hacerlo, que estoy preparada.
—Da la sensación de que es un reconocimiento a muchos años de trabajo.
—Lo que pasa es que amo esta profesión, amo la televisión, es mi vida. Disfruto muchísimo lo que hago y me encanta, aunque es un trabajo muy particular, porque nunca sabés con qué te vas a encontrar. Cuando empezó este año, por ejemplo, no tenía idea de que me iba a tocar este desafío. Y eso es lo lindo también: te obliga a aprender, a estudiar, a adaptarte a nuevos equipos, a nuevas dinámicas.
—¿Qué tipo de conductora vas a ser en Masterchef?
—Muy cercana. Muy blanda, si querés. Quiero que la gente la pase bien. Para mí, este tipo de programas es como invitar gente a tu casa: querés que se sientan cómodos. Después el formato decide quién se va, quién sigue, pero lo humano es clave. Yo estoy para contener.
—Es un cambio en el rol…
—Sí, voy a tener más interacción con los participantes en las mesadas, y voy a ir conociendo sus historias ahí mismo. Antes eso se mostraba en segmentos aparte. Ahora el jurado y el público lo van descubriendo en vivo, y eso genera una cercanía muy linda. A mí esa parte me encanta.
—¿Qué ha sido lo más desafiante?
—Manejar los momentos de tensión. Las eliminaciones, los silencios, el caos en la cocina. Yo soy muy emocional, entonces me involucro mucho. También es aprender a dosificar la energía. Pero me siento muy acompañada por el equipo, y eso es clave.
—¿Cómo fueron esos primeros días?
—El primer día temblaba, literal. Pregunté todo mil veces. Es algo nuevo y me gusta hacerlo con mucha responsabilidad. Pero de a poco me fui soltando y ahora lo estoy disfrutando mucho más.
—Además hay proyectos en paralelo, como una obra de teatro.
—Sí, estoy con Un dios salvaje, que es una obra hermosa, pero que también demanda mucho. Cuando me salió lo de MasterChef pensé: “¿Y ahora qué hago?”. Pero estoy rodeada de compañeros que también trabajan muchísimo, así que nos apoyamos entre todos. Es un período intenso, pero lo disfruto.
—También tenés tu vínculo con la cocina gracias a tu emprendimiento, Olivia. ¿Hubieras sido participante de Masterchef?
—Sí, tengo un emprendimiento gastronómico que me encanta, porque la cocina es algo que me atraviesa. Pero competir en MasterChef no, ni loca. Fui como invitada una vez y salí agotada, como si me hubiera pasado un camión por arriba. Es muy exigente.
—¿Qué le dirías a esa gurisa que empezaba en los medios en Flores?
—Que siga. Que le meta. Que aunque parezca que no pasa nada, en algún momento las cosas llegan. Pero hay que trabajarlas. Este es un medio difícil, hay mucha gente esperando oportunidades. Yo estuve ahí también.
-
El "finde de novios" de Noelia Etcheverry y su pareja: de qué se dieron cuenta mientras planeaban la escapada
Cambios en Canal 10: "Masterchef" regresa a la pantalla pero con una nueva figura en la conducción
Figuras de la TV y el teatro se reúnen en el escenario para protagonizar una comedia de una dramaturga francesa
"Desbloquea felicidad": el terapéutico momento que compartieron Noelia Etcheverry y Tuque García lejos de la TV