Oscar Belo (41) se probó en MasterChef Celebrity (Canal 10) en 2022 y, desde entonces, su histrionismo y carisma quedaron marcados como señas típicas. Así, el periodista deportivo empezó a transitar por el camino del entretenimiento y cumplió un anhelo que tenía desde que veía el despliegue de showman de Alberto Sonsol. Aprendió de él y, si bien no puede compararse con Sonsol porque lo considera un número uno, reconoce que muchos le han dicho que se parecen.
Belo es muy hincha de los proyectos que lo sacan de su zona de confort y por eso, cuando recibió la propuesta de sumarse como panelista a Gran Hermano Uruguay (Canal 10), decidió aceptar. No fue un sí de entrada. Dudó porque se levanta a las 6:30 para estar en Carve Deportiva, donde hace Todo pelota, y las galas terminan a la medianoche, pero no se podía perder semejante oportunidad. Es el encargado de poner la cuota picante y, según dice, lo buscaron para que llevara “gracia e ironía”.
De esta nueva experiencia, cómo ve la versión uruguaya de un reality que sigue desde siempre, las polémicas, su opinión del Eduardo “Colo” Gianarelli como conductor del formato, de Luis Lacalle Ponce de León como panelista, de la chance de probarse como actor, y más va esta charla con Sábado Show.
—¿Te sorprendió que te convocaran como panelista de GH Uruguay?
—Me sorprendió que fuera para algo fijo pero no que me tuvieran en el radar porque miré otras ediciones, había ido como panelista invitado a La Previa y les gustaba mi estilo.
—¿Fue un sí entrada o dudaste?
—Dudé mucho, no por el formato ni por venir del palo del fútbol, sino por los horarios: terminamos cerca de la medianoche y me levanto 6:30 porque tengo radio. Tuve seis charlas y me fueron convenciendo. Son tres meses. No me lo podía perder.
—¿Qué lo hace atractivo como desafío profesional?
—Es algo distinto a lo que estoy acostumbrado y me parecía que estaba bueno poder aportar mi punto de vista de otros temas. La casa es un disparador de cuestiones como sexualidad o discriminación. Me gustaba mostrar otro perfil, como lo hice en Masterchef Celebrity, y salir de mi zona de confort.
—Tu perfil tiene mucho combate, ironía y sarcasmo. ¿Eso buscaron cuando te convocaron?
—Sí, me dijeron que buscaban ese perfil. No tanto la parte combativa, pero sí que llevara la ironía y la gracia. Somos completamente distintos en la mesa porque venimos de palos diferentes.
—¿Sos el encargado de poner la cuota picante?
—Creo que sí. Esperan que cuando digo algo, salga un poco del análisis normal, que me anime a tirar alguna frase sobre los participantes, o ir en contra del panel. Buscar una cuota más “auténtica” y espontánea.
—¿Sos así o es un personaje?
—No voy por la vida siendo sarcástico, irónico o picante de la nada, pero a nivel de los medios ya lo tengo incorporado y me sale natural.
—Laura Ubfal dijo que GH Uruguay es “un plomo”, que falta contenido y lo comparó con un viaje de egresados ¿Qué pensás vos?
—Creo que trató de aprovechar la muy buena repercusión del reality en Argentina para generar polémica. No estoy de acuerdo con que sea lento y aburrido; sí creo que es mucho más parecido a las primeras ediciones, con reglas claras. El conductor no tiene por qué entrar todos los días a la casa para que los participantes busquen hacer cosas en el vivo; se reparte a lo largo del día. Son placas más cortas. Capaz que estaba acostumbrada a que en los últimos Gran Hermano Argentina pasaba demasiada cosa. En ese sentido quizás sea más lento.
—¿Te parece diferente la dinámica y la convivencia en esta casa, respecto a las que vimos en las ediciones argentinas?
—Lo veo muy parecido al resto de los Gran Hermano, aunque hay cosas más nuestras como la forma de hablar, las tonalidades, cierto tipo de vestimenta. Arrancaron muy activos todos y a jugar rápido. Al ser una edición de tres meses, saben que no pueden dejar pasar la ola. Eso hace que sea hasta acelerado pero con particularidades más nuestras. Al uruguayo le cuesta más el quilombo por el quilombo.
—Sos un gran defensor del juego. ¿Qué tiene que tener un participante para que digas “está jugando”?
