Hay un fenómeno que se repite a lo largo del tiempo en los programas televisivos de talentos: ganar, muchas veces, no equivale a tener éxito. A veces, incluso, es mejor no ser vencedor.
Ese es el caso de Luz Gaggi, quien compitió en la edición argentina de La Voz en 2021 y quedó en segundo lugar. Ese fue solo el principio de su carrera: fue la artista de apertura de los shows que dio Paul McCartney en el Estadio Monumental en 2024, y también grabó dos álbumes de estudio.
El primero, Altar (2023), ya demostraba el amplio rango de géneros que Gaggi era capaz de manejar, con ritmos que van desde electrónica hasta el folklore.
Mientras busco la gloria (2026), el segundo, cuenta con una particularidad: fue producido por Cachorro López, una referencia de la música y el rock en español.
En diálogo con El País, Gaggi habló del proceso creativo del disco junto a él. “Creo que el disparador fue haber trabajado con él. Comenzamos el proyecto al hacer 'Avión a Madrid'. Nos miramos y acordamos que había que hacer un disco”, recuerda.
A su vez, resalta que la idea separarse un poco de Altar, y buscar nuevos sonidos y géneros con el fin de crecer artísticamente. “Cachorro me invitó a jugar mucho en cuanto a composición y a salir un poco de mi estructura. Escribí desde otro lugar”, dice.
La cantante también reconoce que ha tenido suerte. Grabó el primer disco afuera de Argentina y, en el segundo, trabajó con todo el equipo de López, a quien define como “científicos musicales”.
Las letras, de carácter personal, son un espacio catártico. “Puedo llegar a decir cosas que, tal vez, en una charla con mi madre no podría y que hasta el día de hoy me cuestan”, reconoce. Según ella, encuentra libertad escribiendo, pero también cuando se da cuenta de que alguien se siente identificado con lo que canta. “En este álbum toco temas que a veces son difíciles de hablar y los encaré desde un lugar musicalmente simpático y consumible”, asume.
Existe un riesgo en que se confunda con banalización, pero la tranquiliza saber que quienes la escuchan saben cómo aborda los temas y que es “un poco dramática”. Por ejemplo, una de las canciones que considera especiales es “Flores”, una canción que escribió para sus hermanas. “Soy el varón” también alberga un lugar especial en su corazón, ya que lo compuso antes de saber que iba a formar parte de un disco, y es el que cierra Mientras busco la gloria. “Es el que tiene más sangre”, explica Gaggi.
La cantante, que se crió mirando películas, seconsidera cinéfila e incluso comenzó a estudiar Dirección Audiovisual, acompaña el concepto musical y lírico con lo visual. “Siento que es muy importante, peleo para que todos los temas tengan videoclips porque siento que, al verlos, se arma otro mundo en la cabeza de la gente que los escucha”, afirma.
En vivo, su foco está en que la música se escuche igual de bien que en la versión de estudio y que lo que se vea tenga sentido con lo que se oye. “Me importa que la gente se lleve una experiencia”, agrega.
Más allá de que Mientras busco la gloria se lanzó recientemente y que, según ella, pudo hacer todo lo que quería allí, Gaggi ya volvió al estudio. “La música no es solo mi trabajo, también es mi vida”. Planea seguir experimentando con géneros y sonidos en el futuro.
Con solo 24 años, ha construido una carrera sólida con una rapidez envidiable. De hecho, se enteró que iba a abrir los shows de McCartney una semana antes de ellos. Al ser consultada sobre cómo lo sobrelleva, confiesa que hace mucha terapia y está “muy analizada”, pero que tener un entorno protector también la ayuda. “Pase lo que pase, soy cantante, lo que pase por fuera de eso no importa. Hay mucha gente que banca mi laburo y siento que hay una comunión. Crezco con esto y lo vivo de una manera muy tranquila, pero teniendo en cuenta que la columna vertebral de todo es la música”, concluye.
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