El martes 20 de octubre no fue un día más para Emiliano Wigman. Vivió una escena clásica para cualquier movilero —un hombre se coló en su salida al aire para tener sus segundos de fama—, pero con consecuencias inesperadas. Mientras informaba en Telemundo (Canal 12) sobre la condena de un adolescente de 17 años por un quíntuple homicidio, un hincha de Nacional apareció por detrás y lo sorprendió con un grito alusivo al club de sus amores. “Ay, señor, me asustó”, reaccionó Wigman.
El fragmento no tardó en viralizarse y el periodista de 31 años se convirtió en protagonista de la conversación mediática. Le escribieron desde Juan Carlos Scelza, con quien tiene una buena relación, hasta desconocidos a través de las redes sociales. Después de un año en el noticiero, asegura que es la primera vez que lo paran en la calle por su trabajo: “Me dicen: ‘Sos el del video’. Es impresionante”.
Sin embargo, detrás de ese momento que despertó carcajadas también hubo comentarios sobre su masculinidad que, según señala, dejaron al descubierto el machismo todavía presente en la sociedad. “Cuanto más hablen, mejor”, dice sobre la repercusión.
Nacido en Paysandú y criado en Soriano, Wigman tiene una historia ligada a los medios desde la infancia. Empezó en la radio de Cardona a los 14 años y tuvo dos etapas en Radio Monte Carlo, su principal escuela.
Luego pasó a VTV Noticias y, desde 2025, cubre policiales para Telemundo. Ahora, además, asumió un nuevo desafío: suplir a Bernardo Wolloch durante su licencia paternal en Puesta a punto (Canal 12). Según cuenta, la producción se lo ofreció porque confía en su ductilidad: “Saben que puedo ser más serio cuando la noticia lo amerita, pero que me adapto cuando tengo que bromear”.
La repercusión de estos últimos días fue la excusa para conocer su historia y su carrera. En diálogo con TV Show, repasó sus primeros pasos autodidactas en el periodismo, las dificultades que enfrentó para abrirse camino en Montevideo, las presiones políticas que recibió, lo que aprendió de Humberto de Vargas y el impacto de trabajar con la crónica roja, entre otros temas.
Es el mejor video de la historia estoy llorando pic.twitter.com/ygx1daJgt0
— Maho Bolsilluda 🇺🇾🇱🇺 (@MahoCNdeF) October 20, 2026
—¿Cuándo apareció la vocación por el periodismo?
—Cuando tenía seis años me regalaron una radio y empecé a sintonizar emisoras de Paysandú durante las vacaciones. Mi familia tenía un restaurante frente a la Intendencia de Soriano, yo agarraba el diario Acción, de Mercedes, y jugaba a que presentaba el informativo. A los 14 años empecé en AM Radio Centro Cardona. Iba los domingos todo el día gratis. Me dejaban decir la hora.
—¿Cómo fueron esos primeros años en los medios?
—Estaba desesperado por pasar a la FM de Cardona. Era como entrar a la BBC. Mandaba currículums y nunca me llamaban. Un día me convocaron para relatar un campeonato de fútbol siete y les dije que no era lo mío porque no sabía nada de fútbol. Después me llamaron para cubrir una licencia en un programa de música tropical. Les gustó y me ofrecieron tener mi propio programa los domingos. A los 19, me hice cargo del noticiero de la radio y del canal de Cardona. No había estudiado nada y no sabía la diferencia entre un diputado y un senador. Me mandaba muchas macanas al aire.
—¿Cómo se dio tu llegada a Radio Monte Carlo?
—Esa FM transmitía el Circuito Cori y me ofrecieron cubrir los fines de semana en Monte Carlo. Perdía plata, hasta que salió un turno completo y me mudé a Montevideo. En 2018 entré al IPEP, pero aprendí muchísimo trabajando en Monte Carlo. Me enseñaron a escribir con sujeto, verbo y predicado.
—¿Cuán sacrificados fueron esos primeros años en la capital?
—Fueron difíciles porque se pagaba poco, aunque era la radio que mejor pagaba. Vivía en una residencia y hacía locuciones para FM Galicia, de Mercedes. Me había armado un pequeño estudio en una caja de cartón con polifón para grabar.
—En 2017 te viste envuelto en una situación complicada y renunciaste a Monte Carlo. ¿Qué pasó?
—Tabaré Vázquez estaba molesto por una noticia de Monte Carlo que le pegaba directamente y se había bajado una línea de cuidar la imagen presidencial. El 30 de enero, que es mi cumpleaños, me había juntado con amigos y fui a la radio sin dormir. Entraba a las 6:00 en la web y vi en redes una publicación de Subrayado que decía que Raúl Sendic, entonces vicepresidente, había tenido un accidente de tránsito. Levanté la noticia, cité a Subrayado y la publiqué. A los 30 segundos, un colega me avisó que esa noticia tenía un año.
