En Sarandí Grande se organizaron tres micros, ya completos, para viajar este viernes a Montevideo. Todos van al mismo lugar: la Sala Zitarrosa, donde Lucía Chappe presentará su primer espectáculo propio de esa magnitud. La cantante floridense estrenará en vivo Un puñado de mi ser, su flamante álbum debut, a las 21.00, dentro del ciclo Marea. Las entradas se venden en Tickantel a 500 pesos.
En su ciudad encontró sus primeros escenarios y un público que la acompaña desde entonces. "En Sarandí siempre me apoyaron desde que arranqué, me abrieron puertas en todos lados para que vaya a tocar", cuenta a El País. Este viernes se encontrarán músicos, bailarines y parte de la gente que la acompañó en el camino. Será una noche para recorrer las distintas facetas de su música.
Su disco debut le llevó casi dos años. Lo produjo junto a Federico Garabagno, su guitarrista y responsable de los arreglos, y reunió composiciones propias con versiones de Amalia de la Vega ("Como un nudo en la pata"), Aníbal Sampayo ("Cielo en flor") y Carlos López Terra ("Huella de los pelajes"). Hubo canciones que cambiaron varias veces durante la grabación: una estrofa nueva, un arreglo que surgía mientras trabajaban en otro tema. "Tuve que cultivar mucho la paciencia", admite. El resultado combina guitarras criollas, guitarrón y acordeón con batería, guitarra eléctrica y hasta un coro de murga. El título del álbum resume esas etapas.
Chappe admira los arreglos de guitarras de Amalia de la Vega y Alfredo Zitarrosa, y tiene cuatro guitarras en su banda. Por eso quiso que “Cielo en flor”, de Sampayo, conservara una sonoridad tradicional, con guitarras y guitarrón. En cambio, "El vals" —que, a pesar del título, no es un vals, aunque en plena canción se explica el juego— incorpora acordeón, batería y guitarra eléctrica.
También es docente y sabe que no siempre resulta sencillo acercar las grabaciones antiguas a los adolescentes. En clase les lleva versiones actuales, sin dejar de contarles de dónde vienen las canciones. "A veces a la gurisada más joven le cuesta digerir un folclore más añejo", explica. Por eso no ve contradicción entre una guitarra eléctrica y el repertorio de raíz. "Que conozcan nuestra música, nuestras letras, nuestras canciones, nuestros ritmos", resume.
Otro interés que alimenta el álbum es la música de la región. En "Contrapunto", una canción que conoció por la versión de Pepe Guerra incluida en Cantos de la Patria Grande (2002), se reúne con el dúo uruguayo Copla Alta y el brasileño Cristiano Quevedo. La grabaron en 2024. Le propuso a Quevedo que cantara su parte en portugués, aunque existía una versión enteramente en español. "El folclore es regional, las danzas son compartidas entre todos los países vecinos", explica. Con ese mismo espíritu invitó al dúo argentino El Revire a participar en “Cielo en flor”.
La historia más personal de Un puñado de mi ser nació mucho antes de que imaginara grabar un disco. A los 11 años encontró una guitarra criolla en casa de sus abuelos, en Sarandí Grande. La agarraba cada vez que iba de visita y trataba de tocar alguna melodía. Sus padres vieron el interés y le propusieron empezar clases. Más adelante descubrió que había pertenecido a José Carlos, un tío suyo que murió a los 16 años, cuando su padre acababa de nacer.
La guitarra había quedado guardada durante décadas, en suspenso. Con el tiempo, Lucía consiguió otros instrumentos para presentarse en vivo y la vieja criolla volvió a quedar en Sarandí Grande. Hace poco decidió recuperarla, acondicionarla y llevarla a su casa. Hoy la tiene colgada en el living. Mientras habla con El País, la mira y recuerda la pregunta que se hizo al reencontrarse con ella: "¿Quién era José Carlos?".
Empezó a preguntarles a su padre y a sus tíos. Así aparecieron recuerdos, anécdotas y dos objetos reveladores: un cassette y un diario íntimo en el que José Carlos escribía sobre sus días. Descubrió que quería ser marinero, amaba el fútbol y tenía un humor en el que ella se reconocía. "Me siento muy parecida a él en un montón de cosas", cuenta. Esas pistas inspiraron "A José Carlos", en la que el barco, la guitarra y el fútbol se convierten en maneras de contar la vida de alguien a quien nunca conoció.
Compuso la canción con Iván Quimpos, vinculado al carnaval. La música tomó un aire de murga canción y Chappe pensó que era el momento de invitar a Alejandro Balbis, a quien admira desde hace años. Él aceptó y se reunieron a tomar un café en la casa de la cantante para trabajar sobre lo que ya tenían. La grabación despega con guitarras y crece hasta incorporar coro y batería de murga. El videoclip también recupera la historia familiar: aparecen fotos de José Carlos, aquel casete que encontró y, por supuesto, la guitarra que heredó. “A la familia, te imaginás que le llegó muy movilizante”, recuerda.
La memoria vuelve a aparecer en la conmovedora "Huella para renacer", otra composición de Quimpos, dedicada a la hermandad y la resistencia entre mujeres. Cuando leyó la letra, Chappe pensó enseguida en Luana. Le gustaba la fuerza de su voz y sabía que había empezado su carrera cantando folclore. Grabaron juntas y modificaron algunas melodías para darle más potencia al pasaje que repite "soy todas". En el videoclip participan Las Requintas, un grupo femenino de danza folclórica. La grabación —al igual que "El vals"— suma batería y guitarra eléctrica.
Este viernes interpretará el disco completo y otras canciones que la acompañaron antes de grabarlo. Entre los invitados estarán Balbis, Anita Valiente y Jorge Gabriel Noble. Será el concierto más largo que haya preparado y la posibilidad de compartir todas esas canciones con quienes la siguen desde sus comienzos. En la sala estarán también los pasajeros de aquellos tres ómnibus que viajarán desde Sarandí Grande. Con ellos llegará a Montevideo una parte de las raíces que Chappe celebra en Un puñado de mi ser.
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