Lucía Rodríguez habló del sabor amargo en Carnaval, las crisis de ansiedad y las ganas de ponerse "más profunda"

La actriz y comunicadora se despide de su unipersonal "Harta" el 10 de octubre en el Movie, y es la excusa para conversar sobre sus nuevos desafíos, la cobertura del Mundial y el año difícil que vivió.

La actriz, humorista y comunicadora Lucía Rodríguez.
La actriz, humorista y comunicadora Lucía Rodríguez.
Foto: Leonardo Maine

El 2026 empezó de la peor manera para Lucía Rodríguez con la muerte de su padre tras una larga enfermedad. Hizo Carnaval rota y había noches que se secaba las lágrimas arriba del escenario. Sentir que los testigos de su origen ya no están, la golpeó fuerte. Por primera vez sufrió ataques de ansiedad y no pudo sola. Recurrió a terapia y sus amigos en red colaboraron en su rescate. En medio del duelo apareció la inesperada propuesta de ir a cubrir un Mundial para Canal 12: condujo La otra cara junto a Gonzalo Cammarota y fue tan exitoso que siguió al aire post Copa del Mundo con viajes por Europa.

La humorista, actriz y comunicadora vive días de cambios. El 10 de octubre se despide de Harta con una única función en el Teatro Movie (entradas en venta en la web de la sala). Le cuesta soltar este unipersonal donde se mostró tal cual es, pero es consciente de que cumplió un ciclo: quiere decir otras cosas. “Tengo ganas de poner más profunda e ir un poco más para adentro”, asegura.

De todo esto, su salida de la murga Patos Cabreros, la decisión de no hacer Carnaval en 2027, cómo la terapia la rescató y sus nuevos proyectos va a estar charla con Sábado Show.

—¿Fue un regalo del cielo la propuesta de ir a cubrir el Mundial?
—El año pasado había sido muy difícil con la enfermedad de mi papá y en Carnaval no tuve tiempo para detenerme en lo que estaba viviendo. Esta propuesta impensada me invitaba a vivir algo espectacular, pero también me daba mucho miedo. Mi sueño, desde que quiero ser actriz, era conocer Nueva York. Fue un regalo, sobre todo porque mi papá siempre fue un gran consejero. Soy ariana, loca, enojadísima y él era un gran sostén. De alguna manera sentí que era: “A ver qué hacés sola”. Le tenía miedo a los aviones y me curé.

—Tu papá también te había impulsado a animarte a viajar, ¿no?
—La primera vez viajé a España para acompañar al padre de mi hijo mayor y me convenció mi padre. Me sentó y me dijo: “Mi amor, no pasa nada”. Y lo sentí como un desafío personal de asumir la madurez. A mi edad, me encontré siendo una inútil, porque cada problema que tenía, llamaba a mi padre y él me lo resolvía.

—¿Cómo repercutió en vos la pérdida de tu papá?
—Cuando sufrís una pérdida tan importante en tu vida, sentís: “Ahora soy adulta”. Mi mamá se murió hace nueve años y es como que me quedé sola en el mundo. Los testigos de mi origen ya no están. Ese golpe me sirvió para entender que todos nos vamos a ir. Decía: “No me voy a hacer drama por tanto”, si pude seguir viviendo y tener momentos de felicidad a pesar de que mi madre ya no está. Magnificás los dolores. Igual en este drama con mi papá no pude.

—¿Lo trataste en terapia?
—Arranqué terapia después de este verano intensísimo. Me sirvió mucho porque me vinieron crisis de ansiedad por primera vez. Empecé a no poder manejar mi cabeza y a tener miedo: me costaba respirar y dormir. Sentí caos. Nunca había vivido que se te oprima el pecho, taquicardia. Me pasó de decir: “No voy a poder”.

—¿Te pasó en el escenario, en las noches de Carnaval?
—Me pasaba de estar abajo del escenario, secarme las lágrimas y subir. No pude establecer ese corte de la cuarta pared y decir: “Arriba del escenario me olvido de todo”.