La dimos de baja, pero le habían sacado captura y en Twitter decían que la radio estaba operando. El asesor de Sendic llamó y exigió una retractación. La dirección me planteó dos posibilidades: que renunciara y volviera cuando pasara todo o que me despidieran. Les dije que la macana me la había mandado yo y que renunciaba.
—¿Qué hiciste durante ese tiempo lejos de los medios?
—Mandé currículums a todos lados, pero no me llamaban y terminé trabajando en un call center. Eran menos horas, menos responsabilidades y ganaba más. En 2020, cuando cambió el gobierno, Monte Carlo me llamó para volver al noticiero. Me quedé hasta 2022, cuando surgió la oportunidad de VTV.
—¿Tuviste algún otro episodio con un político?
—Charles Carrera también se enojó por una pregunta que le hice en una rueda de prensa. Llamó a la radio, pero le dijeron que yo preguntaba así, que no era nada personal con él. Cuando estaba en la radio de Cardona, el gobierno departamental era del Partido Nacional y también recibíamos presiones. Así que siempre hay, de todos lados.
—En VTV fuiste compañero de Humberto de Vargas. ¿Qué aprendiste de él?
—Aprendí muchísimo. Me dijo algo que me quedó grabado: “Aprovechá esto como escuela, equivocáte, te va a ayudar el día de mañana si pasás a un medio de aire”. Lo recuerdo mucho ahora que estoy en Telemundo. Siempre la mejor con él, me llevo muy bien.
—¿Cómo se dio tu llegada a Telemundo?
—En junio de 2025 me llamó Federico Sierra, que era el gerente del noticiero, para ofrecerme la cobertura de policiales. Le dije que no era mi área y no sabía nada. Le agradecí el llamado y le dije que, si algún día me tenían en cuenta para cubrir política, no había problema.
—¿Cómo te convencieron?
—Me pidió que lo pensara el fin de semana y hablara con Gastón Solé, gerente de Telemundo. Escuché la propuesta y me ofrecían estar en planilla, algo inusual hoy en los medios. Era un mejor sueldo y la oportunidad de trabajar en un canal de aire. Les aclaré que no tenía contactos y me dijeron que no me preocupara, que Guillermo Losa me iba a apoyar y que iba a aprender. Al final, no era tan difícil.
—¿Qué es lo más difícil de trabajar con la crónica roja?
—La presión constante de saber qué está pasando y que no se te escape nada. Estás 24/7. En lo emocional trato de vivirlo como una noticia y no involucrarme, pero muchas veces te pega la realidad del barrio. Ves niños jugando alrededor de un cadáver como si nada. Viven en casas de chapa, se les llueve todo y no pueden salir. Eso te impacta. Si todos miramos para el costado, la realidad no va a cambiar.
—¿Hay algún caso que te haya marcado?
—El que más me impactó fue el asesinato de un repartidor venezolano por una discusión de tránsito. Fui a entrevistar al hijo al día siguiente. Estaban solos acá. Él se puso a llorar y me abrazó. No me pude contener y empecé a llorar yo también, minutos antes de salir al aire.
—El martes pasado te convertiste en protagonista de un video viral cuando un hincha de Nacional te sorprendió durante un móvil en El Monarca. ¿Qué pasó?
—Estaba hablando de un adolescente de 17 años que había matado a cinco personas, era un sicario, y estaba sumamente concentrado en eso. Cuando este muchacho apareció y me gritó tan fuerte en el oído, me asusté. Tres o cuatro veces por móvil te gritan, pero uno los ve venir. A este no lo sentí. Nunca se te vienen tan arriba y desde atrás. Me sorprendió.
—¿Cómo fue la charla posterior con el hincha?
—Cuando se apagó la cámara, la charla no fue en tan buen tono. Me molesta cuando las cosas salen mal al aire. Le dije: “Che, me estás cagando el laburo. No podés hacer eso”. No lo entendió ni pidió disculpas. Quedó contento porque había mandado su saludo para Nacional.
—¿Te sorprendió la repercusión?
—Cuando llegué al canal, todos hablaban de eso y me la vi venir. Fue impresionante. No me molesta en absoluto, pueden hablar. Mi familia estaba preocupada por si me afectaban los comentarios, porque muchos hablaron de mi masculinidad por cómo dije “ay, señor”.
—¿Y te afectó?
—En absoluto. Me molesta que esté tan naturalizado ese machismo. Que haya gente que comente eso con una foto con su hijo en brazos y que hable tan libremente de otros. Hubo gente que me escribió: “Salí del clóset”. Una cosa increíble. Me molesta la actitud, pero pueden decir lo que quieran. No me cambia. Al contrario, cuanto más hablen, mejor.
—¿Dónde te gustaría verte dentro de cinco o diez años?
—Conduciendo el noticiero, pero no con los formatos actuales porque me aburre. Me gustaría algo más descontracturado, donde prácticamente no se pasen notas a políticos y haya más entrevistas sociales. Sin corbata, sin estar presentando tapes, sino contando y explicando las noticias.
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