Flavio Perchman, vicepresidente primero de Nacional, habló en exclusiva con Ovación: su autocrítica a casi 20 meses del inicio de la actual gestión, en qué difieren con el presidente Ricardo Vairo en el plano deportivo y de qué forma han integrado esas dos posturas. También dio su mirada del motivo por el que el tricolor no ha logrado ganar tras el clásico, al que definió como “un bálsamo enorme”. Respecto del Torneo Clausura mantiene “la ilusión intacta” y le dejó un elogio a Daniel Carreño: “Nos trajo alivio”.
A continuación, lo más destacado de la entrevista.
- En su momento dijiste que Jadson Viera los “sacó del CTI”, ¿cómo definirías el aporte de Daniel Carreño en estos seis partidos que lleva dirigidos?
- Evidentemente hubo un cambio que es difícil de explicar porque yo creo que Jorge Bava era un gran profesional también, pero no se nos habían dado los resultados y Daniel Carreño nos trajo alivio, esa es la realidad. El primer partido fue durísimo porque fue contra Progreso y ganamos pasado la hora, pero evidentemente lo del clásico fue un bálsamo enorme y un abrazo hacia toda la afición, hacia los dirigentes y hacia todos.
Desde ese punto de vista lamentablemente podríamos haber seguido en una racha bárbara y hay un aura media negativa que nos están persiguiendo porque una fatalidad podés tener, pero dos en el minuto 94 yo no recuerdo que nos hayan empatado partidos, donde aparte no nos estaban dominando en absoluto.
- ¿Con el concepto de aura negativa te referís a los cruces con Juventud y Wanderers únicamente?
- No, ha habido un aura negativa prácticamente en todo el año. En el clásico de visitante, sin público nuestro y con una diferencia enorme en la tabla, ni siquiera sufrimos. Pasamos mucho más problemas en el clásico de la final del año pasado que este. Pero sí nos ha pasado varias veces durante el año que nosotros atacamos y en cualquier otra circunstancia hacíamos el primer gol.
Sin embargo, eran pelotas en los palos, no entraban, y en el primer ataque el rival anotaba el gol. Eso en la medida que va sucediendo de manera reiterada te va poniendo contra las cuerdas y te va bajoneando. Entonces en estos dos partidos puntuales eran dos victorias en el minuto 94. Y fíjate que el otro día con Wanderers es un tiro de un chico que no era titular y que, siendo derecho, engancha para la izquierda y saca un zurdazo que la pone en el ángulo. Pensé que la cuota de la fatalidad ya la habíamos pagado con el gol de Juventud en el minuto 94, pero parece que no.
- Se acercan los primeros 20 meses de la gestión que liderás con Ricardo Vairo, ¿cuál es tu mayor defecto y tu mayor virtud?
- Es difícil hablar de una monocausa. El hecho más relevante fue ser campeones en el Gran Parque Central con toda nuestra gente y frente a Peñarol. Y después hay errores puntuales de cuestiones que hubo que haberlas manejado de otra manera. Siempre dije que lo de Christian Ebere fue un error desde el punto de vista emocional que no lo manejé bien.
- En uno de los momentos más críticos dijiste que te sentías “desnorteado”; ¿hoy cambió tu sensación interna?
- No, es igual. Yo me siento un poco desnorteado sobre todo para la parte de que siempre supe que no teníamos plantel como para estar como estábamos. Eso lo tengo clarísimo y por eso han ido un montón de planteles al estadio de Peñarol y nunca habían traído la victoria; y este plantel lo hizo. Pero es difícil de calificar el por qué nos caíamos a veces contra alguna adversidad o por qué a veces nos pasa lo de los últimos dos partidos con Juventud y Wanderers. Me cuesta evaluar dónde están los errores de ese estilo, porque aparte hemos traído y cambiado jugadores, entrenadores y el diagnóstico no ha cambiado tanto. Así que yo creo que hay algo mucho más profundo y me cuesta llegar a la raíz del problema.
- Por los 25 años que tenés de experiencia dentro del fútbol, ¿has hecho algún análisis puntual puertas adentro de cuáles son los factores principales de la actualidad deportiva?
- Bueno, pero es parte de lo que te digo, que estoy un poco desnorteado, si no te diría: 'ya encontré la clave'. Ahora tenemos una nueva estructura deportiva con Pablo Álvarez, que vino cero contaminado. También Seba Eguren ya venía de antes padeciendo lo que es un poco este lugar de picadora humana que es la estructura deportiva. Le ha pasado a Alejandro Lembo, a Iván Alonso, a Sebastián Taramasco, entonces es algo que se repite. Tengo que pensar que en algún momento vamos a encontrar el camino, pero bueno, por ahora no está claro.