—¿La terapia te ha ayudado?
—Sí, ahora la corté por los viajes, pero me rescató y necesito volver. Hice psicoanálisis y me sirvió. Siempre lo había tenido en mente y no lo había hecho. Incluso quería ser psicóloga. Esta vez lo necesité. Sentí que no podía sola, más allá de que tengo un círculo relindo que me sostiene.

Lucía Rodríguez cubriendo el Mundial 2026 para Canal 12.
Lucía Rodríguez cubriendo el Mundial 2026 para Canal 12.

—También te salvaron tus amigos
—Tengo amigas de todos lados y el grupo que me dio La culpa es de Colón (Canal 12) es espectacular. Leti Cohen me vio muy mal en Carnaval y me dijo: “Venite conmigo a Brasil”. Ella se iba con su novio y empezó a reclutar gente. Llamamos a Luciana Acuña y dijo que sí sin pensar. También fueron Denise Casaux y su novio. Esos días volví a reírme, a encontrarme conmigo y a la luz. El Mundial también me ayudó.

—El Mundial fue un desafío y, a la vez, cumpliste un sueño. ¿Lo dimensionás?
—Fue un desafío enorme. Me fui un mes de mi casa por primera vez. Era hacer un vivo todas las noches. Fue cumplir sueños e intentar estar lo más presente posible. A veces me da miedo que la vorágine no me permita ver que hay un montón de cosas hermosas. Tuve dolores, como todos, pero también soy muy privilegiada.

—¿Hoy qué agradecés?
—Seguir teniendo oportunidades laborales, el grupo de amigos, y mis hijos espectaculares y sanos.

—Anécdotas hay miles. ¿Alguna que merezca un destaque y no haya salido al aire?
—En Miami, me mandaron a hacer notas de color a la fiesta de DJ Sanata. A mí preguntame quiénes fueron los novios de Jennifer Aniston, pero de fútbol soy bastante ignorante. Me enfrenté a tener que preguntar a los jugadores que estaban ahí: Diego Lugano, Diego Godín, "Chori" Castro. Tenía miedo de decirles: “Hiciste muchos goles” y que me contestaran: “Soy golero”. No me pasó. A Lugano le hice el chiste de “evidenchimenchi”, debe de haber pensado que soy tarada. Pero salí por el lado del humor porque uno tiene que conocer sus limitaciones.

—¿Cómo fue la convivencia con Gonzalo Cammarota?
—No nos conocíamos y es todo un aprendizaje. Éramos un equipo de cuatro. Fue un mes 24/7 de lavar la bombacha y colgarla en el ropero. Tuvimos que aprender a convivir y conocer las personalidades: que sepan que soy re sensible y si hay problema lloro enseguida; me pongo nerviosa.

—La otra cara fue un éxito y decidieron continuarlo post Mundial. ¿Cómo recibiste esa noticia?
—Esa dualidad de decir: “¿Cómo hago con mi vida y la logística?”, pero también es una oportunidad que no se puede desaprovechar. Nos fuimos 16 días a España y Portugal; el plan es seguir, pero todavía no hay fechas y destinos. Es un privilegio.

—Te despedís de Harta y en un posteo decías que era difícil dejarlo ir, pero también necesario. ¿Qué es lo que más te cuesta?
—Harta es el unipersonal donde puedo ser más yo. Mostré lo que soy sin miedo a lo que puedan opinar. Dije lo que pensaba más crudamente. Surge de una crisis creativa, no sabía de qué hablar y fui a una parte de mi personalidad que quiero cambiar: la queja constante. Me da pena porque es un espectáculo que funciona, la gente se ríe un montón. Tengo una banda en vivo de tres músicos estupendos y me di el gusto de cantar. Hice el espectáculo que tenía ganas. Ahí surgió el personaje del Tucu que este año hice en Carnaval.

Lucía Rodríguez.
Lucía Rodríguez.
Foto: Leonardo Mainé

—¿Por qué despedirte, entonces? ¿Cumplió un ciclo?
-Siento que no soy la misma. Me pasaron un montón de cosas que me modificaron, me rompieron, y me estoy rearmando. Siento que tengo que dejarlo ir y decir cosas nuevas.

