Elecciones de medio término en EE.UU.: las claves de una votación que definirá el futuro de Donald Trump

Este martes los estadounidenses renuevan el Congreso en las "midterms". Trump no está en la boleta, pero el resultado va a determinar cuánto margen tiene para gobernar en los dos años que le quedan.

El presidente Trump celebra un mitin en Dubuque, Iowa, dos días antes de las elecciones de medio término.
El presidente Trump celebra un mitin en Dubuque, Iowa, dos días antes de las elecciones de medio término.
Foto: AFP

En la víspera de las elecciones de medio término, que pueden cambiar el control del Congreso, demócratas y republicanos cierran este lunes la campaña con sus últimos actos. Donald Trump tiene previsto hablar esta tarde junto al estanque reflectante, al pie del monumento a Lincoln. El presidente impulsó su renovación y lo convirtió en uno de los emblemas de su proyecto para “restaurar” Washington.

Del lado demócrata predomina un optimismo moderado ante la posibilidad de recuperar el Congreso. Trump y los republicanos, en cambio, concentran los esfuerzos de las últimas horas en movilizar a sus votantes.

Las encuestas favorecen claramente a los demócratas en la Cámara de Representantes. Para el Senado sus chances también son buenas, aunque menos firmes. El voto anticipado ya batió un récord: 53 millones de estadounidenses votaron antes del día de la elección.

¿Qué son las elecciones de medio término?

Las "midterms" o elecciones de medio término son, justamente, las elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos. Se hacen dos años después de cada elección presidencial y en ellas se renueva el Congreso. Este martes 3 de noviembre se vota la Cámara de Representantes entera, que tiene 435 bancas, y 35 de las 100 bancas del Senado. También se eligen 36 de las 50 gobernaciones.

Congreso en el Capitolio / El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se dirige a una sesión conjunta del Congreso en el Capitolio el 4 de marzo de 2025.
Congreso de EE.UU.
Foto: AFP

Trump no está en la boleta, pero se juega mucho e incluso ha animado a sus electores a hacer de cuenta que él figura "en la lista". Hoy los republicanos tienen mayoría en las dos cámaras, aunque en la Cámara de Representantes la ventaja es mínima: para tener mayoría hacen falta 218 bancas y los republicanos tienen 219. A los demócratas les alcanza con dar vuelta unos pocos distritos para quedarse con el control.

¿Qué estados definen la elección?

La mayoría de los estados vota siempre para el mismo lado. Por ejemplo, es sabido que California y Nueva York votan demócrata, y Wyoming y Oklahoma votan republicano. La pelea se da en un puñado de estados, sobre todo en las carreras al Senado.

Uno de los que más se miran es Texas, un bastión republicano desde hace décadas. Ahí el demócrata James Talarico, ex maestro y seminarista presbiteriano de 37 años, aparece adelante en las encuestas frente al republicano Ken Paxton.

En Michigan se puede hacer historia. El demócrata Abdul El-Sayed podría convertirse en el primer senador musulmán de Estados Unidos. Es médico, hijo de inmigrantes egipcios y tiene un perfil de izquierda, en la línea de Zohran Mamdani, el alcalde de Nueva York.

 El candidato demócrata al Senado de los EE. UU. por Michigan, Abdul El-Sayed, habla durante un mitin en The Congregation el 3 de agosto de 2026 en Detroit.
El candidato demócrata al Senado de los EE. UU. por Michigan, Abdul El-Sayed, habla durante un mitin en Detroit.
Foto: AFP

Maine, Ohio, Iowa y Nebraska también están entre las carreras más parejas.

Además del control del Congreso, las elecciones de medio término funcionan como termómetro para 2028. Los senadores y gobernadores que ganen ahora van a tener peso en la discusión sobre hacia dónde va el Partido Demócrata: si se inclina hacia el progresismo o si se mantiene más hacia el centro.

Además, las elecciones legislativas suelen ser el trampolín de futuros líderes. Barack Obama pasó del Senado a la Casa Blanca en apenas cuatro años.

Manifestantes a lo largo de las calles desde la caravana del presidente de EE. UU., Donald Trump, mientras este se dirige al Five Flags Center el 1 de noviembre de 2026 en Dubuque, Iowa.
Manifestantes a lo largo de las calles desde la caravana del presidente de EE. UU., Donald Trump, mientras este se dirige al Five Flags Center el 1 de noviembre de 2026 en Dubuque, Iowa.
Foto: AFP

Varias figuras de peso en la política estadounidense dieron el salto en una elección de medio término. Ronald Reagan ganó la gobernación de California en 1966, y 14 años después llegó a la Casa Blanca. Marco Rubio, hoy secretario de Estado, entró al Senado en la ola republicana de 2010. Alexandria Ocasio-Cortez, una de las principales referentes del ala progresista demócrata, llegó a la Cámara de Representantes en las midterms de 2018.

Midterms, ¿un plebiscito sobre Trump?

Las elecciones de mitad de mandato suelen leerse como un plebiscito sobre el presidente de turno. Esta vez, es el propio Trump el que plantea la elección en esos términos. En un acto en Carolina del Sur les pidió a sus votantes: “Hagan de cuenta que estoy en la boleta”. En la convención republicana de Dallas fue más lejos: “¿Saben qué pasa si no votan? Se van al infierno”.

Con esos mensajes busca movilizar a su base en un momento en que su popularidad está en baja, golpeada por la suba de precios tras el inicio de la guerra con Irán.

¿Qué dicen las encuestas?

