Martín Trelles fue uno de los líderes para el campeonato de Trouville. El MVP de las finales de la Liga de Ascenso habló con Ovación de las claves de un equipo en el que prevaleció el colectivo y contó por qué decidió volver a Uruguay tras dos temporadas en Argentina.
Además se refirió a como convivió en el final del torneo con la pretemporada en Hebraica Macabi y también habló de la vuelta de Bohemios a competir, club donde se formó.
—¿Cómo te llevó la vuelta a la Liga de Ascenso, en la que no jugabas desde 2021?
—Me encontré un torneo que sigue teniendo la misma esencia de siempre, áspero, reñido. Ha mejorado un poco su forma de juego, con equipos como Trouville y Olimpia, que mostraron jerarquía y demostraron ser los mejores.
—En momentos de la temporada empezaron a generar dudas, estuvieron contra las cuerdas ante Larre Borges, ¿cómo se lograron reponer?
—Siempre estuvimos tranquilos de que siempre dependió de nosotros, sabíamos el potencial que teníamos como equipo. Tuvimos baches, lesiones y constantemente nos tuvimos que readaptar. Contando la final fue el tercer partido que tuvimos el plantel completo. Nuestras virtudes vienen de esa inestabilidad que tuvimos toda la temporada, constantemente readaptarnos a lo que teníamos. Me tocó jugar de “1” en pasajes del torneo, otros de “2”, Rana (Bascou) hizo lo mismo, Rodri Brause termina jugando toda la serie con Larre Borges en el “5”. En nungún momento fuimos un mal equipo, arrancamos muy bien el torneo y a veces es difícil sostenerlo, sumado a los cambios y la readaptación constante.
—Tuvieron golpes, el cierre de la Liguilla, la serie con Larre Borges, ¿sentís que llegaron a tiempo?
—Fueron avisos de que no estábamos haciendo las cosas bien. Porque el jugador es el primero que sabe que juega mal, que hace autocrítica. Queríamos un Trouville como el de las series con Larre Borges, Sayago y la final. Con carácter, de hombres, que supo acarrear con la responsabilidad de que Trouville vuelva a primera, teniendo el club la determinación de que sea rápidamente.
—Te tocó volver a tomar un rol de líder por momentos, ¿cómo lo sentiste?
—Se dio naturalmente, era necesario también para poder consolidar lo que hicimos en la temporada. Hubo partidos en los cuales no me tocó anotar, pero sí liderar desde la generación de juego y siempre me fui contento a mi casa. Todos entendimos desde el día uno que teníamos que hacer lo necesario para que Trouville gane y vuelva lo antes posible a la Liga. El goleo durante todo el torneo fue muy repartido.
—¿Por qué la decisión de volver a la Liga de Ascenso?
—Me sedujo el desafío, quería algo así y apareció Trouville. En principio no estaba pensado pero era volver con un sentido, de ser uno de los responsables, así como todos mis compañeros, de que Trouville vuelva a Primera División. En segundo lugar, después de dos años afuera se extrañaba un poco lo cotidiano, lo familiar, los afectos. Sentí que era un buen momento para volver y alimentarme de nuevo de eso, que se extraña. Después volver a competir con Dennis (McKinney), que es un amigo y Nico Díaz, con el que tengo una gran amistad. Fueron un combo de ítems que me hicieron tomar la decisión.
—Cambiaron durante la temporada los roles de su segundo extranjero, ¿cómo se fueron adaptando?
—La salida de Andriy (Grystak) fue un poco sorpresiva, una decisión personal de él. La llegada de Alexander fue por buscar algo que quizá él no nos dio y también no pudimos estar todos en una buena sinergia para ganar partidos. Él llega al final de la fase regular en la cual perdemos tres de los últimos cinco y lo sentimos. El cambio con la llegada de Henry fue un acierto, un jugador que está probado, tiene muchos recursos y nos dio un salto de calidad, en el cual nosotros también podíamos depositar ofensivas, generación de juego, puntos y confianza. Él se integró como uno más desde el día uno y eso fue una gran ventaja para nosotros porque prácticamente que no hubo período de adaptación, sino que se integró como uno más desde el día uno y eso fue una gran ventaja para nosotros.
—Además encontraron un animal competitivo como McKinney.
—Fue el que tuvo que acarrear casi que 30 partidos durante toda la temporada empujando energía. Es una persona que quiere ganar, que hace lo que haga falta. Había partidos en los que quizá anotaba 10 puntos, pero él iba y se fajaba para bajar 12 rebotes, buscaba defender como en la serie con Sayago a Borges, siendo un jugador completo, adelante y atrás. Me alegro mucho por él, por la calidad de persona que es, y se merecía también un torneo así.
—Las finales se te dan en el medio de la pretemporada con Macabi, con quién incluso jugaste amistosos, ¿cómo fue?
—No es fácil. Cualquiera que está en esta situación de estar part-time entre Metro y Liga le cuesta un poco al principio sobre todo por la carga que conlleva por estar cambiando de chip, aprendiéndote las nuevas jugadas seguir los scouting para los juegos que hay que disputar. Pero disfrutándolo, al fin y al cabo siempre hacemos lo que nos gusta, por más que sea una carga, un poco más de estrés, menos horas de sueño. Pero un poco cansado, ya quería ponerle broche final, ya estar enfocado en Hebraica, que ya en 10 días estamos debutando. Me tocó jugar amistosos, pero los últimos, la última semana más que nada. La verdad es que acá se portaron muy bien y dejaron que esté también enfocado en el trabajo que todavía no estaba terminado en Trouville.
—¿Cómo es volver a Hebraica Macabi en una temporada donde el equipo se armó para pelear?
—Muy contento por la oportunidad de llegar a Hebraica Macabi de nuevo. Es un gran desafío, sobre todo por la conformación de los objetivos que tiene. Estoy en un buen momento de experiencia y con muchas ganas de comenzar, de poder volcar todo eso al servicio de Hebraica.
—Siendo formado en Bohemios, ¿cómo viviste la vuelta del club?
—Muy contento, yo me crié ahí sé lo que significa ese espacio para el club, para los más chicos, para los más grandes. Son muchos años de vivencias, de anécdotas, de todo. Es un club de barrio que tiene una esencia muy linda, como todos los clubes de barrio que están cuidados. Me alegra ver a Bohemios de nuevo compitiendo, espero que siga creciendo y que vuelva a estar en primera división, que creo que es lo que todo el albimarrón de ley le gustaría ver de nuevo.
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