La profunda reflexión de Paul McCartney sobre por qué los recuerdos de la niñez son los más preciados en la vejez

La filosofía de Paul McCartney sobre el éxito y el valor de la libertad creativa en la vejez.

Paul McCartney.
Paul McCartney.
Foto: Mary McCartney.

Jon Pareles - The New York Times
En el nuevo álbum de Paul McCartney, The Boys of Dungeon Lane, muchas de las nuevas canciones revisitan la infancia en Liverpool y los primeros días de los Beatles. En la canción “Down South”, recuerda cómo llegó a conocer a John Lennon mientras hacían dedo hacia a Londres. Ringo Starr se une a McCartney para cantar y tocar la batería en “Home to Us”, sobre su poco glamorosa ciudad natal.

McCartney hizo el álbum con Andrew Watt, un productor ganador del Grammy que ha grabado con Rolling Stones, Miley Cyrus, Lady Gaga, Iggy Pop y Pearl Jam. “Es increíble ver trabajar a Paul”, dijo Watt en una entrevista telefónica. “Hay gente que habla de hacer 10.000 horas de algo para alcanzar cierto nivel: él tiene un millón de horas haciendo discos y grabando. Así que su capacidad para entender micrófonos y cómo arreglar, cómo componer, cómo tocar cada instrumento es simplemente increíble. Y se divierte mucho cuando toca. Salta por la habitación, va de un instrumento a otro, baila, se ríe. Trabajar con él es una experiencia realmente alegre”.

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El nuevo disco.
Imagen: Difusión.

Chad Smith, baterista de Red Hot Chili Peppers que fue un sustituto de última hora para la actuación en el programa televisivo SNL, fue igualmente efusivo. “No tengo suficientes adjetivos para decirte lo increíble que fue”, dijo Smith en una entrevista telefónica. “No dejaba de decirme que me divirtiera. Él no es un músico que tiene que seguir tocando o haciendo discos. Es muy inspirador ver esa energía. Realmente le encanta”. Para McCartney, colaborar con Watt le abrió recuerdos. “Un productor más joven me anima a desempacar todas mis historias”, dijo McCartney. “Principalmente los Beatles, porque eso fue lo primero cuando éramos niños. Y ese tipo de recuerdos, creo que para la mayoría de la gente, son los más preciados”.

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Paul McCartney en vivo en México, en 2023.
Foto: MJ KIM

The Boys of Dungeon Lane también se regocija en la alegría musical de toda la vida de McCartney. Su tema de apertura, “As You Lie There”, explota desde una acogedora reminiscencia hasta llegar al grito estilo Little Richard de McCartney. “Never Know” se vuelve psicodélica, con voces de sílabas sin sentido en contrapunto y una majestuosa acumulación final. “Salesman Saint”, una canción sobre los padres de McCartney sobreviviendo a la Segunda Guerra Mundial en Liverpool con “risas y una canción”, se mueve a través de metros cambiantes y de repente brotan metales de big band con swing.

Últimamente, los recuerdos de McCartney han estado rematerializándose. El Salón de la Fama del Rock & Roll en Cleveland acaba de inaugurar una exposición dedicada a Wings, la banda exitosa de McCartney en los años 70. Él proporcionó algunos disfraces y artefactos, pero no su bajo Höfner con forma de violín. “No puedo darles mi bajo, porque lo estoy usando hoy”, fue su respuesta cuando le preguntaron.

En Londres, el antiguo edificio de los estudios Apple en el 3 de Savile Row reabrirá como museo. Los fanáticos podrán visitar el estudio reconstruido en el sótano donde los Beatles grabaron “Let It Be” y la azotea donde la banda dio su último breve concierto. “Museo implica polvo”, dijo McCartney. “No creo que vaya a ser así. Creo que va a ser bastante animado”.

