Estuvo a punto de no llegar. Aquel viernes 14 de marzo de 2025, Abril Olivera acababa de cantar junto a An Espil, su compañera en los coros de NAFTA, en Rosario. La noche siguiente, Julieta Rada presentaría el disco Candombe con entradas agotadas en el Teatro Solís. Todo indicaba que se perdería una de las noches más importantes en la carrera de la cantante uruguaya.
“Por suerte, Juli me insistió”, recuerda desde Buenos Aires. “Por fuera de que es mi amiga, es una colega que respeto muchísimo y que me inspira”. Así que valía la pena intentarlo. “Hicimos unos manejes para que pudiera estar. Me pasaron a buscar en auto y me fui directo a Montevideo. Llegué justo para probar sonido y pude subir al escenario”.
Juntas cantaron “Mulata chancletera”, el clásico de Pedro Ferreira, y “Stevie”, el entrañable homenaje de Rada a Stevie Wonder. La sonrisa de ambas, el baile acompañado por tambores y, sobre todo, el abrazo final confirmaron que el viaje había valido cada kilómetro. Fue una de las postales de aquella noche consagratoria, que quedó registrada en video y en el disco Candombe (en vivo, Teatro Solís).
“Amo ir a Montevideo. Es de mis planes favoritos cuando se trata de viajar”, dice. Y no cuesta creerle. En los últimos años cruzó el Río de la Plata varias veces junto a NAFTA, la banda que convirtió su mezcla de soul, R&B y hip hop en uno de los fenómenos musicales más originales de la región. Con la banda, actuó en Cosquín Rock Uruguay, pasó por el Buena Vibra y agotó dos funciones en Sala del Museo. Ahora volverá a cruzar el río para presentar, justamente, Río de la Plata.
El álbum, el segundo de su obra solista, será el eje del show que ofrecerá en Inmigrantes. La fecha original, prevista para el jueves 23 de julio, se agotó en cuestión de días, así que se sumó una para el miércoles 22. Entradas en RedTickets a 600 pesos.
El nombre del disco no es casual. Así como el Río de la Plata une dos orillas, el nuevo trabajo de Olivera funciona como un punto de encuentro entre tradiciones musicales que hasta hace poco parecían lejanas entre sí.
El R&B sigue siendo su lenguaje, pero ahora convive con boleros, bossa nova, samba, guitarras criollas y una sensibilidad profundamente rioplatense. Si Abril, su debut de 2023, estaba construido sobre sintetizadores y canciones guiadas por el groove —entre ellas “MKOB”, grabada con Fito Páez—, Río de la Plata expande esa búsqueda hacia un terreno más íntimo y conceptual.
La transformación comenzó en el Delta del Tigre argentino. Allí, rodeada de agua, árboles y casas de madera, encontró el escenario ideal para escapar del R&B más clásico y abrir el juego hacia nuevos sonidos. “Tenía ganas de que aparecieran otras sonoridades. Al estar en una casa de madera conecté con algo mucho más acústico. Quería coquetear con otros estilos sin perder el eje del R&B, que es mi lenguaje y siempre lo va a ser”, explica.
Ese cruce de lenguajes atraviesa buena parte del repertorio. En la delicada y desgarrada “Beso eterno”, por ejemplo, un bolero se funde con samba, vibráfonos, arreglos de cuerdas y guitarras criollas. “Me dieron ganas de traerlo al universo de Río de la Plata, que no se fuera tanto para el tango ni para el bolero tradicional”, cuenta. “Se generó ese híbrido musical que me parece re especial”.
La búsqueda también se refleja en “Arrancarte el corazón”, una de las primeras canciones que escribió después de terminar Abril. Para Olivera, el disco tenía que sentirse como un viaje. “Quería que la historia narrativa arrancara con una historia de amor muy cruda y después se fuera desarrollando”, dice. Por eso, la frase inicial marca el tono del relato: “Sé que te hice mal, no fue mi intención”, canta con dulzura.
“Siempre aparecen pequeñas imágenes que después voy desarrollando. Se trata de encontrarles una sonoridad y convertirlas en historias que acompañen a la gente”, explica.
El vínculo con Uruguay también se filtra en los créditos. Matías Rada aporta el talk box funky sobre el que se construye la adictiva “A la salida”, mientras que Julieta Rada suma su voz a “Acuerdo”, una balada en la que el R&B dialoga con la bossa nova. Ambas canciones, al igual que “Arrancarte el corazón”, expanden el universo visual de Río de la Plata con videos que prolongan sus paisajes, sus texturas y su clima íntimo.
Después de un disco atravesado por los vínculos amorosos, Olivera sintió la necesidad de cambiar el aire. Así nació “Vaga”, una canción bailable y con pasta de hit que rompe con el universo de Río de la Plata. La idea apareció casi por accidente durante un ensayo para abrir un show de Snarky Puppy. “Fue como decir: basta de hablar de amor”, cuenta entre risas. “Salió un tema muy descontracturado y me gustó tanto que decidí publicarlo”.
Aunque aclara que no anticipa el rumbo de su próximo álbum, “Vaga” brilla en escena. La versión en vivo, grabada en Niceto Club de Buenos Aires, lleva la canción a otro terreno: suma extensos pasajes instrumentales, un diálogo entre guitarra y saxo y un scat de Olivera que expande su costado más lúdico y virtuoso.
Ese concierto dará forma al primer disco en vivo de su carrera solista. “El vivo tiene algo fresco y divertido”, dice. Una parte de esa energía —aunque esta vez en formato de trío, con bajo, batería y guitarra— llegará también a Inmigrantes, donde también venderá los vinilos de Río de la Plata y Abril.
“Va a ser un show divertido, porque me conecto con la música y me gusta que la experiencia sea divertida”, dice. Lo que más ilusión le hace, sin embargo, no pasa por el repertorio ni por los arreglos. “Me muero de ganas de encontrarme con la gente uruguaya y charlar con los pibes y las pibas”.
—En apenas dos discos construiste un universo sonoro muy personal y siempre te mantuviste fiel a esa búsqueda. ¿Qué es lo que más orgullo te da de ese camino?
—Me da mucho orgullo inspirar a otras pibas músicas, que me tomen de referencia, siendo que yo también me inspiré en muchísimos artistas. Con 33 años, saber que puedo ser una referencia para otras cantantes y músicas, que mi música las impulse a crear, es mi mayor logro. Los músicos, en parte, hacemos música para otros músicos y, si después hay un público dispuesto a escucharla, mejor. Siempre me mantuve muy fiel a la música que quise hacer. Y saber que ese camino puede inspirar a otras personas es la satisfacción más grande que tengo.