Según la última encuesta de Reuters/Ipsos, Trump tiene un 32% de aprobación, cerca de su mínimo histórico.

En la intención de voto para el Congreso, los demócratas tienen alrededor de 51% y los republicanos 43%. Además, los demócratas están más entusiasmados: 46% de sus votantes dice estar muy entusiasmado con ir a votar, contra 30% de los republicanos. Esto importa porque en las midterms vota mucha menos gente que en una elección presidencial, y gana el partido que logra movilizar a los suyos.

Donald Trump aparece junto a la candidata republicana al Senado por Iowa, la congresista Ashley Hinson (republicana por Iowa).
Donald Trump aparece junto a la candidata republicana al Senado por Iowa, la congresista Ashley Hinson (republicana por Iowa).
Foto: AFP

La historia también juega en contra. Es muy raro que al partido del presidente le vaya bien en las elecciones de mitad de mandato. Las excepciones recientes son Bill Clinton en 1998 y George W. Bush en 2002, después de los atentados del 11 de setiembre. En 2018, en el primer mandato de Trump, los republicanos perdieron unas 40 bancas en la Cámara.

Según el pronosticador Decision Desk HQ, los demócratas tienen un 80% de chances de quedarse con la Cámara de Representantes. En el Senado la pelea está mucho más pareja.

¿Pueden hacerle juicio político a Trump si los republicanos pierden?

Trump lo viene advirtiendo desde enero. En una reunión con diputados republicanos dijo que, si pierden, los demócratas “van a encontrar una razón para hacerme juicio político”. Lo repitió después en actos en Carolina del Sur y en Texas. Para saber qué tan viable es, hay que separar dos cosas. Si los demócratas ganan la Cámara, van a poder citar testigos, pedir documentos y abrir investigaciones sobre el gobierno.

El juicio político en sí es otro asunto. La acusación la vota la Cámara por mayoría simple, así que es posible. Pero el juicio lo hace el Senado, y para destituir al presidente la Constitución exige el voto de dos tercios de los senadores presentes. Con el Senado completo, serían 67 de 100. Aun en el mejor escenario, los demócratas llegarían a unas 54 bancas, según las proyecciones de Fox News.

A Trump ya lo acusaron dos veces en su primer mandato, y en las dos el Senado lo absolvió. Por eso muchos demócratas evitan comprometerse con un nuevo juicio político: temen que les cueste votos y prefieren concentrarse en otros temas como la migración o la guerra en Irán. El ala socialista de los demócratas, que podría colocar a un número récord de diputados y senadores, quiere incluso abrir el debate sobre el futuro de la policía migratoria (ICE).

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante un acto en el Five Flags Center el 1 de noviembre de 2026 en Dubuque, Iowa.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, habla durante un acto en el Five Flags Center el 1 de noviembre de 2026 en Dubuque, Iowa.
Foto: AFP

Los republicanos esperan apenas mantener el control de una de las dos cámaras, y obligar a los demócratas en la Cámara de Representantes a negociar las partidas presupuestarias.

¿Qué pasa si los demócratas ganan la Cámara de Representantes?

La herramienta más concreta que tendría el Partido Demócrata en el Congreso es el presupuesto, porque ningún gasto del gobierno puede aprobarse sin la Cámara. Podrían negar fondos a ciertas políticas, como los operativos migratorios o la guerra con Irán, o ponerles condiciones. Lo mismo vale para promesas de campaña como el cheque de 5.000 dólares que Trump ofreció "a todos los adultos del país" si los republicanos retienen el Congreso, que necesitaría una ley.

No obstante, hay un detalle de calendario: el nuevo Congreso asume recién el 3 de enero. Hasta esa fecha sigue en funciones el actual, con mayoría republicana, en un período que en Estados Unidos llaman “lame duck” (“pato rengo”). En ese tiempo tienen que resolver, por ejemplo, la prórroga del presupuesto, que vence el 11 de diciembre.

Vista del Capitolio de Estados Unidos, en Washington D.C.
Vista del Capitolio de Estados Unidos, en Washington D.C.
Foto: AFP

¿Puede Trump gobernar por decreto?

El presidente puede seguir emitiendo decretos como lo ha hecho de manera frecuente desde el principio de su mandato. En esta administración ya firmó 288 órdenes ejecutivas, más de 500 si se suman los dos mandatos. Pero un decreto tiene límites, ya que no puede ir contra una ley ni gastar dinero que el Congreso no aprobó.

Si además pierde el Senado, se le traban los nombramientos de jueces y de integrantes de su gabinete. En definitiva, de perder la Cámara, los dos años que le quedan a Trump en la Casa Blanca se le harán cuesta arriba.

Donald Trump firma una orden ejecutiva en el Salón Oval de la Casa Blanca.
Donald Trump firma una orden ejecutiva en el Salón Oval de la Casa Blanca.
ANNA MONEYMAKER/AFP fotos

Gasto millonario en campaña

Estas elecciones de mitad de mandato han registrado un gasto de unos 11.000 millones de dólares en publicidad, gran parte de los cuales provienen de donantes individuales.

El multimillonario Elon Musk, aliado de Trump que encabezó el llamado DOGE —una instancia creada por el presidente para achicar el tamaño del gobierno federal—, aportó casi 500 millones de dólares para favorecer la elección de candidatos republicanos.

Del lado demócrata, el gran donante es el también multimillonario George Soros, que no solamente apoya a políticos, sino a candidatos de demócratas para fiscales, gobernadores o alcaldes.

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