Georges Almendras recordó cuando se hizo pasar por cura en el Congo y una anécdota escatológica en un juzgado

El periodista pasó por "Sonríe" y repasó sus comienzos, su experiencia como cronista policial y dos historias increíbles que vivió durante sus años de profesión.

Georges Almendras fue invitado a "Sonríe",
Georges Almendras fue invitado a "Sonríe",
Foto: captura de pantalla de YouTube

El periodista Jean Georges Almendras pasó por Sonríe (Canal 10) y dejó varias anécdotas de su extensa trayectoria como cronista policial de Telenoche (Canal 4). Entre recuerdos de sus comienzos y experiencias que atravesó durante años de cobertura, contó dos historias memorables: la vez que tuvo que hacerse pasar por cura para salir de una situación de riesgo en el Congo y una insólita urgencia que sufrió durante una guardia en un juzgado.

Almendras contó que antes de dedicarse al periodismo tuvo otros sueños profesionales. Quiso ser actor, policía y juez. “Tuve intentos en el teatro Mellington Drake en los años setenta con gente de la Comedia Nacional”, relató.

En esos primeros pasos compartió escenario con Nacho Cardozo y Andrea Davidovics. “Ellos tenían 13 años, yo 20 y pico, no tenía la disciplina teatral que debía y me fui”, recordó.

Poco después ingresó al Teatro Universidad, donde comenzó sus estudios, pero terminó dejando esa actividad cuando el periodismo apareció en su camino.

El momento más particular de la entrevista llegó durante el segmento Más o menos, en el que el conductor Rafa Cotelo plantea una consigna y el invitado debe elegir si quiere responder por “más” o por “menos”.

La primera consigna fue el aeropuerto del Congo y Almendras eligió “más”. Cotelo quiso saber entonces cuál había sido la respuesta más salvadora que había dado.

Almendras viajó hasta diciembre de 1992 a Kinshasa, Congo, en una misión junto al italiano Giorgio Bongiovanni, a quien describió como un hombre que transmitía un mensaje espiritual y místico, además de abordar la temática extraterrestre.

La misión se desarrolló en plena guerra civil y sin protección de la ONU ni de ninguna institución. “La vida corría riesgo absolutamente, no teníamos protección y el panorama era complicado”, recordó.

En el aeropuerto había militares armados y, según relató, la situación era especialmente peligrosa para los periodistas. “Ya ni preguntaban. Y si eras periodista y blanco, eras considerado un enemigo o un mercenario, y a los mercenarios los limpiaban. No podías ir con cámaras”, contó.

Siete días después de haber llegado, cuando se disponía a retirarse solo, fue interceptado por fuerzas armadas irregulares en el aeropuerto. Le preguntaron cuál era su profesión.

Almendras sospechó que habían descubierto a qué se dedicaba y reaccionó rápidamente. “Yo sabía que habían olfateado que era periodista. Mi única salvación, y me salió instintivamente, porque ya venía baqueteado de la crónica roja, dije en francés: ‘Soy sacerdote, soy padre’”, relató.

El recurso funcionó. En aquel entonces el pasaporte indicaba la profesión, pero la información estaba escrita en español y los militares no podían entenderla. Le sellaron el documento y pudo continuar.

“Esa fue una frase salvadora. El señor, la inteligencia, la rapidez y el medio estuvieron de mi lado”, resumió.

La urgencia de George Almendras en el juzgado

 Jean Georges Almendras en su época de cronista de calle.
Jean Georges Almendras en su época de cronista de calle.

En el mismo segmento, Cotelo le planteó otra consigna: “Trabajando en la puerta del juzgado, ¿respondés por más o por menos?”. Almendras volvió a elegir “más” y aseguró tener muchísimas historias después de haber pasado tantas horas en sedes judiciales.

Entre ellas recordó una situación mucho menos peligrosa, pero bastante más incómoda y jocosa.

Durante una jornada en las sedes judiciales de Bartolomé Mitre, esperaba junto al camarógrafo Daniel Rodríguez a que ingresara un detenido. Llevaban horas de guardia cuando Almendras comenzó a sufrir “dolores estomacales terribles”.

La situación se convirtió, según sus propias palabras, en “una urgencia, con cuerpo catástrofe para ir al baño”.

Como no podía abandonar el puesto, decidió jugársela. Le avisó a Rodríguez y aprovechó que conocía el edificio y sabía dónde había un baño, un dato que no manejaba cualquiera.

“Subí esas escaleras corriendo, el policía me dice: ‘Almendras, ¿adónde va? No puede entrar’. ‘Tengo que entrar porque si no acá pasa una desgracia’, le dije”, recordó entre risas.

Finalmente consiguió llegar al baño del segundo piso, solucionar el problema y regresar a la guardia. Mientras tanto, el camarógrafo esperaba para poder registrar el momento en que finalmente ingresara el detenido.

Por fortuna, esta vez la crónica terminó sin sobresaltos.

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