—¿Ya tenés material escrito?
—Estoy buscando ideas. Me cuesta salir de ese personaje que cuestiona todo, porque lo hago desde chica. Por lo que viví con mi papá en el último tiempo, la vejez me angustia y me preocupa. Amigarme con el paso del tiempo. Todo cambia: el cuerpo, la forma de pensar, las ganas, la energía.

—¿Tenés ganas de hablar de esos temas?
—No voy a hacer un drama, pero tengo ganas de ponerme más profunda e ir un poco más para adentro. Me pienso mucho más. Quiero ser mejor persona y estoy en ese viaje de cuestionarme qué hago y qué pienso. No sé en qué puede llegar a terminar.

—Interpretaste el personaje de la "cheta" en Rescatate allá por 2009, ¿te gustaría volver a probarte fuera del stand up?
—Fui al festejo por los 20 años de Rescatate y me dieron ganas de volver a compartir un elenco. Tengo un proyecto muy lindo para 2027: voy a hacer Inquilinos, una comedia de Daniel Romano, con Federico Longo, Alejandro Martínez, Petru Valensky y Rusito González. Son amigos y es muy divertido. Todavía no empezamos a ensayar, pero ya hay grupo de WhatsApp.

—¿Estuviste la noche que Luis Suárez fue a ver Rescatate?
—Sí. Hubo un operativo para que pudiera entrar con sus amigos y su esposa. Se sentó de gorro en la última fila, se quedaron hasta el final y después estuvimos charlando. Salió por una puertita que hay detrás del escenario y la bautizamos Luis Suárez. Un crack. Recomendó la obra en Facebook en aquel momento y nos ayudó un montón. Lo loco de esa noche era que pensábamos: “Si esta gente supiera quién está en la sala”.

—¿Cómo se dio tu salida de la murga Patos Cabreros?
—Me fui enterando por la prensa que no iba a suceder. Agradezco al grupo porque viví un Carnaval difícil y tanto mis compañeros como Nelson Ferro —dueño de la murga— y su familia fueron muy amorosos. Me dieron el sostén que necesitaba. Pero hacés un trabajo lindo, la gente lo disfruta y parece que con el resultado se borra todo. Entiendo el tema de la posición en el Concurso en términos económicos, porque sale mucho dinero sacar un conjunto, pero el colectivo creyó que estaba todo mal porque habíamos salido sextos.

—¿Nadie te avisó que no iban a contar más contigo?
—Me enteré porque aparecieron los nombres de dos cupleteros nuevos mientras yo seguía en el grupo de WhatsApp de la murga, y uno de ellos es el padre de mi hijo (Germán Medina), que finalmente no estará él. Son formas. Hablé con Nelson y me dijo que no sabía si iba a sacar la murga. Está en todo su derecho de elegir a quien quiera. Yo soy más de la honestidad: “Gracias por todo, voy a ir por otro lado”. Me quedó ese sabor amargo.

—¿Por qué decidiste no salir en Carnaval a pesar de que recibiste otras propuestas?
—No quiero convivir con eso de hacer tanto esfuerzo y que un resultado opaque todo. O sentir que sos responsable porque tu parte fue la menos puntuada. Agradecí mucho las propuestas -además necesito el dinero y voy a tener que hacer más eventos-, pero es mejor tomarme un tiempo y volver cuando de verdad lo sienta. Me encanta ganar, pero hago Carnaval para que la gente del tablado lo disfrute. Y el jurado es gente; si lo disfrutan, te van a premiar.

—Si Harta fuera una persona, ¿por qué le agradecerías?
—Por sentirse libre de decir lo que piensa. Muchas veces tuve miedo de expresar lo que pensaba para pertenecer. De un tiempo a esta parte dije: “Soy esto”. Iré mejorando, puliendo, limando asperezas, escuchando. Quereme u odiame, pero Harta es lo que soy.

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