Ana Rosenfeld abre las puertas de su lujoso apartamento en Punta y habla de los rumores de romance con Mateyko

La abogada detrás de los casos más mediáticos elige veranear en el Este uruguayo desde 1977. En diálogo con El País, se refiere al impacto de las vacaciones sobre las parejas en crisis y revela cómo es su vínculo con Wanda Nara.

Ana Rosenfeld en el living de su departamento de Punta del Este.
Ana Rosenfeld en el living de su departamento de Punta del Este.
FERNANDO_BICUDO

Es la abogada más famosa de Argentina y, tras 51 años de trayectoria, su nombre es sinónimo de defensa femenina en casos de alto perfil. Representante de figuras como Wanda Nara y Luciana Salazar, Ana Rosenfeld también ha conquistado la televisión con participaciones en distintos ciclos y actualmente como conductora de Culpable o Inocente (NET). De vacaciones en Punta del Este, la abogada habla de su rol y define su sello personal: “Mezclo el glamour con una explicación coloquial del derecho”.

Desde el piso alto de la icónica torre Beverly, en la parada 5 de la Mansa, Punta del Este se despliega como una postal infinita. Ana Rosenfeld recibe a El País en su refugio frente al mar con un living amplio y una terraza con vista privilegiada que compró en 1994, cuando el Enjoy (o Conrad) ni siquiera asomaba en el horizonte. En el ambiente llaman la atención las paredes despojadas y una decena de cuadros que descansan apilados en el piso, un intento de la letrada, según dice, de "limpiar" visualmente un espacio cargado de historia.

Veraneante fiel desde 1977, este departamento se convirtió en el búnker familiar donde sus hijas crecieron temporada tras temporada. La historia de su familia se ve reflejada en la cantidad de fotos enmarcadas sobre el mueble que está inmediatamente a la entrada del hogar. Rosenfeld todavía se conmueve al tomar los portarretratos que tienen imágenes con sus dos hijas, Pamela y Stephanie, y con su marido Marcelo, fallecido en 2021. "Todo me trae recuerdos. Hay un poco de toda mi historia acá", expresa con la voz dominada por la emoción.

Rosenfeld frente a la vista infinita de la mansa de Punta del Este.
Rosenfeld frente a la vista infinita de la mansa de Punta del Este.
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-De acuerdo a tu experiencia representando a mujeres frente a sus exmaridos, ¿dirías que las vacaciones suelen ser un detonante para las separaciones?

-Sí. La convivencia hace que las parejas se interrumpan más. Si la familia no venía funcionando bien en su rutina, en verano explota todo porque conviven todo el día. El veraneo termina de definir las separaciones y a mí me explota el teléfono. Si bien hay feria judicial, los temas de familia no se toman descanso.

-¿Cuál es el planteo más común que te llega en esta época?

-Que el marido dice que se llevó a los chicos en enero entonces no le corresponde pagar la cuota alimentaria. La cuota se paga igual, no es un sujeto de espacio. La cuota es una obligación que se paga todos los meses.

-Has planteado que a los hombres más adinerados les cuesta más pagar las cuotas alimentarias, ¿por qué sucede eso?

-Cuanto más dinero tienen, más les cuesta pagar. Son más manipuladores. Al que menos tiene le cuesta mantener dos casas, pero entiende la necesidad de la otra parte. Sabe que es una obligación que asumió y tiene que cumplir. El rico es más peyorativo y más manipulador: “si querés plata, vení a pedirme”, “qué me das a cambio”, “quiero a los chicos más tiempo”. El que tiene más es el más jodido.

-¿A un abogado necesariamente le suma tener tu nivel de exposición?

-No. Los abogados que se han expuesto perdieron. Hay que tener mucha cintura para tener mi grado de exposición y no perder en el camino. Hubo otros que contaron sus casos en la televisión sin filtro. Yo, en cambio, lo que aporto es mezclar glamour con la explicación del derecho en lenguaje coloquial. La gente me escucha porque me entiende.

