Orlando Gill pasó de ser un desconocido para gran parte del fútbol sudamericano a convertirse en uno de los nombres propios del Mundial 2026. El arquero de Paraguay fue la gran figura en la histórica clasificación de la Albirroja a los octavos de final tras eliminar por penales a Alemania, con dos atajadas decisivas en la definición y varias intervenciones clave durante los 120 minutos.
Esta victoria representó uno de los mayores triunfos en la historia del fútbol paraguayo y la primera vez que los alemanes perdieron una tanda de penales en una Copa del Mundo.
Pero detrás de esa noche inolvidable hay una historia de esfuerzo y superación. En 2023, Gill todavía defendía a Sportivo San Lorenzo, de la Segunda División paraguaya, mientras atravesaba uno de los momentos más difíciles de su vida.
Su hijo Lautaro nació con complicaciones de salud y, para afrontar los gastos médicos, el arquero llegó a vender camisetas que había guardado como recuerdo de su carrera, entre ellas una del Sudamericano Sub 20. En ese momento no tenía asegurado un futuro en el fútbol profesional, pero nunca dejó de luchar junto a su esposa Melissa.
El gran giro en su carrera llegó con su préstamo a San Lorenzo de Almagro. En un principio se incorporó a la Reserva, pero poco a poco comenzó a ganarse un lugar. Un momento clave se dio en enero de 2025, cuando el Ciclón disputó en Montevideo la Serie Río de la Plata.
Sin contrato asegurado y con su futuro en duda, el arquero tuvo destacadas actuaciones frente a Nacional y Peñarol, convenciendo al cuerpo técnico de darle continuidad. Aquellos partidos terminaron siendo el punto de partida de su consolidación como titular del conjunto azulgrana.
A partir de allí se adueñó del arco de San Lorenzo, acumuló más de 60 partidos oficiales, despertó el interés del entrenador Gustavo Alfaro y recibió su primera convocatoria a la selección paraguaya.
Debutó con la Albirroja en septiembre de 2025 y llegó al Mundial con apenas seis partidos internacionales en la categoría absoluta. Menos de un año y medio después de aquellas actuaciones en Montevideo, fue el héroe de la histórica clasificación de Paraguay al eliminar a Alemania.
Su convocatoria a la selección no estuvo exenta de polémica. El histórico José Luis Chilavert cuestionó públicamente su elección e incluso criticó algunos aspectos de su juego. Gill respondió de la mejor manera posible: dentro de la cancha. Frente a Alemania sostuvo a Paraguay durante todo el encuentro y luego atajó dos penales para sellar una clasificación que ya quedó grabada en la historia del fútbol guaraní.
Con apenas 26 años, Orlando Gill pasó de pelear por sostener a su familia y buscar una oportunidad en el fútbol a convertirse en el nuevo héroe de Paraguay. Y, curiosamente, uno de los primeros capítulos de esa historia comenzó en Uruguay, cuando sus actuaciones ante Nacional y Peñarol terminaron cambiando para siempre el rumbo de su carrera.
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