An Espil pasó buena parte de los últimos dos años cantando las canciones de otros. Homenajeó a Amy Winehouse, Erykah Badu, Radiohead, Sui Generis y Coldplay, exploró voces muy distintas y llegó a un público que, en muchos casos, ni siquiera conocía su música. Después de tantos recitales dedicados a artistas que admira, volvió a sus canciones y eligió para el regreso un título que juega con todos esos homenajes: Tributo a An Espil.
Y ese particular homenaje llegará a Montevideo el sábado 14 de noviembre. La cantante y compositora argentina es una de las voces de Nafta, la formidable banda de soul, R&B y funk que se ganó un público fiel en Uruguay. También tiene una obra entre el jazz y el pop y proyectos con el pianista Cirilo Fernández.
Se presentará en Inmigrantes, a las 21.30, con arreglos fieles a sus grabaciones. Las entradas se venden en RedTickets por 550 pesos.
Su faceta de intérprete también quedó registrada en A Rush of Blood to the Head, que grabó con Nacho Amil. A piano y voz, recrearon el segundo álbum de Coldplay: en “The Scientist” y “Clocks”, Espil hace suyas las canciones con una delicadeza y una profundidad admirables. Cuenta a El País que abordar tantos repertorios fue “un entrenamiento vocal fuerte” y un regreso a sus comienzos como cantante.
En enero cruzó el Río de la Plata con su auto a bordo de un buque, recorrió la costa y mezcló conciertos con vacaciones. Se quedó con ganas de tocar en Montevideo, así que ahora saldará esa deuda. La acompañarán Valentín Almada, en teclados y bajo, y Juan Pablo Alfieri, que combina batería, pistas y samples. “Por primera vez salgo con la música bien parecida a la música de estudio, sin versionarla o adaptarla”, explica.
Habrá canciones de Jesica Alegría (2021) y Laura Polines (2025), discos inspirados en personajes de Los Simpson. El primero nació de una frase que Espil había anotado durante un enredo personal: “Tengo que activar otra ya”.
Después recordó a Jesica, la hija del reverendo Alegría, que despacha a Bart Simpson dándole la espalda con un desconcertante “Tengo que voltear mi silla hacia allá”. La asociación terminó convertida en una canción con un sample de la serie. Matías, su compañero de Nafta, sugirió abrir con ella el disco, que tomó su nombre.
Ambos trabajos los hizo con Iván C. Bakmas. Para Laura Polines le pidió acceso a toda su carpeta de bases, incluso las que él no había elegido para ella. Aparecieron brujos, juegos y situaciones fantásticas; el universo ya no era tan simpsoniano. Hasta pensó en una tercera entrega sobre la “jirafona insípida”, una muchacha que aparece un instante en el episodio de Jesica Alegría. Le gustaría inventarle una historia, aunque todavía duda.
Pero hay otro disco que quiere hacer desde hace tiempo: uno largo y enteramente suyo. “Estoy en deuda conmigo de hacer algo que sea propio”, admite. Disfruta escribir sobre la música de Cirilo o Iván, aunque cada colaboración le consume energía. Imagina un sonido más orgánico y analógico, menos electrónico, que ponga las letras y la voz en primer plano. “A mí se me hace muy profundo componer. Me puede cambiar el día, la semana”, dice.
Sobre el escenario, esa intensidad convive con el humor y el magnetismo de su presencia. Espil improvisa chistes y con Cirilo desarrolló una dinámica de stand-up. “No me gusta caretear nada”, dice. Mientras canta está atenta a cada reacción y evita los silencios, pero termina agotada: cuando otros salen de fiesta, ella preferiría irse sola a tomar un café.
En Inmigrantes tendrá al público a unos pasos, lejos de las multitudes que conoce con Nafta. Esa cercanía la devuelve a la razón por la que empezó a cantar: hacer sus canciones, tocarlas y viajar con ellas. “Es el sueño, el primero”, comenta. “Todo lo demás vino en consecuencia”.
- De Los Redondos a Italia y Nueva York: Carolina Bello y el libro que pregunta qué hacemos con lo que nos falta Los Mockers, los Stones uruguayos: la banda de culto que forjó el rock rioplatense y prepara un documental Las últimas grabaciones de Ruben Rada: el estreno con Dyango, los planes con Cazzu y una improvisación inédita