-¿Nunca te jugó en contra tanta presencia mediática?

-La mitad de la gente te quiere y la otra te odia. Siempre hay un Boca-River cuando estás atrás de un caso que te enfrenta a otra parte. Y estoy acostumbrada al juego mediático. Fui panelista de un programa picante como LAM. Sabía que unos panelistas te chicanean y otros validan lo que decís para que se genere el debate.

-Pero no se te veía cómoda, ¿estás conforme con haber pasado por ahí?

-Cuando acepté fue como una prueba hasta abril, y después me fui porque había que ir todos los días y a mí me gusta viajar. Duré menos de un mes, pero Ángel (De Brito) todavía me dice que era buena como panelista. Es importante que haya un abogado en el panel para explicar lo vinculado al derecho. Sé que me mataron y después tuve un juicio importante que gané.

-Te referís al enfrentamiento que tuviste con Yanina Latorre, quien antes era tu amiga y comentó presuntas denuncias que te cuestionaban como abogada, ¿te dolió ese proceso a nivel personal?

-Desde lo personal no porque cuando una se expone la piel se le tiene que endurecer. Y en los medios no hay amistad. Desde lo profesional sí. Yo decía que nada de lo que se me estaba acusando era real y al final se demostró que yo tenía razón. Esta persona reconoció que le habían vendido pescado podrido. Hoy tenemos buena relación, aunque no recuperamos el vínculo que tuvimos en una época. Lo que pasaba era que había abogados que querían ser mediáticos y le pasaban información falsa.

Rosenfeld frente a las fotos familiares de su hogar en la península.
Rosenfeld frente a las fotos familiares de su hogar en la península.
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-Una de tus clientes más famosas ha sido Wanda Nara, ¿cómo quedó la relación con ella después de que te apartaste de su defensa por la irrupción del abogado Nicolás Payarola, quien hoy está preso?

-Hablo 10 veces por día con Wanda. Mi relación con ella nunca se interrumpió. Lo que pasó fue que hace un año dije que no trabajaba más con ella porque había entrado este hombre. Payarola dijo “la limpié a la Rosenfeld”. ¿Qué es eso? Él se metió por la ventana en un expediente mío y cuando quiso trabajar juntos dije que no. Le planteé a Wanda que se quede con él y un año después el tiempo me dio la razón. Yo espero mis momentos.

-¿Cómo se llegó a esa situación?

-Lo civil lo hice todo yo. Cuando este señor vio que Wanda era una buena carta de publicidad entendió que le convenía trabajar con L-Gante y con ella. Yo di un paso al costado porque había cuestiones en las que no comulgaba con él. Fue difícil para ella porque yo hace 17 años soy su abogada y de hecho nunca me revocó el poder. Yo seguí siendo su abogada y me encargué de otras cosas.

-Se habla de rumores de romance con Juan Alberto Mateyko, ¿cómo definirías tu relación con él?

-Somos amigos desde hace treinta años. Fuimos juntos a la Cena de Famosos y a cenar a Imarangatú. Nos divertimos. Él me llama y me dice “en la tele nos están mostrando”. Yo me río, si igual no tengo nada que esconder.

-¿Nunca pasó nada entre ustedes?

-Jamás. Somos muy amigos de verdad. Siempre salimos y cuando voy a Córdoba nos vemos.

-¿Tenés el corazón abierto como para entablar una nueva relación?

-No, es muy difícil. Tendría que pasar algo que me cambie la cabeza. Todavía tengo el corazón ocupado. Sigo mirando las fotos de Marcelo y me emociono. Siento una gran pérdida y lo extraño mucho. Nadie ocuparía su lugar. Tengo el parámetro muy alto del compañero que fue de y las cosas que hicimos juntos. Él tenía una energía que trasmitía mucho.

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