"De manera unilateral e ilegítima, ha procedido a comunicar la rescisión de su contrato con la institución". Así expresó Colón de Santa Fe hace algunos días que el delantero uruguayo José Neris había finiquitado su vínculo con la institución, incluso el club alegó que llevaría el caso a la FIFA.
Eso sumado a duras declaraciones del presidente del club, José Alonso, en Sol Play FM 91.5 donde afirmó que el jugador "se está portando muy mal con nosotros. Nos está haciendo perder mucho dinero y tiempo”, llevaron a una situación muy incómoda para el futbolista.
De hecho, quien tuvo oportunidad de seguir su carrera en San Lorenzo de Argentina o incluso en América de Cali de Colombia, hoy está sin equipo y en un momento muy incómodo que expresó a través de un extenso comunicado en el que afirma que "la rescisión fue la última alternativa para proteger mi dignidad profesional y mi salud".
En sus redes sociales, el futbolista con pasado en River Plate, Albion, Peñarol y Montevideo City Torque dio su versión y afirmó: "Durante el tiempo en el que estuve vinculado a Colón, mi voluntad fue siempre clara: cumplir con mi contrato, competir y aportarle al club todo lo que hiciera falta desde el lugar que me tocara".
Neris afirma que la rescisión fue "una medida extrema, adoptada después de meses de intentos por encontrar una solución, de intimaciones formales y de esfuerzos personales por sostener un vinculo que, en los hechos, se había vuelto insostenible".
"Seguí presentándome todos los días trabajar, y mantuve una conducta profesional incluso cuando desde las altas esferas dirigenciales se me difamó publica e impunemente", manifestó el atacante de 25 años.
"Mi foco, hoy, está en mirar hacia adelante, en recuperarme emocionalmente y en volver a hacer lo que amo: jugar al fútbol, entrenar con normalidad, y competir con compromiso, con pasión y con profesionalismo", sostuvo Neris.
El comunicado completo de José Neris:
Ante las versiones difundidas en los últimos días por Colón de Santa Fe, siento la necesidad de expresarme con respeto, equilibrio y responsabilidad, para aclarar mi posición como profesional y, sobre todo, como persona.
Durante el tiempo en el que estuve vinculado a Colón, mi voluntad fue siempre clara: cumplir con mi contrato, competir y aportarle al club todo lo que hiciera falta desde el lugar que me tocara. Jamás me negué a presentarme a una práctica, jamás me negué a entrenar, y jamás tuve la intención de perjudicar a la institución.
La rescisión de mi contrato no fue una decisión deseada ni tomada a la ligera. Fue una medida extrema, adoptada después de meses de intentos por encontrar una solución, de intimaciones formales y de esfuerzos personales por sostener un vinculo que, en los hechos, se había vuelto insostenible
Desde mi regreso, me encontré con una realidad que nada tuvo que ver con lo deportivo. Nunca fui requerido ni convocado para realizar la pretemporada con el plantel profesional, y mi reintegro a la institución se produjo unicamente por iniciativa y gestión personal, de manera de poder cumplir con mis obligaciones contractuales.
Aun así, una vez presente, no fui integrado a entrenamientos de fútbol ni participé de
los trabajos con el grupo. Y tampoco fui considerado para competir ni siquiera en partidos amistosos, a pesar de que no pesaba sobre mí lesión, sanción disciplinaria o
explicación técnica de ninguna clase. Sin embargo, seguí presentándome todos los días trabajar, y mantuve una conducta profesional incluso cuando desde las altas esferas dirigenciales se me difamó publica e impunemente.
A esta situación de deterioro del vínculo se añade que desde el inicio de este año no percibí el salario que me correspondía, a diferencia de mis compañeros, pese a encontrarme a disposición y cumpliendo con mis deberes. La combinación de la falta de ocupación efectiva y el incumplimiento de obligaciones básicas generó un escenario que, con el correr de los días, y ante la presión creciente de una hinchada que no fue indiferente a las versiones dirigenciales, se volvió cada vez más difícil de sostener.
Quiero ser muy claro: la rescisión no fue un punto de partida, sino el punto final. Fue la última alternativa que encontré para proteger mi dignidad profesional y mi salud, luego de que se agotaran todas las instancias razonables para continuar.
Respeto a la institución y a su gente, lamento profundamente que se haya llegado a esta situación. A su vez, confío en que los ámbitos correspondientes analizarán los hechos con rigor y serenidad. Mi foco, hoy, está en mirar hacia adelante, en recuperarme emocionalmente y en volver a hacer lo que amo: jugar al fútbol, entrenar con normalidad, y competir con compromiso, con pasión y con profesionalismo.
Quiero agradecer especialmente a Faro Sports, la empresa que me representa, por el acompañamiento humano y profesional que me brindó durante estas semanas tan difíciles. En un contexto de mucha presión y exposición, su apoyo fue fundamental para protegerme, asesorarme con responsabilidad y ayudarme a transitar este proceso con calma, respeto y equilibrio. Sentirme contenido y apoyado me permitió tomar decisiones pensando no solo en mi carera. sino también en mi bienestar.
Finalmente, quiero dar gracias a quienes me acompañaron con respeto y calidez en este momento difícil. Ellos me conocen, a ellos me debo. Y a ellos, así como a los hinchas de cada club que represente en el futuro, siempre los voy a defender haciendo lo que nací para hacer.
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