Una entrevista que comenzó con la intención de conocer las propuestas de un candidato a la presidencia de la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) terminó convirtiéndose en uno de los momentos más tensos y, finalmente, insólitos de Las voces del fútbol, programa de El Espectador Deportes encabezado por Julio Ríos.
El invitado fue Javier Castro, un aspirante poco conocido a conducir la AUF, que llegó al estudio con documentación y una serie de planteos sobre la situación del fútbol uruguayo. Sin embargo, desde los primeros minutos el diálogo tomó un rumbo inesperado: en lugar de responder las consultas y desarrollar sus propuestas, Castro comenzó a interrogar a Ríos y al resto de los integrantes del programa.
“¿Me viniste a hacer una entrevista a mí o la entrevista te la hago yo a vos?”, reaccionó Ríos en uno de los primeros cruces, sorprendido por la dinámica que había adquirido la conversación.
La tensión aumentó cuando Castro cuestionó el trabajo periodístico del conductor y aseguró que lo veía menos “incisivo” que dos décadas atrás. “Cuando te conocí (...) hace 20 años atrás, eras otro tipo, otra persona”, expresó. Ríos rechazó el comentario y aseguró que seguía siendo “exactamente el mismo tipo de toda la vida”, además de recordar los costos profesionales que, según dijo, pagó por sus posiciones.
Alberto Pérez también intervino para intentar encauzar la entrevista hacia las propuestas del candidato. “Yo quiero escuchar las propuestas que usted tiene”, planteó. Castro mencionó entonces algunos de los ejes de su proyecto, entre ellos medidas de transparencia, combate a la corrupción e inversiones en infraestructura para los clubes.
Uno de sus planteos contemplaba destinar unos 950.000 dólares por institución para infraestructura, mediante un esquema de financiamiento bancario que, según explicó, no utilizaría los ingresos provenientes de los derechos de televisión. Las preguntas del equipo sobre cómo se financiaría la iniciativa derivaron en nuevos intercambios y diferencias.
Con el paso de los minutos, la entrevista se volvió cada vez más difícil de conducir. Castro hacía silencios, insistía en realizar preguntas a los periodistas y corporalmente se echaba hacia atrás, al punto de que varias veces Ríos le advirtió que se acercara al micrófono. El candidato reclamaba de Ríos y equipo una posición más contundente frente a distintas situaciones que denunciaba en la conducción del fútbol uruguayo. El comunicador, por su parte, reiteraba que su función era periodística y que el objetivo de la presencia del invitado era conocer qué proponía para la AUF.
"La gente ya sabe qué pienso de Bielsa, de (Ignacio) Alonso, con quienes he sido muy duro", insistió el periodista.
“Con mucho respeto, la verdad, pero no estoy escuchando propuestas tuyas. Estás haciendo preguntas más tú a nosotros”, le señaló por su parte Pérez, quien amagó con retirarse del estudio aunque luego regresó a su lugar, incrédulo.
La conversación entró definitivamente en zona de turbulencia cuando el Ríos cuestionó cuál era el verdadero objetivo de la visita. “No entiendo cuál fue tu objetivo de venir acá”, expresó. Castro respondió que uno de sus propósitos era denunciar públicamente situaciones que considera irregulares dentro de la AUF y también cuestionar la actuación de la prensa.
Después de aproximadamente media hora de un diálogo que nunca consiguió encauzarse, Ríos decidió dar por terminada la entrevista, aunque antes le ofreció al invitado un último espacio para expresarse libremente.
“Javier, tenés cinco minutos para decir lo que vos quieras”, le dijo.
La respuesta terminó de romper la entrevista: “No, no necesito cinco minutos. Ni tres, ni dos, ni un minuto. Ya me han demostrado la calidad de personas que son”. Castro se levantó y abandonó el estudio. Ya parado dijo su última frase: "Hay que ser más incisivo".
La tensión dio paso rápidamente al humor. Una vez que el candidato se retiró, los integrantes de Las voces del fútbol comenzaron a comentar con incredulidad lo que acababa de suceder.
“Parece joda esto”, lanzó Ríos, mientras en el estudio comparaban la situación con una cámara oculta y leían los mensajes que llegaban de una audiencia sorprendida por el particular intercambio.
“Hoy le divertimos la tarde a la gente, sin duda”, resumieron desde el programa. Alberto Pérez también optó por bajar la tensión y pidió tomar el episodio con sentido del humor.