Dungeon Lane, que se menciona en la canción “Days We Left Behind”, es un camino en Liverpool que lleva a la orilla del río Mersey, donde McCartney disfrutaba observar aves. También era donde acechaban los matones locales, y un día le robaron su reloj. “Cuando escribes cosas, escribes algo y se convierte en una metáfora de más de lo que estás poniendo”, dijo, y citó la letra de la canción. “‘Algunos sentirán el dolor, pero otros estaban destinados a más’. ‘Otros estaban destinados a más’ somos nosotros, los que logramos salir”. Sin embargo, continuó: “Conozco a muchos chicos de Dungeon Lane que no lo lograron. Muchos de mis amigos son los que no tuvieron un gran éxito en sus carreras”.

John Lennon. Foto: Archivo.

La canción también menciona el 20 de Forthlin Road en Liverpool, la casa -ahora propiedad del National Trust de Gran Bretaña- donde McCartney y Lennon comenzaron su sociedad como compositores. “Casi siempre nos sentábamos juntos con dos guitarras acústicas y nos lanzábamos ideas el uno hacia el otro”, contó McCartney. “Mirando hacia atrás, no podría haber buscado un mejor compañero”. Añadió: “John tenía un filo mucho más duro, que me gustaba mucho. Cuando trabajábamos juntos, era muy inspirador, muy útil tener ese tipo de filo. Y creo que posiblemente fue bueno para él tener algo menos duro, algo quizás un poco más romántico. Es solo mi forma, ya sabes. Soy ese tipo de persona. Me gustan ciertas cosas que algunos podrían desdeñar y decir: ‘Dios mío, qué cursi’”.

Pero a veces, también se ha sentido incomprendido. “Es curioso cómo te encasillan”, dijo. “Que me llamen el lindo de los Beatles fue como el peor insulto que podían hacerme. Realmente no me gustaba. Es como: ‘No, no, no, soy más que eso’. Pero también es cierto que si estoy escribiendo una canción, me gusta que tenga ese elemento amoroso. Pero para compensarlo, a menudo encuentro que se cuela algo un poco más realista. Me gusta la mezcla de ambos”.

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Paul McCartney durante un show en vivo.
Foto: MJ Kim / Paul McCartney bajo licencia de MPL Archive LLP

Su don melódico puede ocultar sus momentos más oscuros. Cuando le pregunté qué canciones suyas que no eran hits prefería, citó “Daytime Nightime Suffering” y “Arrow Through Me”, dos canciones de Wings de los años 70 que no solo están llenas de giros musicales, sino que también albergan pensamientos problemáticos. McCartney revisitó sus viejos métodos de estudio mientras hacía el nuevo álbum.

Durante una reorganización empresarial de EMI, el sello de toda la vida de los Beatles, sus contadores decidieron vender el equipo de su estudio Abbey Road. McCartney compró muchos de los instrumentos, entre ellos el mellotron que usó en “Strawberry Fields”, el clavicordio que tocó en “Because” y una grabadora de cinta Studer de cuatro pistas que podría ser la que se usó para grabar “Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band”, aunque McCartney no ha podido documentar si es exactamente esa máquina.

Ya no le preocupa tener éxitos. “Al intentar ser creativo, está bien que a mucha gente le guste”, dijo. “Pero no es el fin último. No es ni de lejos tan importante para mí como lo es para otras personas. Me gusta la libertad. Y si la libertad lleva a un éxito, genial. Si la libertad lleva solo a que yo lo disfrute, probablemente sea incluso mejor”.

Lo que importa para él ahora es simplemente hacer música. “Es un mundo mágico, la música”, sostiene. “Científicamente, incluso, no es más que un montón de frecuencias. Entonces, ¿cómo pueden estas frecuencias afectar a tu corazón? Lo entiendo más cuando la música, como en una canción, tiene una letra. Pero si es solo una melodía instrumental, ¿Cómo es que eso puede hacerte llorar? Eso es magia. Me encanta”.

Al terminar la entrevista, McCartney se quedó en el umbral de la puerta, observando cómo dos empleados del estudio se apresuraban en direcciones opuestas. Sonrió y se despidió: “Hello goodbye”.

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