Emmanuel Carrère fue declarado Visitante Ilustre de Montevideo tras su presentación en el Teatro Solís

El escritor francés fue distinguido tras conversar con Gabriel Peveroni sobre su obra y la historia familiar de "Koljós". En su primera visita a Uruguay, también firmó libros en el Teatro Solís.

Emmanuel Carrère fue declarado Visitante Ilustre de Montevideo
Emmanuel Carrère fue declarado Visitante Ilustre de Montevideo
Foto: Ignacio Sánchez.

Emmanuel Carrère fue declarado Visitante Ilustre de Montevideo este martes en el Teatro Solís, donde conversó con el escritor Gabriel Peveroni sobre Koljós, su libro más reciente, y las preguntas que atraviesan su obra: cómo contar vidas ajenas, qué lugar ocupa quien escribe y hasta dónde llegar al narrar la intimidad familiar. La charla tuvo traducción simultánea del francés y culminó con el reconocimiento, en su primera visita a Uruguay. Después, el autor francés firmó libros en el foyer del teatro.

La directora de Cultura de la Intendencia de Montevideo, Débora Quiring, destacó su capacidad para estremecer a los lectores y acercarlos a los demás. "Realmente es un gusto enorme para esta ciudad hoy poderte declarar visitante ilustre de Montevideo", expresó al entregarle el reconocimiento.

El encuentro había despertado un interés que se reflejó en las invitaciones: las primeras entradas gratuitas se agotaron en menos de una hora y el lunes se habilitó un remanente en la boletería del Solís. La visita del ganador del Premio Princesa de Asturias de las Letras de 2021 tuvo lugar en la antesala de la Feria Internacional del Libro.

Peveroni se presentó como un entusiasta de su obra y como representante de lectores que encuentran distintas puertas de entrada a sus libros. El punto de partida fue Koljós (Anagrama, 1100 pesos), en el que Carrère reconstruye su historia familiar y la figura de su madre, la historiadora Hélène Carrère d’Encausse, especialista en Rusia. La escritura, contó, comenzó junto a la cama de ella. Su último libro obtuvo los premios Médicis y Grand Continent el año pasado.

"Es realmente un libro de duelo", dijo. Sin embargo, aseguró el proceso estuvo acompañado por una "tristeza muy dulce". Terminarlo le produjo la alegría de haberlo escrito y además la pena de dejarlo atrás. La muerte de los padres, reflexionó, modifica el lugar que cada uno ocupa en la cadena de las generaciones: "Simplemente estamos en la primera línea delante de la muerte".

Emmanuel Carrère en el Teatro Solís.
Emmanuel Carrère en el Teatro Solís.
Foto: Ignacio Sánchez.

Esa reconstrucción también lo obligó a abordar zonas difíciles. Sus padres estuvieron casados durante 71 años, pero su relación fue dolorosa. Carrère admitió que probablemente no les habría gustado leer ciertos pasajes. Sin embargo, entendió que el retrato debía incluir las sombras y no solo lo luminoso.

La figura de su madre permitió entrar en una diferencia decisiva para su escritura. Ella creía en la objetividad y consideraba innecesaria la implicación personal en lo que narraba. Él encontró otro camino a partir de El adversario: escribir en primera persona y asumir los límites de su mirada. "No pretendo que sea la verdad, pretendo que sea mi verdad", explicó.

Para Carrère, ese recurso también puede ser un gesto de humildad: dejar claro qué vio, qué entendió y desde dónde habla. La cuestión reapareció al discutir cómo acercarse a los otros. “Creo que hay que aceptar su propio lugar, que hay que ocupar su propio lugar”, sostuvo. Desde allí, planteó, es posible mirar y hacer un retrato.

Emmanuel Carrère sostiene una traducción al francés de "El tigre y la nieve", de Fernando Buttazoni.
Emmanuel Carrère sostiene una traducción al francés de "El tigre y la nieve", de Fernando Buttazoni.
Foto: Ignacio Sánchez.

El adversario, dedicado al caso de Jean-Claude Romand, fue uno de sus mayores desafíos. Recordó que transcurrieron siete años entre los crímenes y la publicación del libro, un período de intentos, abandonos y dificultades para encontrar cómo contarlo. Finalmente, lo escribió de una manera distinta de la que había imaginado.

Peveroni también le regaló una edición en inglés de El hermano mayor (2016), de Daniel Mella, y le trasladó una pregunta del uruguayo sobre su alejamiento de la ficción. Carrère aclaró que nunca tomó la decisión de abandonarla y que sigue siendo un lector de novelas. Definió lo que escribe como “novelas sin ficción” y dijo que recibiría con gusto una idea de ficción que se le impusiera.

Peveroni le regaló además una traducción al francés de El tigre y la nieve (1986), de Fernando Butazzoni, y le trasladó una pregunta suya sobre los límites de la ficción. Carrère fue preciso: puede imaginar qué piensa alguien, pero debe indicárselo al lector. “No lo presento como una verdad”, afirmó.

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