Paul McCartney, el músico que revolucionó el mundo con sus letras y melodías profundas y pegadizas, tuvo una niñez todo menos sencilla. A través de su música logró procesar y canalizar sus emociones, expresando sentimientos de los que muchos se sentirían identificados. En su libro Blackbird Singing: Poems and Lyrics, 1965-1999 menciona: “La tristeza no es tristeza. Es felicidad con chaqueta negra”.
Allí aparece su concepción del sufrimiento que lo atraviesa como figura pública. McCartney percibe el sufrimiento como insumo. Más que una emoción negativa, es algo único que puede convertirse en material creativo y en aprendizaje para quien escucha. De este modo, la continuación de la cita es una cadena de equivalencias: "Las lágrimas no son lágrimas. Son bolas de risa bañadas en sal. La muerte no es muerte. Es vida que se tiró de un acantilado alto".
Su frase se hizo viral por su propuesta para lidiar con las adversidades: no negar el dolor, sino cambiar el foco para mirarlo con otra luz. En esa torsión del sentido se apoya buena parte del legado de Paul McCartney como compositor. Él convierte momentos íntimos en frases simples, con alcance masivo, capaces de alojar lecturas opuestas sin volverse confusas.
Las tragedias personales que marcaron a Paul McCartney y su forma de componer
La frase de Paul McCartney plantea que si se puede describir la tristeza como “felicidad” vestida de negro, entonces el dolor no se elimina, pero deja de ser un callejón sin salida. Esa tensión entre llanto y risa, entre caída y empuje, es la que muchas veces el público reconoce en el universo Beatles y luego en la obra solista de McCartney.
@gq 'Let It Be' came to #paulmccartney in a dream #thebeatles #letitbe #songwriting ♬ original sound - GQ
Con estas palabras, el artista demuestra una mirada particular del dolor que se puede interpretar a la luz de los acontecimientos que vivió en su juventud. A los 14 años perdió a su madre, Mary McCartney, que falleció de cáncer. Este hito lo marcó profundamente e inspiró sus canciones más reconocidas como Let it be. Unas décadas después presenció otra trágica muerte: la de su esposa Linda McCartney, en 1998 que también falleció de cáncer. Lejos de que esto lo frenara en su carrera creativa, tomó el dolor como motor para salir adelante y atravesar la vida con la música como su mayor aliado.
When I find myself in times of trouble, mother Mary comes to me, speaking words of wisdom, let it be. And in my hour of darkness she is standing right in front of me, speaking words of wisdom, let it be.
-
Madonna se reinventa como diva pop con un cortometraje cargado de estrellas y seis nuevas canciones
Asesinaron a Talay Riley: el compositor de hits de Dua Lipa, Zendaya y Britney Spears fue apuñalado en su casa
“A Chorus Line”, el musical de Broadway nacido de grabaciones secretas, llega por primera vez al teatro Solís