Ídolo dentro y fuera de la cancha: Agustín Canobbio aceptó la invitación de un pequeño hincha del Fluminense

El uruguayo, que lleva casi dos años en el equipo tricolor después de haber destacado en Atlético Paranaense, cumplió el sueño de Noah y le regaló un día inolvidable.

Agustín Canobbio jugando para Fluminense en el Brasileirao.
Agustín Canobbio jugando para Fluminense en el Brasileirao.
Foto: Fluminense

¿Cuánto vale el sueño de un niño? Al menos, el esfuerzo de sus padres. Noah, fanático de Fluminense, estaba por cumplir 5 años y le contó a su madre cuál sería su cumpleaños de ensueño. Para el niño, lo más importante era contar con la presencia de un invitado especial: Agustín Canobbio.

El uruguayo, dos veces mundialista con la selección uruguaya, surgió de Fénix y tuvo dos pasos por Peñarol antes de llegar al fútbol brasileño para jugar en Atlético Paranaense. Allí destacó y llamó la atención de uno de los grandes de Río de Janeiro, el Fluminense. Canobbio lleva casi dos años en el Flu y aún en un fútbol repleto de jugadores fantásticos, ya es ídolo de los más pequeños.

“¿Sabes quién me enseñó todo eso? ¡Canobbio!”, le dijo Noah a sus padres, mostrando su habilidad con la pelota, en un video que ellos subieron a las redes sociales. También, compartieron una conversación entre el niño y su madre donde el pequeño le confesó un sueño.

- Quieres ver a Canobbio en persona?
- En mi fiesta.
- No sé si Canobbio va a poder venir a tu cumpleaños.
- Sí, él sabe porque yo le voy a contar porque él es mi amigo.

La madre le preguntó a Noah cómo iba a hacerle llegar la invitación a Canobbio y el niño respondió que lo iba a llamar, pero ninguno de los dos tenía el teléfono del uruguayo. Entonces, a la madre se le ocurrió escribirle por Instagram.

En el mensaje le contó que cuando le preguntaron a Noah por el personaje para darle tema a su fiesta, lo había elegido a él. “¿Será que puedes hacerle alguna sorpresa por su cumpleaños”, le preguntó la madre a Canobbio y le envió la tarjeta de invitación.

El uruguayo, como tantas veces en la cancha, se lució. Para muchos, una camiseta autografiada habría alcanzado, pero Agustín fue a la fiesta de Noah a llevársela él mismo y el pequeño corrió a abrazarlo apenas lo vio. Jugaron juntos al fútbol y se sacaron juntos la foto del cumpleaños con el pastel. ¡Sueño cumplido!

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