- ¿Cómo se combate esa “picadora humana” a la que te referís?
- Una (forma) es aceptando cambios; hoy hay un cambio de paradigma social del que el fútbol no escapa. Hoy tenemos más de la mitad del padrón con gente joven que viene acostumbrada a relativamente buenos éxitos a nivel local y que, sobre todo, se manejan con tolerancia cero para cualquier frustración. Que eso no es solo para el fútbol, es en la vida.
Nosotros, los que estamos arriba de los 45 o 50 años, todos tenemos una caparazón mucho más dura y hemos pasado por momentos mucho más jodidos. Yo, cuando me dicen que este es el peor Nacional de la historia, la verdad hay muy mala saña. Nacional estuvo nueve años sin ser campeón uruguayo, Nacional se comió un quinquenio y pasó por momentos muy complicados a nivel incluso de los clásicos con Peñarol, que fue donde nos empezaron a sacar una diferencia, que ahora por suerte la venimos absorbiendo de a poco. Entonces no es así. Y todo eso repercute. Hoy los jugadores tienen un acceso mucho más directo a todo lo que son las redes sociales y el 90% de los comentarios generalmente buscan lo negativo.
- Vairo dijo en “Punto Penal” que Nacional debe tener “un abordaje mucho más racional en cuanto a traída de jugadores” y que en eso difieren. ¿Cómo gestionan las diferencias?
- Tenemos diferencias de encare muchas veces o de la búsqueda. Es difícil cuando cada uno ha sido exitoso en su manera. Entonces nosotros a la larga nos vamos a entender, pero eso no quiere decir que no haya diferencias de cómo encaramos esto. Ricardo al resultado deportivo le da un porcentaje y yo le doy uno más alto, pero hay cosas que él plantea y tiene razón, y en otras para mí no.
- ¿En qué aspectos cedió cada uno?
- Sobre todo con algún jugador puntual. En este período de pases se trabajó mucho más abierto, más armónicamente. Yo siempre dije que los jugadores tienen que pasar por el técnico de turno pero no a rajatabla porque muchas veces el técnico de turno no está. En el arranque del año iniciamos con Jadson Viera, entonces vinieron Baltasar Barcia, Mauricio Vera o jugadores que él pedía, y después a los tres meses ya no estaba Jadson, y con Jorge Bava de repente otro tanto.
Entonces creo que la estructura deportiva es la que tiene que terminar de definir los fichajes. A veces en eso tenemos diferencias, o por lo menos yo toda mi vida en los equipos que he estado, tanto en fútbol como en básquet, tenía preponderancia a la hora de elegir. Pero bueno, hay que aggiornarse a todo, estamos en un club gigante con una repercusión enorme y también han querido instalar que yo hago y deshago, cosas que es totalmente mentira.
- Con la asunción de Pablo Álvarez, ¿cómo se van a repartir los roles considerando que sos miembro de la gerencia deportiva?
- La potestad la va a tener Pablo porque es el que va a estar todos los días en Los Céspedes. Él viene descontaminado y vamos a convivir perfectamente, tengo una excelente relación con él, de la misma manera que conviví sin problemas con Seba Eguren.
- Todavía te ilusionás con que Nacional pueda ganar el Clausura?
- La ilusión la tengo intacta, previo al clásico dije que nosotros podíamos dejar hasta seis puntos y nos queda un margen de un partido si empatamos. Montevideo City Torque está en una senda que no es normal en el fútbol, pero nosotros mientras haya posibilidades en puntos lo vamos a seguir peleando, no sé qué ganamos tirando la toalla ahora.
- ¿La sanción a Peñarol tras los incidentes del clásico te pareció justa?
- Sí, ajustada derecho, a lo que había que fallar, no le faltó nada. Fue un hecho colectivo grave, pero sin heridos de gravedad, lo que hace que la pena de puntos suba o no. Más allá de que la gente a veces no lo entiende, la resolución estuvo perfecta.
- ¿Cuál es tu autocrítica desde que asumiste en Nacional?
- En algún caso hablar a veces del sistema de juego o de los jugadores puntualmente que están en el plantel es un error porque inducís a determinadas situaciones, más allá de que yo toda la vida opiné de fútbol de manera libre, pero bueno, en este caso tengo una investidura y un lugar que tengo que tratar de respetarlo.
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