—Aprovechar todas esas posibilidades que te da Gran Hermano para entrar en el juego. Prefiero que gane un perfil que vino a jugar, a hacer estrategias que uno que quiere pasar desapercibido o juega mucho con su historia personal. Eso te da para un tramo pero después tenés que mostrar algo más: en tu carácter, tu estrategia o el confesionario.
—¿Por qué crees que el público muchas veces termina premiando más la bondad que el juego? Así sucedió con Marcos Ginocchio o Bauti Mascia.
—En ediciones más viejas ganó Marianela Mirra, que tiene una jugada históricas (le hizo una nominación a un superamigo adentro de la casa); otro lo ganó Cristian U, que era el gran estratega. Tato Algorta tenía un perfil tranqui pero jugó un montón e hizo estrategias en momentos claves. Creo que si no hay un gran jugador, se termina imponiendo el perfil más bonachón y hegemónico.
— ¿Quiénes están jugando mejor en la edición uruguaya?
—La casa cambia todos los días pero Fabricio Bianchessi entró con un preconcepto muy grande por cómo se presentó y parecía que si terminaba en placa, lo sacaban. Sin embargo, la gente lo empezó a bancar. Él puede durar mucho en la casa. Juan Martín Santana tiene ese perfil de bueno, respetuoso, que cuida a los demás y tiene potencial. Tai Dudok y Matías Calimares juegan muy bien.
—En algún momento dijiste que Juan Martín no era jugador.
—Veo mucho más jugador a Matías que a Juan Martín, que tiene un perfil tranqui, de ir siempre de frente pero respetuoso, como Marcos Ginocchio. Es querible y la gente lo va a premiar llevándolo lejos.
—¿Te sorprendió la reciente eliminación de Victoria Campo?
—No me sorprendió la eliminación de Victoria. Era bastante previsible. Era de un grupo que la gente las está sacando de a una. Además ella por la relación con Fabricio había perdido mucho terreno adentro de la casa en el tema juego. Estaba bastante perdida en ese aspecto
—¿Cuál es tu lectura de que hasta el momento se han ido solo mujeres?
—No es fácil responder eso. No creo que se deba a algo puntual. Varias de las que se fueron tenían un perfil muy alto y eso las puso en foco. Pero es relativo ya que si por ejemplo Catán o Gustavo hubiesen quedado en placa se iban ellos. Hay un poco de azar también. Y lo otro que influyó es que el complot de la última semana cambió totalmente la placa.
Oscar se metió con tato y Natalie lo defendió ? 👀 #Granhermanouruguay pic.twitter.com/gDfQioATTF
— Maati (@matigonz25_) October 8, 2026
—¿Asumió un riesgo innecesario cuando fue al confesionario a preguntar si Victoria era una chica trans?
—Si bien tiene todo el derecho a tener una duda y lo planteó en el confesionario, el riesgo lo asumió y habrá que ver si le juega en contra.
—¿Por qué crees que Bruno Acevedo es un fantasma?
—Porque es sobreactuado y todo lo hace con una búsqueda de generar un clip afuera, que no tiene nada de malo, pero no lo veo genuino.
—¿Qué participantes han pasado desapercibidos hasta ahora?
—Guille Suárez me parece un divino pero no se le conoce mucho la voz.
—Tuviste un ida y vuelta con Natalie Yoffe. No le gustó que criticaras a Tato Algorta. ¿Hay pica?
—Somos amigos, tenemos mucha confianza y buscamos ese ida y vuelta. Nos parece divertido, más allá de que en algunas cosas tenemos puntos de vista diferentes. No fue una crítica a Tato, es un fenómeno. Fue más para seguirle la pelea a Naty.
—Yipio te acusó de haber asumido el rol de Gastón Trezeguet y dijiste que él no habla. ¿No te gusta como panelista?
—Mi rol siempre fue más o menos el mismo y cuando dije que no habla fue un chiste, porque habla todo lo que tiene que hablar. Me gusta como panelista. Fue más para seguir peleando a Naty que una crítica real.
—¿Pensaste alguna vez en entrar en Gran hermano como participante?
—En las primeras ediciones era tan nuevo y extraño, no había redes sociales y cuando salían los participantes era una locura. Y alguna vez dije, qué bueno que estaría, pero seriamente no lo pensé nunca. Y de grande, ni loco. Convivir es difícil.
