Un contrapunto inmenso se vio anoche entre Nacional y Wanderers. Mientras un equipo salió a jugar el partido por la sexta fecha del Intermedio con el cuchillo entre los dientes, sabiendo que tiene muy poco margen para quedarse en Primera División, el otro mostró una fragilidad emocional difícil de explicar. Es que después de empezar bien el juego, se derrumbó con el primer gol de los Bohemios a los 22 minutos.
Nacional se había plantado en campo rival y buscaba complicar con las corridas de Baltasar Barcia, aunque las decisiones del 30 en el tramo final de la cancha fueron siempre mal tomadas. La pelota paseaba mucho por el aire, hasta que una buena jugada de Nahuel Furtado (el mejor del partido) desembocó en una incidencia en la que Sebastián Coates quiere despejar y no hace más que dejarle el balón en los pies a Luciano Cosentino para el 1-0.
Segundos después de que Nicolás Lodeiro lanzó un tiro libre a la cabecera y de que Calvo quiso despejar y rebotó en Zuculini con el resultado de la pelota afuera, bajaron los primeros silbidos desde la tribuna. Mientras tanto, Jorge Bava pedía calma y pretendía transmitir tranquilidad. El equipo se llenó de dudas, imprecisiones y malas decisiones. Los hinchas —en una noche que tuvo un bajo marco de público— ya estaban impacientes y restaba todavía todo el segundo tiempo.
Nuevamente el tricolor salió mejor y acorraló a Wanderers con centros al área y tiros de esquina, con un empuje que no había sido tan insistente en los primeros minutos del encuentro. Pero otra vez llegó una incidencia clave, que derrumbó definitivamente a los locales: pase largo de Agustín Buffa, la corrió Facundo Labandeira y acertadamente Alexis Martín salió a cortar afuera del área, pero no manejó bien los tiempos ni el pique de la pelota y tuvo que meter la mano. Fue expulsado y debió ingresar Luis Mejía en lugar de Emiliano Ancheta.
El panameño entró pensando por dentro “esta es mi oportunidad”, como si un regalo divino le hubiera caído del cielo después de que Bava se inclinó por el argentino para empezar atajando. Sacó dos pelotas imposibles instantes después de su ingreso y mantuvo a Nacional en partido. Aunque Zuculini pegó un balón en el palo, el segundo gol de Wanderers estaba al caer, porque Nacional se veía contra las cuerdas, sin reacción. La visita hizo estragos con Furtado y el ingreso de Jonas Luna le dio mayor vitalidad al ataque, el que tuvo a un Joaquín Zeballos muy solidario para ayudar a defender y para disputar las pelotas aéreas. Lo del tricolor solo se resumía en el empuje de Maxi Gómez, que juega muy solo, porque tanto Lodeiro, como Boggio, Zuculini (que se debió ir expulsado en una inentendible decisión de Andrés Matonte), Silvera y Barcia están muy bajos.
Ni los 10 minutos de adición le dieron tiempo a Nacional, que descontó por Boggio tras el 2-0 de Zeballos. Wanderers quiere quedarse en la A, hace méritos, y Nacional está haciendo todo lo posible para perder la corona que tiene. Los futbolistas no ayudan, mientras los dirigentes gastan tiempo en discusiones entre ellos.
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