—¿Te sorprendió la elección del Colo Gianarelli como conductor?
—No me sorprende porque tiene todo el perfil para un GH Uruguay y la está llevando espectacular. Veo más impronta uruguaya en la conducción del Colo que dentro de la casa.
—¿Le harías alguna crítica?
—Yo le pondría un poco más de emoción y picante al momento en que se van los participantes. Todo lo demás lo lleva notable.
—¿A vos te ves cómo conductor?
—Verme me veo porque en mi cabeza me doy siempre para adelante. Pero si tuviera que elegir un conductor para Gran Hermano, me quedaría mucho más con el perfil del Colo que con el mío.
—¿Cómo ves a Luis Lacalle Ponce de León como panelista? ¿Te gusta?
—Me parece que estuvo bien elegido. Le suma mucho al programa por la edad y el perfil que tiene, por cómo se muestra en las redes. Genera repercusión solo por ser quién es pero, al mismo tiempo, él sabe que para sostenerlo tiene que mostrar cosas en la pantalla. Tiene una mirada analítica pero más cercana a un público joven, que no estaba representada.
—Desde MasterChef empezaste a mostrar una faceta más ligada al entretenimiento y al humor. ¿Te sentís más cómodo en ese registro?
—Me gusta mucho. Después de Masterchef tuve propuestas para hacer otras cosas y por tema horarios no salieron. Me encanta haber logrado abrir esa puerta. El deporte me apasiona y es la pata firme de mi laburo pero en el entretenimiento me siento muy cómodo y valorado. En el deporte quiero estar siempre y en el entretenimiento puede ser más oscilante, pero lo quiero aprovechar.
—Alberto Sonsol se convirtió en un showman, y vos aprendiste mucho de él, ¿no?
—Tengo esa escuela, aunque jamás me compararía con él porque era un número uno. Lo tengo muy presente. Siempre sentí que tenía un perfil similar y mucha gente me lo dice, pero no va a haber nadie como él. Lo vi recorrer todo este camino que me está tocando hacer a mí. Cuando le surgió lo de La peluquería de los Mateos y Polémica en el bar —ambos de Canal 10— lo hablamos mucho. Yo decía: “Estaría bueno que me pase”. Y al poco tiempo me llamaron de Masterchef.
—Compartís con él también la esencia combativa ¿Cuál fue la discusión más memorable que recordás en los medios?
—Una con Jorge Baillo en Sin límite (VTV) generó bastante ruido. Lo hice entrar. Él estaba hablando de un técnico (creo que era Leo Ramos) pero no lo nombraba. ‘¿Por qué no nombrás a tal, si estás hablando de él?’ Se re calentó y me dijo: ‘¿Qué te pasa guacho de mierda?’
—¿Te gustaría probarte en la actuación?
—Podría ser. Tuve una participación muy cortita en la película Nueve, donde Enzo Vogrincic interpreta a un futbolista. Él se manda una macana y aparece mi voz en la radio criticándolo. Me gustó y me quedó esa espinita porque no me tocó actuar. El Pelado Peña tenía un personaje para mí en una obra e iba aceptar pero no pude por los horarios. Estoy predispuesto siempre a salir de la zona de confort.
—¿Qué pensás cuando mirás para atrás y te ves con 20 años, cuando estudiabas para Contador Público? ¿Qué hubiera sido de vos?
—No veo la posibilidad de que la historia hubiese sido otra. Fueron muy rápidos los pasos. No hago mucho el ejercicio de mirar hacia atrás. A veces está bueno hacerlo para valorar. No me imagino que me digan que todo era un sueño y soy contador. Me gusta mucho lo que hago. Soy un privilegiado.
—¿Qué te gustaría que venga por delante?
—Me han sorprendido tanto las oportunidades que no me quiero poner un techo. Ojalá que vengan propuestas impensadas en el entretenimiento. Estoy en lugares donde muchos quisieran estar: Carve Deportiva, empecé a comentar a los equipos grandes en Tenfield, que era impensado; en La hora de los deportes (Canal 5), Punto Penal (Canal 10). Estoy abierto a que me siga sorprendiendo.
—¿Y cruzar el charco?
—Destacarte en el periodismo deportivo no es sencillo allá, con tanta gente y de cero. Nunca me lo planteé, pero si mañana me llega una propuesta, lo pienso.
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